Mar, 01/29/2019 - 11:42

Ángela una salida de centro y democrática

Los uribistas se encuentran en calzas prietas para ganar la alcaldía de Bogotá. La capital colombiana ha mostrado en los últimos años que prefiere el centro y que en cualquier caso se inclinaría más por el centro izquierda. Lo más de derecha que han elegido los bogotanos ha sido a Enrique Peñalosa. Y siempre por evitar que haya un triunfo de las extremas. Peñalosa ganó la primera vez porque se presentaba como un continuador eficiente de la gestión de Antanas Mockus y logró colgarse de la cultura ciudadana y la ética de lo público que había pregonado su antecesor. La segunda vez fue reacción a la no muy bien ponderada alcaldía de Gustavo Petro. 

Por eso no es raro que lidere las encuetas hoy Claudia López, quien es vista por los bogotanos como la antítesis de la clase política tradicional, pero que para haber sido la primera en arrancar campaña no refleja un incremento permanente ni significativo. El segundo que aparece es Antonio Navarro, quien ha venido creciendo en la intención de voto pero que no deja de asustar por ser tan cercano a Petro, cuya presencia en los sectores populares radica en la seducción generada por la politica de subsidios que caracterizaron la administracion del exguerrilero del M 19. Estos sectores entre populares y lumpen están listos para apoyar a Navarro siempre y cuando se comprometa con seguir las ideas promeseras de Petro.

Hollman Morris, despues de las denuncias por maltrato intrafamiliar puede que incluso desista de su aspiración, que aunque no es que marque mucho en las encuestas, terminaría por dejar el espacio petrista libre para Navarro. Esto lograría que las barras bravas de Petro se vayan con Navarro, pero al mismo tiempo produciría miedo en el centro que no comulga con la extrema izquierda. Y ese sector radical será el escenario de la gran pelea que enfrentará a Claudia López con Antonio Navarro. Los demás candidatos eternos a la alcaldía como Carlos Fernando Galán y David Luna no pasarán de ser otra vez un palo en la rueda para los sectores demócratas de centro.

En ese panorama lo que se vislumbra para los bogotanos tristemente sería el aumento de la polarización al máximo grado. Un escenario que favorecería de entrada a Claudia López y que por reacción propiciaria la exacerbación de los ánimos en la derecha y el centro derecha, con la única seguridad de que estaría totalmente garantizada la derrota del Centro Democratica por el camino de tensar las cuerdas. Quizás por eso los bogotanos deban asumir ahora con mayor responsabilidad la tarea de escoger candidato a partir del análisis y de la observación de soluciones sostenibles y no tanto por emociones reactivas o por aparentes salvadores con salidas inviables y excluyentes.

En esta direccion los uribistas que le apuestan a qué el Centro Democrático obtenga el triunfo en Bogotá deberían poner polo a tierra para aprender de la experiencia de las presidenciales. Cuando emergió el nombre de Iván Duque fueron muchas las voces radicales internas que no bajaban a Duque hasta de mamerto por no ser de extrema derecha. Y justamente el expresidente Alvaro Uribe decidió apoyarlo porque sabe que para ganar elecciones se requiere entender el momento histórico más que el histérico. Uribe sabía que si la contienda previa la ganaba el exprocurador Alejandro Ordoñez o Rafael Nieto Loaiza, por ser los más sectarios y radicales, lo más seguro que hubiera pasado era que se montaría Petro en la presidencia. 

Esta es la principal razón por la que las posibilidades de la candidata del Centro Democratico Angela Garzón comienzan a tener sentido. Ella es demócrata y de centro, mientras que sus contrincantes se precian de ser de extrema derecha como lo hace Samuel Hoyos o defensor de Peñalosa como lo hace Diego Molano. Y el derechismo y en peñalosismo no venden hoy en Bogotá. El redicalismo y el discurso avasallador de Caludia López puede despertar simpatías en ciertos sectores resentidos pero los bogotanos no quieren más polarización ni odios. El petrismo que cargará quiera o no la campaña de Navarro simpre será una mancha a la que no se puede renunciar tan fácil.

Las encuestas muestran a Angela Garzón mucho mejor ranqueda que sus émulos del CD, a pesar de que ella no cuenta con padrinos poderosos. El resultado saldrá de una medición ciudadana, lo cual le augura un camino exitoso por sus propuestas de no hacer énfasis en puntos polarizantes, de irse por el centro y de priorizar la educacion. Ya está en el juego y su liderazgo femenino la ha puesto en el radar favorable de los bogotanos, que además la ven más coherente con la problemática social, la lucha de las mujeres y la ética de lo público. Ella insiste en que hay que construir sobre lo construido y no negar a sus antecesores. Esta postura la ha llevado a adoptar la máximas antanistas de que los recursos públicos son sagrados y la educacion es prioridad inaplazable. Pero fundamentalmente lo que mas gusta de Angela es que está convencida de que hay que incluir para unir y gobernar con todos.

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