Jue, 07/15/2021 - 10:15

El 21 de julio, Día Mundial del Perro

Si alguien ha ayudado a los ciudadanos del mundo a aliviar las penas causadas por Covid-19 han sido las mascotas. Lo vivimos, lo dicen variedad de sondeos. El perro sigue a la cabeza como el mejor amigo del hombre. En diversidad de grados le están compitiendo los gatos, los loros, las tortugas.

Desde España nos llegan informaciones que así lo ratifican. Un sondeo realizado por la Fundación Affinity ha mostrado que el 70 por ciento de los encuestados tienen en su perro o gato un alivio que les permite llevar mejor los efectos del confinamiento provocado por este virus. El 53 % de ellos estima que hablar con sus compañeros de cuatro patas ayuda en los momentos difíciles, el 68 % encuentra que acariciándoles reciben satisfacción, para el 59 por ciento la responsabilidad de cuidarles les ha permitido avanzar en medio de las dificultades, el 71 % encuentra en ellos un pilar fundamental familiar.

No exageraríamos al afirmar que en Colombia estos hermanos nos dan soportes adicionales, como víctimas que somos de los permanentes enfrentamientos políticos, la corrupción de cada día que desaparece el fruto de los impuestos y nos priva de las elementales obras y servicios públicos, la inseguridad que normalmente no preocupa a los altos funcionarios, la impunidad de que gozan todos los grupos delincuenciales, incluidos los que se protegen con rótulos políticos y humanitarios.

Sin embargo, a estos compañeros no les pagamos como corresponde. El abandono y rechazo a los que los sometemos, una vez nos han servido, se aprecia con alguna frecuencia. En Reino Unido las asociaciones protectoras de animales están preocupadas por el destino que están recibiendo muchas mascotas adquiridas por los británicos durante los inicios de la pandemia, como seres de compañía, que ahora deciden abandonarlas en plena calle o venderlas por Internet, pues perciben que su cuidado es costoso o no hay tiempo para ello.

Aunque está bajando la propensión a su abandono, en España ha sido tradición que llegado el verano, que comenzó el pasado 21 de junio, perros y gatos vayan a la calle, pues sus “amos” prefieren la playa. En ambos países afortunadamente cada vez actúan con mayor fuerza las asociaciones en su defensa y adopción.

En Colombia hay más apego y compromiso para con las mascotas y es mal recibido cuando alguien las abandona. Aquí subsisten los malos tratos, como golpes, someterlos con cadenas y a las inclemencias del clima, no mantenerles adecuada alimentación y agua. Pero a la vez mejoran la legislación a su favor, las denuncias por maltratos y el castigo de parte de la autoridad.

Este mes de julio, el 21, es el Día Mundial del Perro. Demostremos que nuestras mascotas, perros, gatos y demás hermanos, son mucho más que un objeto comercial para los almacenes que se enriquecen gracias a estos animalitos, o algunos veterinarios que los utilizan para ganar dinero adicional recentándoles medicamentos que les pueden hacer daño o practicándoles cirugías innecesarias, a costa de sus sufrimientos. Casos hemos visto.

Que esta fecha clásica sirva para tomar conciencia sobre el respeto que debemos a nuestras mascotas, que no son para posar con ellas y mostrarnos como falsos animalistas. Con frecuencia son noticia actrices, actores, farándulos y políticos que aspiran a ganar puntos a costa de ellos, y si son de “pedigree”, mucho mejor para la foto. No saben de lo que se pierden quienes no han convivido, intercambiado cariño con un criollito o un “gozque”.

Sigamos construyendo nuestra relación y trato con estos seres. Reconocer consideración y derechos laborales con los que ejercen como guardianes, dándoles la debida protección frente al clima, jornadas de trabajo justas y alimentación adecuada.

Erradiquemos el esclavismo y tráfico con la fauna, desde especies en peligro de extinción hasta perros y gatos, pasando por todo género de aves. Que los legisladores y autoridades sancionen, hasta acabar con el inmisericorde espectáculo que presenciamos en numerosos comercios de la avenida Caracas, en Bogotá, con estos animalitos encerrados en vitrinas, a la espera de comparador, oprimidos al sol y el frío. 

Durante los picos de la pandemia fueron favorecidos con pausas en los confinamientos quienes pasearan con sus mascotas. Que quede esta costumbre. ¿A quién de nosotros le agrada el encierro forzado en un apartamento o en una vivienda estrecha?

Sigamos cubriendo parte de la inmensa deuda que tenemos con el reino animal, acumulada durante cientos de años. Demostremos que verdaderamente somos civilizados, dando un trato humanitario (este sí, HUMANITARIO) a nuestras mascotas.

Sigamos fortaleciendo el compromiso con la Declaración Universal de los Derechos del Animal (Unesco y ONU) https://www.fundacion-affinity.org/sites/default/files/declaracion-derechos-del-animal.pdf. Tomemos de las buenas prácticas en otras naciones. La Constitución alemana ya incorporó la obligatoriedad del Estado, de garantizar los derechos y la defensa de los animales. La cátedra “Derecho de los Animales” se imparte en prestigiosas universidades en el mundo, con Harvard y Georgetown a la cabeza.

Si firmamos una paz, generosamente indulgente con quienes han violentado a toda una sociedad, ¿por qué no hacerlo con nuestra fauna, comenzando con perros y gatos, de quienes especialmente recibimos amor y lealtad? Cada vez nos descubrimos más parecidos. Tratando mejor a los cuatropatas seguramente mejoraremos la diaria relación entre los de dos patas.

Vivamos diariamente este párrafo, parte de una amplia oración: “San Roque amado, glorioso siervo del Señor, que fuiste milagrosamente ayudado por un perrito cuando los hombres te abandonaron por tu enfermedad, él, con fidelidad, te llevaba diariamente panecillos y con amor lamia tus llagas para aliviar tu dolor y por ello eres protector de las mascotas, hoy llego hasta ti lleno de confianza y sabiendo que tú eres bueno y bondadoso te encomiendo a mi mascota”

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.