Sáb, 07/11/2020 - 08:51

Colombia tiene hoy más contagiados que China, y hoy superará a sus muertos

Como infinidad de colombianos, considero al presidente Duque y me gustaría que lo hubiera hecho bien, porque eso evitaría muchos de los casi 42.000 muertos que el mimo gobierno calcula que por coronavirus habrá de aquí a diciembre. Hay que reconocer cierta buena voluntad del mandatario ante la pandemia, pero pesan más sus graves errores, falsas promesas, mentiras, populismo, y otros pecados gubernamentales, mientras la pandemia deja miles de hogares de luto, huérfanos, viudas, y ancianos desamparados. Señalo la campaña de centenares de “Fake News”, que atosigan las redes sociales, enviadas por insensatos que, metiéndole politiquería a la tragedia y a la muerte, intentan falsear la realidad. Todo eso, más la indisciplina social “importaculista” de muchos ciudadanos, es causa de que en Colombia haya hoy cerca de 700 municipios con coronavirus.

Colombia, que el martes 7 de julio contabilizó 4.359 muertos, (siendo el país 22 con más decesos entre 194), en dos días, este jueves 9 superará los 4.364 muertos con que se estabilizó China, país donde sus cifras trágicas al originarse la pandemia, aterraron al mundo. En número de contagiados, Colombia con 124.494, (puesto 19 peor), supera ya por más 41.000 casos los 83.572 contagiados de China. Es decir que nuestra tragedia es ya mayor que la del país que originó el coronavirus. Yo calculo que la semana entrante, Colombia superará en muertos y casos a Ecuador y a Pakistán. Por desgracia: ¡Lo peor está por venir!

El presidente, enérgico, dijo el 30 de junio: “El gobierno no es culpable de una pandemia”. Claro que no. ¡Ni más faltaba! Le corresponden los aciertos, pero así miso, es responsable del manejo equivocado en situaciones críticas de ella. Especialmente a eso debe su baja credibilidad, reflejada mes a mes en las encuestas de opinión que señalan su deteriorada imagen. En ellas se refleja también el exacerbante abuso de la TV, que lo volvió un obsesivo “presentador”. El aberrante despilfarro de miles de millones de pesos “raponeados” a la paz, para hacerse propaganda; la compra de “cosas” no prioritarias, mientras da un trato indigno a los profesionales de la salud; el contagio en las cárceles, tema “traído de los cabellos” porque a la ministra de justicia le quedó grande. Y a propósito de ministros y funcionarios, hay unos a quienes no se les da nada mentirle al país.

El presidente ha querido acertar; se ha movido, ha sido persistente en algunos temas útiles. Le tocó en suerte enfrentar a la bestia mortal del coronavirus, para la que ningún país del mundo estaba preparado. Comprendo su propio drama, luego de que, por fin, “a regañadientes dio su brazo a torcer”, y escuchó por fin las voces de alarma que lo forzaron a decretar el cierre aéreo y de fronteras, y la cuarentena para enfrentar la tenebrosa pandemia. En marzo eso, yo titulé una de mis columnas: “Señor presidente: reaccione”.

Duque se opuso al cierre de los aeropuertos y a la cuarentena 

Pareciera haber una amnesia colectiva sobre la gran presión que tuvieron que ejercer varios sectores de la opinión, que prácticamente obligaron al presidente a actuar, aunque el mal ya estaba hecho. La muerte ya había entrado a Colombia, por el aeropuerto Eldorado. Lo advirtieron los médicos y los demás profesionales de la salud, algunos gremios, periodistas, congresistas, y alcaldes, que se revelaron cuando el celo presidencial quiso impedirles activaran su cuarentena.

