Dom, 09/25/2022 - 09:05

De los moldes a las modulaciones: técnicas de control social

El control que se ha ido generando a lo largo del tiempo que se ha convertido en una clase de “seguridad social” ha logrado vulnerar y colonizar de manera en que estas prácticas de control sean eficaces y pasen desapercibidas.

Los modelos disciplinarios y las técnicas biopolíticas

El filósofo Michel Foucault, investigó en gran medida la dominación en la sociedad moderna, y con base en sus análisis sobre esto, enfocado en la prisión (la ley y el poder político), así mismo, en el libro Vigilar y castigar, el autor expone la variación entre el castigo como tortura y el castigo humanitario de la prisión. Según las investigaciones, el sistema penitenciario resultaba preferible el asilamiento de los sujetos peligrosos que seguir mostrándose en la picota pública con la forma de tortura como un accionar en contra de los derechos humanos.

Luego de los siglos XVIII y XIX en Europa las prácticas de tortura cesaron para darle paso a un castigo no físico que consistía en unas series de privaciones (pena incorporal) de igual manera, otra de las cuestiones importantes en esta clase de castigos es el permitir el autoengaño socialmente, suponiendo una posibilidad de readaptación de los sujetos luego de cohibir y coaccionar.

Es de esta manera, que el autor nos expresa que la pena ya no se centra en el cuerpo sino esencialmente en la voluntad. En el mismo orden de ideas, la sanción no recae en el individuo, sino se controla para oponer y contrarrestar su peligrosidad y lograr una readaptación social con esto se busca de la privación de la libertad, a una transformación técnica de la persona.

El concepto de cárcel se traduce según el autor en el proceder al delincuente como persona controlada, a un sujeto dañado que debe cambiar su conducta. De igual manera, se dispone de una serie de recursos humanos que controlan y vigilan al individuo, esto anterior es lo que Michel Foucault, denomina sociedades disciplinares.

Es así que,  las disciplinas que respaldan la práctica penal son organismos de control en todos los aspectos que rodean a la persona en su estado de encierro y situaciones venideras. En esta utilización de control coloca estos métodos desde una estructura que le permita visualizar todo lo referente al sujeto mostrando claramente un ejercicio de poder (control social y político). Asimismo, esto les concede a estos agentes de control que facilitan la idea de una resocialización que en últimas se convierte en una cosificación que busca acodiciar el cuerpo social, con el fin de moldear la conducta originando que el poder se automatice.

Por otra parte, Foucault habla de las técnicas correctivas responden más a un interés político que a un interés jurídico. De esto se crea micro poderes que se establecen en diferentes escenarios de control.  Según el autor, en el esquema de castigar y vigilar expone que la cárcel legitima el poder de castigar como algo necesario; el poder como dispositivo y que el estado se convierte así mismo en benefactor y controlador de esas redes de poder.

En el mismo orden de ideas, panoptismo como dispositivo de control produce la necesidad de ver al ser humano de forma técnica y de esta manera las cuestiones científicas permiten una dualidad de dominación-observación tenue. De esta manera surge una nueva forma de dominación que el autor llamó sociedades de seguridad en donde el poder actúa sobre las acciones y no sobre las personas directamente. (Otras formas de control que van más allá del encierro), también, se habla de una biopolítica en donde la forma de dominación es sobre la vida, por medio de políticas tales como: de familia, o de salud, que apunta hacia la población en general.

Modulaciones para el control

Gilles Deleuze advierte que Foucault vislumbró las crisis de las sociedades disciplinarias, surgiendo con esto las sociedades de control, que no funcionan mediante el encierro sino sobre el control continuo.  Desde el autor se puede vislumbrar cómo desde el siglo XIX los lugares de encierro como la familia, la escuela, la fábrica, los hospitales y las cárceles han funcionado con un objetivo en específico que es el de ordenar el tiempo y ofrecer una fuerza productiva.

Del encierro se ha encaminado al endeudamiento, el objetivo no es una resocialización sino una exclusión, en donde la vigilancia se vuelve más amplia (se vigila desde todas partes) y a su vez estos métodos de control se convierten en herramientas sofisticadas para obtener información absoluta del individuo. Es así como el mercado de capitales sigue ejerciendo su poder, esto se elabora como un régimen de dominación del capitalismo.

Asimismo, la producción convertida en superproducción que genera el nuevo capitalismo, gestiona la rivalidad, la competencia entre trabajadores, esto quiere decir que el manejo del mercado requiere la obtención de un control (precios). Por otro lado, existen los discursos que conducen al control, así como también, la necesidad de hacer monitoreo, auditorias (…) De esta manera, la comunicación influye en el control (discurso de la seguridad y el discurso del terror) con esto se consolida la política de la comunicación promovida por el neoliberalismo.

El control de los públicos por medio de la información

El nuevo control social que se ejerce en diferentes espacios, con las nuevas tecnologías humanas del gobierno de los demás, se gestiona desde la información que ayudan a construir hábitos donde se adquiere un control sobre la memoria espiritual.

Igualmente, el poder de las formas de expresión es la principal propiedad de las sociedades de control, por lo tanto, las nuevas tecnologías, y la circulación masiva de información normaliza esta conducta mostrándose como no una forma de hacer solamente sino de goce. Lo anterior comprueba y facilita el control creando más consumismo.  Por estas circunstancias la lucha debe estar orientada al manejo de los campos de información, ya que, de otra forma, esta circulación de información masiva moldea hasta construir hábitos instaurando una opinión publica, una percepción universal sobre las cosas. Por consiguiente, el capitalismo hace del consumidor un agente pasivo en cuanto a la necesidad de este de pertenecer a un ámbito social. Al generarse lo anterior, se evidencia una exclusión en lo social, económico y discursivo, en donde la modelación de las conductas se establece mediante la desigualdad.

El grupo social basado meramente en el publico (los medios) la televisión, la radios y demás actuando sobre el sujeto en sus creencias y deseos, continuando el ejercicio de control, convirtiéndose en una avalancha mediática e influyendo  o intimidando, todo esto encubierto en la falsa consigna de libertad de opinión. En definitiva esto es una herramienta que mediante la palabra, los signos y las imágenes nos impone dichos mundos mediados en beneficio del público que en fin último genera el control sobre sí mismo desde otros.

Referencias

Ardila, O. (2014). De los moldes a las modulaciones: Técnicas de control social. El sentido común , 77-86.

 

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