Mié, 09/01/2021 - 09:35

Corrido de la muerte de Zapata

Los corridos mexicanos son el alma de la revolución, fueron sus cantos de guerra y destacaron figuras como Adelita, La Cucaracha (Porfirio Díaz) Zacatecas, Felipe Ángeles y Emiliano Zapata, cuya letra trascribimos:

Estrellita que en la noches
Te prendes de aquellos picos
¿dónde está el jefe Zapata
Que era azote de los ricos?

Trinitaria de los campos
Delas vegas de Morelos
Si preguntan por Zapata
Di que ya se fue a los cielos

Arroyito revoltoso
¿Qué te dijo aquel clavel?
-  Dice que no ha muerto el jefe,
Que Zapata ha de volver.

Cautla. 1919 (217 Palabras)

Este hombre les enseñó que la vida no es solo miedo de sufrir y esperar a morir, pero lo mataron a traición: Un oficial del ejército, fingiéndole amistad lo lleva a la trampa donde lo esperan mil soldados, mil fusiles lo derriban del caballo.

Después, lleva a Cuautla el cadáver de Emiliano Zapata para  exhibirlo. Por varios días desfilan miles de campesinos ante el  cuerpo, se detienen, se quitan el sombrero, lo miran cuidadosamente y niegan con la cabeza:

Nadie lo cree, le sobra una verruga, le falta una cicatriz, ese traje no es el suyo, puede ser de cualquiera esa cara hinchada de tantas balas.
- Dicen que se fue con un compadre para Arabia.
- Que no, que el jefe Zapata no se raja.
- Lo han visto por la cumbres de Quilamula.
- Yo sé que duerme en una cueva del Cerro Prieto.
- Anoche estaba el caballo bebiendo en el río.

La mitad de la población de Morelos fue fusilada por los ejércitos de Huerta, también las siembras y plantíos como si fueran zapatistas.  Y los sobrevivientes, no creen, ni creerán nunca, que Emiliano Zapata pueda haber cometido la infamia de irse y dejarlos solitos.

(John Jr. Womack,  Zapata y la revolución mexicana, México, Siglo XXI, 1919)

Chaplin. 1919 (293 Palabras)

En un principio fueron los trapos. 

De los desperdicios en los estudios Keystone, Charles Chaplin eligió la prendas mas inútiles, por demasiado grandes o demasiado pequeñas  o demasiado feas y unió, como quien junta basura, un pantalón de gordo, una chaqueta de enano, un sombrero hongo y unos ruinosos zapatones. Cuando tuvo eso agregó un bigote de utilería y un bastón. Y entonces, ese montoncito despreciado de harapos se alzó y saludó a su autor con una ridícula reverencia y se echó a caminar a paso de pato. A poco andar, chocó con un árbol y le pidió disculpas sacándose el sombrero.

Y así fue lanzado ala vida Carlitos el Vagabundo, paria y poeta.

Casi 30 años después de nacer Carlitos en Vagabundo, en 1952, Charles Chaplin embarca hacia Londres y al segundo día de navegación, recibe la noticia de que no podrá regresar a Estados Unidos porque el gobierno le aplica la ley contra extranjeros sospechosos de comunismo, depravación o locura.

Meses atrás Chaplin había sido sometido a interrogatorio por el FBI con preguntas obligatorias:

-  ¿Tiene usted origen judío?
-  ¿Es usted comunista?
-  ¿Ha cometido adulterio alguna vez?

El senador Richard Nixon y la chismosa Hedda Hopper afirman que Chaplin es una amenaza para la institución y a la entrada de los cines donde se exhiben sus películas los de la Legión de la Decencia y la Legión americana muestran carteles: CHAPLIN A RUSIA.

El FBI lleva años buscando pruebas de que Chaplin es un judío llamado Israel Thonsein, quien trabaja de espía para Moscú.

Ellos comenzaron a sospechar cuando el diario Pravda publicó una noticia que decía: Chaplin es un actor de indudable talento.