Es cierto que finalmente se apersonó de la situación, pero es falso que fuera con diligencia. Ha luchado contra el coronavirus, pero le faltó acción en momentos decisivos, perdiendo tiempo valiosísimo. Ha errando peligrosamente en asuntos en los que no se podía fallar, y para justificarlo, su gobierno le ha dicho mentiras a los colombianos. Uno de sus grandes intereses es la efímera vanidad de elevar su afectada imagen, con “publicidad reconstructiva” a costos desmedidos. Yo, creo que actuó bien al confinarnos a los mayores de 70 años, con intención de protegernos, pero que se equivocó en extenderlo demasiado tiempo, y en bautizarnos de manera populista, como “abuelitos”, explotándonos con una sensiblería mediática inadecuada.

Hay un grupo de prestigiosos asesores médicos externos, llamados para que “ayuden al gobierno”, pero sabemos que algunos están incómodos porque sus consejos son desoídos, ya que pesan más los conceptos caprichosos de funcionarios legos en “anti-pandemia”. Sí, el gobierno busca acertar, y expresa “buena voluntad”, pero eso no basta para esta terrible pandemia, “manejada” por abogados, administradores y economistas. Y por un gobierno que hace lo que quiere, aprovechando que no hay control político debido a un Congreso en línea.

La deficiente ejecución de los planes, es responsable de la pérdida de vidas humanas. El coronavirus está en todos los departamentos, y la fase acelerada y más peligrosa de contagio sigue escalando. Hasta hoy, han muerto 20 médicos y enfermeras; 2.256 profesionales de la salud están contaminados, 342, aislados; hay 2.700 militares y 2.600 policías contagiados y muchos murieron, todos protegiendo la vida de los colombianos.

El ministro de Salud, quien repetía “no deben usar tapabocas”, y que mintió al asegurar el 13 de abril, hace prácticamente tres meses: “La curva ya se aplanó en Colombia”; aunque eso no ha ocurrido aún. Y peor, no hemos llegado al pico. Luego afirmó: “las cifras de contagiados van mejor de lo que se pensaba”. Otra gran mentira la dijo el ministro de Comercio, el 19 de junio al terminar, “La Feria del IVA”, que “arrastró” hordas desenfrenadas a gastar sus ahorros, o a endeudarse, dijo: “El día sin IVA transcurrió en orden”. Negó lo que vio toda Colombia en los noticieros y que inspiró a los medios extranjeros para burlarse de nuestro, “Covid Friday”,

El Doctor Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica Colombiana, declaró: “Son los salubristas quienes, con su experiencia, deberían conformar los equipos de para asesorar al gobierno para que se sepa lo que hay que hacer. Una gerencia de la pandemia corresponde a la concepción del modelo de prevención en este tema de la salud, y no a un sistema de mercado financiero. Son dos cosas completamente distintas, el sistema empleado por el gobierno, no tiene ni la vocación, ni la capacidad para contener esta pandemia”. Abundan los errores, como que, en lugar de escoger epidemiólogos administradores para enfrentar la pandemia, nombrar expertos en comercio y aviación, que para combatirla propusieron una, «Metodología de atención basada en la experiencia de la industria aeronáutica cuando ocurren tragedias aéreas» ¡Qué tal eso!

La historia sería muy distinta sin el populismo que emerge todos los días “desde las cámaras de TV, en la Casa de Nariño, la casa de todos”, (tamaño sofisma); si allí hubieran activado a tiempo el cierre aéreo y el de fronteras; y la cuarentena. Si no hubieran cometido la insensatez de sacar la gente a las calles el 19 de junio, cuando la “Feria del IVA”; si el Invima hubiera autorizado a tiempo el alcohol, las caretas y los respiradores colombianos. Si desde el gobierno no le mintieran a los colombianos, Si, si si, ¡Son tantas fallas! Han “pecado” en materia grave, por negligencia, y por la ineficiencia de algunos de colaboradores que saben de temas económicos, legales y mercantiles, pero que ignoran uno tan complejo como el de la pandemia; y que han irrespetado y abandonado a los trabajadores de la salud.

