Mar, 08/11/2020 - 10:27
Foto: vanidades.com

Bye, bye Juan Carlos

La corrupción en la última década (sobre todo), se ha convertido en algo tan común que los escándalos económicos del rey emérito español Juan Carlos I, ni me sorprendían. Que en un posible juicio se acogiera a aforado o a cualquier embuste con tal de no comparecer, también me lo esperaba.

Pero la realidad muchas veces supera la ficción, y como si se tratara de una película cuyo guionista parece un mono borracho, el antiguo rey se ha “exiliado”, “huido”, “marchado”… lo que sea.

Se notificaba con un supuesto documento oficial pero sin la firma del dirigente. Eso ya es más raro. Nadie se muere por hacer una firmita, digo yo.

Además todo es de un día para otro, en plan:

            Que por honor a mi país lo mejor es irme.

Ojo, ese irme no es para siempre es una especie de pausa, vacaciones o a saber qué. Muchos periodistas ya comunicaban que probablemente volvería en septiembre. Entonces igual, pienso yo “Este señor se ha ido de vacaciones, y como las pagamos todos los españoles. Nos ha querido informar”

Todo se pone cada vez más raro. Se supone que se trata de una decisión por parte de la casa real… bien. El gobierno como si fuera un burro con orejeras dice que se entera como otro cualquier ciudadano… ya. El otro partido de colación con el que logró formar gobierno, indica que es una deslealtad. A ver, a ver, ¿entonces lo sabían o no?

Empiezo a necesitar un esquema para todo esto.

Pero aún nos queda lo mejor. Nadie sabe dónde está. No me lo creo, ¿se nos ha escapado un señor de 82 años como en esa novela nórdica sobre el abuelo que se escapa?

Ves, la realidad supera la ficción. Si no fuera porque en la realidad, es un señor de 82 años que viaja en aviones privados y cuya seguridad por ser parte de la familia real corre de nuestros impuestos. Es decir, cuando el señor se mueve en el ministerio del interior que se dedica a la seguridad, sabe dónde se mueve su seguridad. Vamos a dejarnos de bobadas, saben dónde está. Mientras los periodistas juegan a ser detectives. Como si fuera un circo de tres pistas, todos juegan a atontar al ciudadano, entre coronavirus, ex coronados fugados y números que empiezan a recordarme que igual los que quedan en agosto en los telediarios no tienen ni estudios superiores.

El ladrón, que ni siquiera es capaz de dar la cara ante las personas que no han podido votarle, se esconde nada más y nada menos que irónicamente en una república… la dominicana, en unos hoteles de lujo como si en vez de ladrón, estafador y engaña bobos españoles fuera una persona digna y de bien. Aunque si pensamos que allí también se suele alojar Bush hijo o Clinton… Probablemente estemos en el infierno idílico de los malos.

Aun así, el estado trata de proteger a una monarquía que pretende asirse a sus comodidades con uñas y dientes, es patético. España es patética. Seguimos sentados aterrados o pasando del virus, viendo como nos roban y han robado. Sin pensar que con ese dinero los muertos no habrían sido tantos. Que ocupan más tiempo es ocuparse del ex rey que realmente lo que causa muertes. Nos quedamos atónitos delante el televisor, los cuatro gatos que en pleno agosto y sin vacaciones, lo vemos.

No nos engañemos, las noticias en agosto en España es como si no sucedieran, nadie está pendiente de nada. Una vez más nos engañan, esta vez con un falso “Bye, bye” que no se trata más que de un “Hasta luego”.

Sinceramente, somos tontos.

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