Lun, 07/17/2017 - 07:39

El derecho a opinar

Los dos hombres, perfectamente enmascarados, abrieron fuego con sus fusiles de asalto y en instantes desataron una de las peores masacres en contra del periodismo. El escenario no podía ser más simbólico: París, capital de Francia, el país en el que más de 200 años atrás se firmara la Declaración de los Derechos del Hombre.

Tras el macabro ataque el periodismo y la intelectualidad (son distintos) se volcaron en un total respaldo a la revista Charlie Hebdo, un semanario satírico francés donde se desató un infierno peor que el descrito por Dante Alighieri en La Divina Comedia. Digo peor porque el poeta florentino derramó tinta para escribirlo y en el ataque a la revista los asesinos derramaron la sangre de periodistas y caricaturistas. Era el 7 de enero de 2015 cuando los criminales usaron más de 50 tiros para matar a 12 personas y herir a otras 11, mientras gritaban "Alá es el más grande". El grupo terrorista Al-Qaeda asumió la autoría del atentado.

Como la revista Charlie Hebdo hay muy pocas en el mundo, y en Colombia lo más parecido a esa forma de ejercer el periodismo es Daniel Samper Ospina. En lo personal no me gusta leerlo, pero como reza aquella frase atribuida a Voltaire pero escrita (al parecer) por su biógrafa Evelyn Beatrice Hall: "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo", Samper Ospina puede opinar desde sus espacios mientras no entre en el terreno de la injuria y la calumnia.

La polémica por lo escrito por el Sr. Álvaro Uribe Vélez en su cuenta de Twitter está en su punto más álgido. Como todo lo que dice el Expresidente, desata pasiones encontradas. Pero en Colombia deberíamos comenzar a ponderar posiciones y el ejemplo debería venir desde quienes han ostentado las más grandes dignidads que ofrece el Estado.

Entre lo hecho por Daniel Samper Ospina y por Álvaro Uribe Vélez, hay diferencias muy grandes. Para entenderlo, primero hay que tener muy claro que en el periodismo hay un género que se llama opinión y que la sátira es permitida en su desarrollo. Esto no es nuevo ni me lo estoy inventando. A finales del siglo I y comienzos del II, Juvenal presentó brutales y apasionadas radiografías de la Roma de aquella época, con escritos cargados de sátira y burlas desproporcionadas. Como lo expuse unas líneas atrás, no leo a Daniel Samper Ospina porque desde mi forma de ver se volvió repetitivo en algunas cosas y porque a veces camina por la línea frágil del irrespeto. Por eso dejé de leerlo.

Pero de allí a aceptar lo escrito por el Senador del Centro Democrático, cuando califica o acusa de un delito al columnista de Semana, hay una distancia muy grande. Para analizar esta situación y ponerla en su real contexto, hay que recordar el inmenso poder mediático que genera el Expdte. Uribe, aunado a la capacidad sin igual que tiene de despertar todo tipo de reacciones. Jamás puede Álvaro Uribe Vélez olvidar que un comentario suyo de esa índole es muy peligroso. De eso puedo dar fe luego de una entrevista que le hice hace 10 años y por la cual fui amenazado por el Bloque Capital de las Autodefensas Unidas de Colombia.

La carta firmada por varios de los mas importantes periodistas e intelectuales de nuestro país (de diversas y disímiles tendencias) debe recordarnos que nadie, absolutamente nadie, y menos un Expresidente bendecido con el cariño, gratitud y admiración de gran parte de su pueblo, está por encima de la ley. La calumnia y la injuria son delitos y así están tipificados en la ley.

Valga repetir que no comparto el estilo utilizado por Daniel Samper Ospina pero su trabajo está protegido por el Artículo 20 de nuestra Constitución Nacional que garantiza "la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones...".

El 13 de agosto de 1999 la extrema derecha, que se siente identificada en la ideología de Álvaro Uribe Vélez (lo que no significa que sean lo mismo), asesinó al periodista y humorista Jaime Garzón (él si me fascinaba). Como nación y como sociedad estamos en la obligación moral y ética de garantizar que esto no se repita. Calificativos como los usados por el Expresidente Uribe no ayudan a este propósito, por el contrario, nos convierten en un país más incendiario.

En Twitter: @JCAguiarNews

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.