(Charlie Chaplin, Historia de mi vida, Madrid, Taurus, 1985)

La revolución en los muros. 1924 (273 Palabras)

El pueblo es analfabeto, pero no ciego: Rivera, Orozco y Siqueiros se lanzan al asalto de los muros de México y sobre esas paredes de cal, nace un arte de veras nacional e hijo de la frustrada revolución.

Diego Rivera pinta a Felipe Carrillo, redentor de Yucatán, con un balazo en el pecho , pero resucitado. Y pinta a Emiliano Zapata sublevando al pueblo, mil seiscientos metros cuadrados de paredes llenan de colores la tierra mexicana.

Pero lleva pistola al cinto: Para orientar la crítica, dice.

Mientras Rivera redondea, José Clemente Orozco afila. Rivera pinta sensualidades, cuerpos de carne de maíz, frutas voluptuosas. Orozco pinta desesperaciones, cuerpos huesudos y desollados, magueyes que sangran. Rivera es alegría, Orozco es tragedia; lo que en Rivera es alegría, en Orozco hay severidad y crispación.

La Revolución Mexicana de Orozco tiene grandeza, como la de Rivera. Pero donde Rivera habla de esperanza, Orozco parece decir que quien sea que robe el fuego, siempre se lo negará al pueblo.
Y David Alfaro Siqueiros, escondido, turbulento, hacia adentro y espectacular y ampuloso hacia fuera.

Orozco practica la pintura como una ceremonia de la soledad, Siqueiros pinta la solidaridad:

-  No hay maás ruta que la nuestra- dice, y embiste seguro de que su patriótica arrogancia no es mala medicina para un pueblo enfermo de complejo de inferioridad.

Ellos cambiaron los ángeles por un pueblo, el ser, por el estar siendo, las pasiones inconfesas por un alarido sincero.

Los dioses y los lares que nos legaron se murieron de tedio y en el mundo ya no es la hora de remendar.

Sandino en San Albino. 1926 (383 Palabras)

Augusto César Sandino, hombre corto y flaco, fideofino, lo volaría un ventarrón si no estuviera tan bien plantado en su Nicaragua.

Se alza en su tierra invadida y humillada y pregunta:

-  ¿Cuántos de ustedes la aman tanto como yo?

Veintinueve mineros de San Albino dan un paso al frente, vuelan la mina donde un amo extranjero los esclaviza 15 horas diarias, y se convierten en los primeros soldados del ejército de liberación de Nicaragua. 

Sandino anda en un burrito blanco con 9 hombres, sin armas.

Pero las putas de Puerto Cabezas se enteran del lugar donde los marines hundieron 40 rifles y 5.000 cartuchos, y gracias a ellas esas las primeras armas del ejército sandinista. Porque ya son un ejército, quien no se hace soldado de Sandino se convierte en espía o mensajero.

Todo el ejército hondureño está en la frontera para impedir que lleguen armas a Sandino, pero los guerrilleros arrancan los fusiles a los marines caídos y las municiones de los árboles; machetes no faltan y con latas de sardinas llenas de clavos, vidrios, tuercas y dinamita hacen estragos.

Hace 15 años los marines desembarcaron en Nicaragua por un ratito, para proteger las vidas y propiedades de los ciudadanos de Los Estados Unidos, pero olvidaron irse.

A Sandino le ofrecen el perdón y 10 dólares por cada día de los que lleva alzado y mientras los aviones vuelan arrasando la selva y deciden que el líder se encuentra en la montaña del Chipote. La cercan y bombardean tres días seguidos con sus buques de guerra y aviones caza que hacen temblar a toda la región durante varios días hasta que los invasores calan bayonetas y se lanzan a conquistar la cumbre rodeada de trincheras y erizada de fusiles-

La heroica acción culmina sin muertos ni heridos porque los atacantes encontraron soldados de paja y fusiles de palo.

En los últimos meses, treinta y seis buques de guerra y seis mil nuevos marines para apoyar a los que están han llegado a Nicaragua. De setenta y cinco batallas y batallitas, han perdido casi todas.
Pequeño ejército loco, llama la poetisa Gabriela Mistral a estas huestes maestras del coraje y la diablura.

(Sergio Ramirez, Augusto C. Sandino, El Pensamiento vivo, Managua, Nueva Nicaragua, 1984)

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