Lun, 09/25/2017 - 08:01

Una historia de paz en Vijagual

En el año 1994, cuando la violencia de los grupos armados ilegales llegaba hasta las esteras de la meseta de Bucaramanga, Obed Ortiz y lo que quedaba de su familia, debieron abandonar su pequeña parcela en la vereda Vijagual del corregimiento 1, porque la sentencia que recaía sobre todos ellos, era la de escoger entre el destierro o correr con la misma suerte de sus 2 hermanos menores que terminaron baleados a cuenta de los insurgentes.

Hace 5 años, Obed y su hermano Melquisedec, tomaron la decisión de regresar a la parcela, algo que no fue fácil, a pesar del abandono y las ruinas del lugar. El recuerdo de ver los cuerpos inertes de sus hermanos menores a un costado de la casa, permanecía vigente en sus memorias. Pero era necesario levantarse y comenzar de nuevo, porque el tiempo que vivieron como desplazados en la ciudad, les dejaron en claro que los hombres nacidos en el campo encuentran su riqueza en lo que les ofrece la misma tierra. Por ese motivo comenzaron a recuperar la parcela y pensaron que la mejor manera para ponerla a producir de nuevo, era cambiando los sembrados de plátano y cítricos, por un proyecto de piscicultura, basado en la cría de mojarra, cachama y dorada.

Hoy, cuando Santander es reconocido como la primera zona libre de la presencia de grupos armados ilegales, las condiciones de vida en la vereda Vijagual son diferentes a las de hace 20 años. Los hermanos Ortiz han logrado sacar adelante su proyecto piscícola con más de 2 mil unidades de pescado que comercializan a buen precio entre sus vecinos y los clientes que a diario llegan hasta la finca El  Mirador, donde el único problema es que por falta de un congelador, la producción de peces solo puede ser renovada hasta cuando se vende el total de cada cosecha.

Para atender esta situación, La Expedición Santander llegó hasta el corregimiento 1 con buenas noticias para los Hermanos Ortiz. A través del programa de Fortalecimiento a Unidades Productivas, recibieron Un congelador de 120 metros de malla  metálica y 20 láminas de zinc, que les servirán para mejorar el buen desempeño de su base económica. “Gracias al señor gobernador Didier Tavera por esta ayuda que seguro nos va a permitir sacar adelante nuestro sustento. De esta manera, vale la pena regresar al campo, porque cuando hay Paz y ayuda al campesino, si se puede vivir”, manifestó Obed Ortiz, al recibir en su casa al Gobernador de los santandereanos.

Esta es solo una de las historias que se conocieron en la Expedición Santander en el corregimiento 1 de Bucaramanga, junto a ella, otras 30 iniciativas productivas también recibieron el apoyo del Gobierno Departamental, de más de $100 millones de pesos, representados en maquinaria agrícola e industrial y otros elementos.

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