Dom, 02/03/2019 - 07:54
Teleducación (Foto: Coverr)

Aprender en la virtualidad

Nada mejor que un domingo para reflexionar alrededor de los cambios en la tecnología y de cómo estos han permitido también revolucionar las formas en que estudiamos. La teleducación es uno de los mejores ejemplos de cómo podemos aprender a lo largo de la vida. Los ambientes virtuales para la educación vial son una excelente alternativa para superar las barreras de la distancia y de los horarios, en las necesidades de aprendizaje que tienen los educadores.

La educación vial es una necesidad sentida en los países de habla hispana, especialmente en los ámbitos educativos: jardines infantiles, colegios universidades. Los educadores son los primeros llamados a capacitarse en prevención de siniestros viales, promoción de la seguridad vial y promoción de una cultura vial que proteja la vida.

Es claro que quienes deben proteger a niños y niñas de la siniestralidad vial son los adultos responsables de ellos y aquellas personas que tienen un rol de cuidado.

Los primeros lugares donde los niños y las niñas aprenden buenos hábitos en la movilidad y en el tránsito en ciudades y sectores rurales son la familia y la escuela. El colegio como ámbito de socialización y de adquisición de conocimientos juega un rol importante en el desempeño personal y social de los estudiantes. Este es un espacio privilegiado para que los niños, las niñas y los adolescentes aprendan su papel en la movilidad y también aprendan cómo pueden contribuir desde este con la seguridad vial y con la sostenibilidad del planeta.

Pero para contar con niños y niñas formados, quienes primero deben capacitarse y formarse son los educadores. En los ámbitos educativos nos referimos a las directivas de las instituciones educativas, al personal administrativo, a los docentes y a quienes prestan sus servicios como coordinadores de transporte.

Es muy valioso cuando los gobiernos nacionales, departamentales (provinciales) y locales, las concesiones viales y los colegios mismos, capacitan a los educadores de sus jurisdicciones. Contar con una masa crítica de educadores desde los colegios en los territorios, que conozcan y tengan entrenamiento en temas de seguridad vial y de promoción de una cultura vial que proteja la vida, es un privilegio para cualquier comunidad. Especialmente porque los educadores enseñan con el ejemplo y desde lo cotidiano. Una comunidad educativa con buenas prácticas es una comunidad segura.

Sobra decir que de acuerdo con el reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “Global status report on road safety 2018” (publicado por ahora en inglés), las lesiones por siniestros viales son la primera causa de muerte en niños y niñas de 5 a 14 años (edades escolares) y en jóvenes de 15 a 29 años en el mundo. Para todos los grupos de edad, la siniestralidad vial es la octava causa de muerte.

El papel del educador y de la institución educativa es fundamental para atacar el problema. Más que entrenar a los niños y niñas en conductas de autoprotección, su rol es visibilizar el transporte y la movilidad como una acción natural de las personas y de los seres vivos y sacar a flote en el proceso educativo que las sociedades han logrado hacer consensos sobre cuáles son las mejores formas de moverse para las personas en comunidad. Y enseñarlas.

Sin embargo, así parezca sencillo, la seguridad vial es un campo del conocimiento que es especializado y debe abordarse con sumo cuidado y atención. Las barreras espaciales y de horarios para la capacitación de los educadores son unos de los principales inconvenientes a la hora de tomar la decisión de formar en seguridad vial. Las coberturas de cursos y talleres presenciales son precarias para la cantidad de población que requiere del aprendizaje.

Por ello la teleducación es una buena solución. El aula virtual se enriquece con la presencia de alumnos de diferentes procedencias. Así los colegios u organizaciones educativas estén situados a pocos metros, los conocimientos, actitudes y prácticas en cada uno son diferentes. Y ello enriquece la experiencia de intercambio de saberes. El estudiante virtual maneja sus propios horarios, ritmos y tiempos. Y el aula siempre está abierta para él con contenidos, ejercicios, retos y desafíos. Con aprendizaje permanente.

Junto con la Asociación Colnodo como soporte digital, dedicada a la promoción del uso estratégico del Internet para el desarrollo, desde hace algunos años me he dado a la tarea de capacitar educadores para la educación vial a través de un curso de teleducación de cuatro semanas de duración llamado” Construyamos seguridad vial y cultura vial desde el colegio”.   

La experiencia ha sido extraordinaria por la calidad de las personas con quienes debo interactuar en el aula virtual y por la calidad de los productos que obtenemos a través de un proceso guiado.

Generar conciencia y aprendizajes en las personas acerca de la necesidad, posibilidad y capacidad de prevenir siniestros viales es tal vez una de las tareas más bonitas a las que me dedico. Y a la que invito permanentemente a quienes han sido y son mis estudiantes.

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