Mar, 09/18/2018 - 10:22
Fotografía: Ángela Navarrete. Mi esposa, sí, esa mujer que amo.

Carta de renuncia a la Jefatura de Redacción de Revista Enfoque

Después de diez meses de trabajo al lado de la mejor Directora, Andrea Constanza Castañeda Muñoz, le digo adiós como Jefe de Redacción a este proyecto magnífico e imperecedero que se llama Revista Enfoque. Esta fue la casa de mis ilusiones durante casi un año y me voy con una lágrima por la despedida pero con una sonrisa por lo que logramos juntos. Revista Enfoque seguirá su camino meteórico para consolidarse como uno de los mejores medios de comunicación independientes y alternativos en Colombia. Yo emprenderé mi propio proyecto, parecido pero diferente, con la certeza de que lo que aprendí con Andrea y con el equipo de Enfoque serán un insumo más que suficiente para desplegar mis propias alas. Gratitud inmensa por tanto. Esta es mi carta de renuncia. Abrazo entrañable para todos mis lectores y lectoras. Gracias. Siempre, gracias.

 

Bogotá, D.C., septiembre 18 de 2018.

Querida Andrea;

No inicio esta carta con un encabezado formal porque, ante todo, siempre seguiremos siendo amigos. Aún recuerdo cuando me dijiste hace más o menos veinte meses que iniciarías un proyecto personal de periodismo independiente, alternativo y veraz, después de que habías trabajado para algunos medios locales en los que ganaste la experiencia necesaria para lanzarte a tu propia aventura. En ese momento de mi vida no podía desearte más que buena suerte y, además, mi pluma si así lo querías, aprovechando el espacio que generosamente me diste para que hiciera parte de tus columnistas de opinión.

Aún sin hacer parte formal en la estructura orgánica de Revista Enfoque, encontré en este portal la mayoría de las cosas en un medio de comunicación serio, responsable y con alta credibilidad podría generar con los recursos disponibles mientras crecías con la Revista hacia la visibilidad que logran los trabajos bien hechos, con empeño, disciplina y dedicación. Era imposible no enamorarse de este proyecto que ya era una realidad tangible en el concierto del periodismo en Colombia.

Desde el año 2017 no solo tuve la oportunidad de expresar mi opinión, también pude hacer la denuncia pública más importante de mi carrera al contar paso a paso cómo se hundió un proyecto de ley, en el cual trabajé como consultor, en mi concepto fundamental para el país, por culpa de la soberbia y la desidia del exsecretario de transparencia Camilo Enciso. Bien sabes que hablo del proyecto de ley de protección a denunciantes de actos de corrupción que ahora yace archivado en los anaqueles del olvido del Congreso de la República, al que se le invirtieron muchos euros y trabajo, con el cual se ilusionaron comunidades en riesgo de varias regiones del país y del que ahora solo queda un mal recuerdo. Aunque rompí el invicto nunca vulnerado de retractaciones de la Revista, siempre conté con tu apoyo irrestricto porque, aunque sabías que mis formas nunca han sido políticamente correctas, jamás dije una mentira. Finalmente, un juez de la republiqueta de Colombia me hizo retractar de las formas, pero ni él ni el señor Enciso pudieron hacerme retractar jamás de las verdades que allí plasmé por una sola y simple razón: Eran y son verdades.

Este episodio me llevó a considerar la posibilidad de pedirte un espacio más activo en la Revista y por eso me atreví en diciembre del año pasado, ya radicado en Alemania, a solicitarte en cargo de Jefe de Redacción, vacante en ese momento. Tú, con esa alegría de siempre, con los brazos abiertos que siempre has tenido para mí ya sea para los abrazos o para las bienvenidas, me concediste ese deseo con la ilusión enorme de que conmigo la Revista siguiese creciendo, haciéndose más visible, más presente, más activa y más impactante en nuestra trajinada y mal tratada realidad colombiana.

