Jue, 11/19/2020 - 08:51

El auténtico problema

Vamos a sentarnos a hablar como personas adultas. La crisis de la pandemia mundial ha puesto el dedo en la llaga, nos ha mostrado en qué cojeamos como sociedad y nos demuestra cada día que nos importan más las economías que las personas.

A lo largo de la historia muchas han sido las pandemias que han asolado la humanidad, desde la peste negra hasta la gripe española de hace un siglo. Antes estábamos tan acostumbrados a los muertos que esas catástrofes no nos llenaban tanto la cabeza. En la sociedad actual, acostumbrados  a que todos los problemas tengan rápida solución, la situación actual nos pone en un lugar novedoso (para nosotros no para nuestra historia).

Si nos ponemos a pensar tantas muertos tendrían solución si los diferentes países aportaran a la salud de sus  ciudadanos todos los medios suficientes. El problema no es el virus. Tenemos ciencia, tenemos profesionales, tenemos la solución. Podríamos aguantar sin tantos muertos, si realmente contáramos con los medios realmente disponibles. Pero los países no destinan lo suficiente en sanidad, por extensión la sociedad se ve diezmada con unos sistemas sanitarios ahogados por el virus. Esperemos la vacuna como si se tratarse de la salvación a todo, mientras no vemos que esto sería menos problema con unos gobiernos realmente centrados en lo que importa. Si tuviéramos medios, no harían falta unas medidas que están hechas para no saturar los medios sanitarios de los que se dispone. El problema son los insuficientes médicos y sus sueldos, son las enfermeras y el resto de material humano sanitario que siempre ha trabajado más de lo que ha cobrado, el problema es que no se invierte en equipamiento suficiente, el problema son los mercados siendo parte del problema con sus presiones en vez de parte de la solución, el problema es la desinformación, los problemas vienen también del intento de manipular creando confusión en la población.

Mientras tanto las personas mueren, quedan con problemas a medio largo plazo, no se atienden a enfermos crónicos, el miedo crece. El problema es que todo esto también afecta a una economía agarrada en la mayor parte de países con hilos tan finos que lo más probable es que acaben rompiéndose.

Si realmente tuviéramos a nuestro alcance los medios que realmente ya existen, la sala de espera ante la vacuna sería un camino de rosas. La ineptitud, el no confiar en los auténticos conocedores, nos hace estar golpeando a una piñata con los ojos cerrados y un palo lleno de púas.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.