Colombia vive hoy una situación, alarmante…Datos del 6 de julio…. En Bogotá, de 52 centros hospitalarios casi 30 está ya al tope; hay crisis de personal capacitado, de camas con respiradores, y de artículos de protección. Por ello, las cirugías programadas tuvieron que ser suspendidas; y la suerte de enfermos graves por otros diagnósticos, aterra. El número de fallecidos por coronavirus creció en más del 200 por ciento entre mayo y junio, y la detección de contagios en un 260 por ciento. Pero lo grave es que ni siquiera se ha llegado al pico de contagio.  Hoy nadie sabe si el pico se alcanzará en agosto, septiembre u octubre. Los especialistas temen que habrá un “rebrote”.

Al virus le han ayudado la descoordinación interinstitucional, las contraórdenes, y la falta de compromiso, y la ineptitud de algunos funcionarios de entidades como el INVIMA, la Superintendencia Bancaria, Migración Colombia, La Aeronáutica Civil, el Instituto Nacional de Salud; los ministerios de Interior, hacienda, Comercio, Transporte, y del propio ministerio de Salud. Amén de Planeación Nacional, de la DIAN. Ha habido funcionarios funestos, pero “rodó solo la cabeza, privada” del Gerente del Aeropuerto Eldorado. Ni una sola del sector público.

Mal resultado de encuesta entre 12.230 profesionales de la salud
Una dramática encuesta de la Contraloría General de la República, entre 12.230 médicos, enfermeras y personal de la salud, en los 32 departamentos de Colombia arrojó graves resultados. El 22 por ciento de ellos tiene retardado en el pago de sus honorarios. El 50 por ciento no tiene vinculación laboral. Hay anormalidad en la calidad, cantidad y oportunidad en la entrega de elementos de protección a infinidad de pacientes, y al 63 por ciento de aquellos. Les faltan implementos de biosalud, y el 47 por ciento se ve obligado a “pagar de su bolsillo”: caretas, guantes, monogafas, mascarillas quirúrgicas, etc. Pero Insólitamente e irresponsablemente, mientras eso sucede el presidente despilfarra miles de millones de pesos en su vano empeño de ascender en las encuestas.

El doctor Herman Flórez, del Colegio Médico de Bogotá y Cundinamarca, declaró: “El crecimiento imparable de muertos y contagiados, es consecuencia del comportamiento en el primer Día sin IVA”.

Un gran cuello de botella es la “paquidérmica” toma de pruebas de diagnóstico del coronavirus, pues son insuficientes, y porque los resultados están demorando hasta más de 15 días. Para las agremiaciones médicas más importantes, “el panorama no puede ser peor”Según la Doctora Lina Triana, presidenta de la Asociación de Sociedades Científicas, “Colombia es uno de los países críticos que hace menos pruebas, unas 18.000 diarias, pero es necesario cuadruplicar esa cifra”. Para actualizarnos, sería necesario practicar 80.000 diarias, lo cual es casi imposible, y menos aún con problemas tan críticos como el del Atlántico, segundo foco de coronavirus en Colombia, donde no tienen materiales para las pruebas. En Bogotá, (epicentro de la pandemia), se copó la capacidad de camas UCI, en más de 40 de sus 53 hospitales. Pero contrariando la lógica médica, el presidente Duque orgulloso dijo el martes: “Estamos ya en 19.000 pruebas, lo cual es una cifra muy importante”.

Para el epidemiólogo Jaime Ordoñez, de Medellín, ay otros factores graves: “La velocidad de transmisión del coronavirus, es mayor que la de recuperación; y faltan médicos intensivistas, (especialistas en Terapia Intensiva), que dirigen el cuidado y el tratamiento de los pacientes en grave estado de salud, quienes sin descanso hoy tienen que hacerse cargo de un alto número de camas.

El problema no es solo de camas, hay un déficit de intensivistas, su preparación dura 7 años para operar una UCI, (Unidad de Cuidados Intensivos), y los que hay viven sobrecargados, exhaustos, sometidos a máxima presión, casi sin descanso. Apoyados por médicos de otras especialidades. Para una alerta como esta, la primera línea médica conforma por líderes intensivistas, (especialistas en cuidados intensivos), y por personal de salud preparado para tratar pacientes graves, como emergenciólogos, internistas, y anestesiólogos. Pero hoy, el jefe de un equipo de cuidados intensivos podría llegar a ser, una vez capacitado, por ejemplo, neumólogos, y enrolar en su apoyo dermatólogos, endocrinólogos, traumatólogos, reumatólogos, epidemiólogos, microbiólogos…Hasta Médicos administrativos.