Fueron diez meses maravillosos en los que la Revista creció cada día sin retroceso. Se lograron cosas importantes, se abrieron nuevos espacios, se activaron algunas secciones y se crearon otras, dándole a Enfoque un segundo aire que han hecho de este proyecto periodístico, en mi opinión, la promesa exitosa del nuevo periodismo en Colombia. En solo diez meses en redes sociales los números no pueden ser más elocuentes y alentadores. En Facebook, de poco más de 500 seguidores, hoy ya tenemos 1.246 y una calificación de 4.6 sobre cinco. En Twitter pasamos de 144 seguidores a 955 y en Youtube de 25 a 117. Quizás sigan pareciendo cifras modestas para un medio que va a llegar a ser muy grande y competitivo, pero en términos porcentuales el crecimiento exponencial augura que Enfoque en muy poco tiempo estará a la altura de los más grandes medios del país, y esto lo has construido tú sola a pulso y sin descanso.

Sabes que mi paso al costado en este momento como Jefe de Redacción no tiene nada que ver con problemas entre tú y yo o asuntos relacionados con el manejo de la Revista. Mi razón, tal como te lo comenté, es que creo que es hora de iniciar mi propio proyecto editorial y eso requiere en este momento de mi vida todo el empeño, disciplina y dedicación. En otras palabras, quiero ser como tú.

Para la Revista Enfoque solo tengo agradecimiento y buenos deseos. Agradecimiento porque me permitió crecer como persona y como escritor. Porque conformamos un equipo que aportó lo que pudo en la medida de sus capacidades sin otra expectativa que la de ver a la Revista ubicarse en el lote de los medios de comunicación que tienen mejores piernas para darse a la fuga del éxito y ganar la etapa de consolidación. Porque conocí contigo el valor de un sueño materializado que trascendió la expectativa para convertirse en un foco de información, polémica, interés y deliberación en un país tan huérfano de medios serios y comprometidos con la verdad.

Porque Revista Enfoque ha marcado la diferencia comparada con los nuevos medios que emergen todos los días para convertirse en la punta de lanza informativa de intereses sectáreos, sesgados, malintencionados y mentirosos, que no vale la pena mencionar acá para no darles publicidad.

Para ti, solo quiero lo mejor, lo que te mereces, lo que te has ganado a pulso empezando desde mucho menos que cero con la convicción absoluta de que existe una Justicia etérea, así, con mayúscula, que no depende de esta especie vulnerable y pretenciosa que se cree mucho por dominar una partícula cósmica imperceptible en el Universo llamada Tierra, sino de un ente inaprehensible que tú llamas Dios y que yo solo llamo cuando le necesito.

No quiero extenderme más porque, aunque no lo creas, las palabras también se quiebran en los dedos cuando las emociones abruman. Solo quiero decirte que haber trabajado contigo en estos diez meses me dieron mucho más en conocimiento, habilidad y experiencia que todas las facultades académicas por las que he pasado triunfando y fracasando.

Seguiré con esta columna semanal mientras tú y las fuerzas me lo permitan. Sé que estoy renunciando a un proyecto exitoso porque contigo al frente esperar lo mejor solo es cuestión de paciencia. Pero en este momento de mi vida, a mis 44 años, debo precipitar ciertos acontecimientos para jugármela ya por el bienestar de mi esposa y de mis dos hijos que sabes, son mi vida.

Gracias por tanto Andrea querida. Gracias por tanto a la Revista Enfoque y su equipo de trabajo. Llegamos a puerto seguro después de capotear varias tormentas y me bajo de este barco en paz, con la frente en alto y feliz por lo que di, lo que quise dar y lo que aprendí. Esta es una despedida alegre. Por eso te abrazo y te deseo lo mejor. Adelante con la verdad, ese es el mayor patrimonio de Revista Enfoque, así al establecimiento y sus esbirros no les gusten las formas.

Es hora de aplicar lo aprendido en mi nuevo horizonte.

Te quiero,

Con cariño entrañable,

Andrés Felipe.

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