Según el Médico Inmunólogo, Enrique Cachay Rojas: “Si los mayores se enferman no habrá camas, tendrán que esperar que alguien se muera para ocupar una, y si tienen más de 60 años o alguna comorbilidad, nadie podrá interceder por ellos para que puedan acceder a un ventilador, porque la prioridad será de los jóvenes, que tienen mayores posibilidades de sobrevivir”.

Mientras el ministro afirmó el martes que ya capacitaron a 28.000 personas como intensivistas, (lo cual dura 7 años en una universidad); los médicos advierten que el problema no es solo de camas, que faltan profesionales

para liderar equipos de 10 personas, especializados en atención de pacientes críticos, de: un médico general, un especialista, 2 enfermeras, un terapista y 5 auxiliares de enfermería; y aptos para manejar los equipos sofisticados de las UCI. Esos grupos trabajan en tres turnos de 8 horas agotadoras, pues cada uno debe atender 10 pacientes. Una solución es forzarlos más, para que trabajen en dos turnos de 12 horas. Antes de la pandemia había 5.328 UCI, ya aumentó a 7.000 y están proyectadas 10.000. Pero en Colombia hay solo 1.200 intensivistas, y entre ellos muchos adultos de alto riesgo que no se pueden exponer, amén de la fatiga de su extenuante trabajo.

Mientras este es el opaco panorama, persiste el abusivo derroche de los dineros públicos en barril sin fondo de causas personales de imagen; continúa la manipulación diaria de la TV que le despoja a los televidentes confinados, para hablar un poco de pandemia, y mucho de autoelogios narcisistas. Eso ha saturado a millones de colombianos, a quienes el presidente les roba su televisión.  

Qué decir de las frecuentes contraórdenes y contradicciones; de los problemas graves sin atención; de los oídos sordos al clamor de las comunidades; a la hostigante campaña de “cuñas” del gobierno que hace milagro. El indigno tratamiento a los profesionales de la salud; las promesas incumplidas; las mentiras oficiales, y muchos otros pecados propios y ajenos. Porque al presidente también lo afectan los escándalos de algunos de sus ministros, embajadores, vicepresidenta, y otros funcionarios. Y casos como el de la “Ñeñepolítica”; y por malévola asociación que hace la gente de escándalos de sus amigos, como los del locuaz y desprestigiado Fiscal Barbosa. Y por la incontrolada ola de muertes de más de 450 líderes sociales, y más de 200 reinsertados, desde la firma del Acuerdo de Paz, sobre la que se pronunció esta semana el Senado de EE.UU.

En las encuestas de opinión, sancionan a Duque

Todo lo cometido, a pesar de las  mejores intenciones, se refleja en las encuestas de opinión; la penúltima, de Invamer para Caracol, Semana, Blu, y El Espectador, dijo el 30 de junio: “El 52 por ciento de los colombianos desaprueba la forma como Iván Duque se está desempeñando como presidente de Colombia; un 41.0 por ciento la aprueba”. El 1° de Julio, CM& reveló la encuesta del Centro Nacional de Consultoría, en que la imagen negativa del Duque es del 46 por ciento, y la positiva del 45. En ellas durante cuatro meses, los alcaldes han superado la imagen presidencial, hasta en un 100 por ciento.

Como no encuentro explicación, me hago dos preguntas: ¿Cómo pueden asegurar que alguien con un 52  por ciento de desaprobación, es un buen presidente?

Y: ¿Será que, en “La Casa de todos”, alguien se va a responsabilizar por las muertes debidas a tardías y erróneas decisiones y ejecuciones, definidas allí?

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