Vie, 04/26/2019 - 08:28

El Estatuto de Roma: ¿Bendición para el narcotráfico?

Para nadie es un secreto que la lucha contra el narcotráfico ha sido un fracaso total en Colombia. Somos el campeón mundial en cultivos de coca con más de 200 mil hectáreas equivalente a la cancha del estadio El Campín multiplicada por 300 mil. Las causas para este record vergonzoso pueden ser múltiples. Una gran parte de la culpa de semejante desgracia la tiene, sin dudas, el gobierno Santos con su fallida estrategia antidrogas, si es que hubo una. No obstante, existen elementos que han sido poco debatidos en relación con la lucha contra las drogas como es el caso con el Estatuto de Roma, el fundamento contractual de la Corte Penal Internacional (CPI) ubicada en La Haya.

El objetivo del Estatuto de Roma y de la CPI es la persecución de individuos que cometieron crímenes de lesa humanidad en aquellos países que ratificaron el Estatuto. Colombia y 122 otros Estados ratificaron el Estatuto, mientras que más de 60 países no son miembros del Estatuto. Entre estos países se destacan las grandes potencias Estados Unidos, Rusia o China, pero también países como Costa Rica, Tailandia, Singapur o Turquía le dieron la espalda al Estatuto. Las Filipinas que han sido miembro, decidieron retirarse el año pasado. ¿Cómo se explica el rechazo hacia el Estatuto de Roma?

Una crítica frecuente es que el Estatuto socava la soberanía de un Estado nación. La Unión Africana, por ejemplo, argumentó que la CPI practicaba una “especie de campaña de difamación racial” porque hasta la fecha solo hubo condenas contra personas de África. El Departamento de Estado de los Estados Unidos advierte sobre persecuciones politizadas y hace constar que la CPI carece de controles y contrapesos. Turquía rechaza ratificarlo porque cree que sería un obstáculo para sus esfuerzos contra grupos terroristas kurdos.

Se puede argumentar que el Estatuto no solo impide una efectiva lucha contra el terrorismo, sino también contra el narcotráfico. Si miramos el mapa anexo, podemos observar que muchos de los países miembros del Estatuto tienen grandes problemas con el narcotráfico. Afganistán como mayor productor mundial de opio ilícito, Brasil y cada país centroamericano (con excepción de Costa Rica) con altas tasas de crimen relacionado al narcotráfico y, por fin, Colombia como campeón mundial del cultivo de coca.

Mientras que aquellos países tienen grandes problemas con el narcotráfico en la actualidad, otros que sufrieron esa problemática en el pasado, siguen teniendo éxito en su lucha antidrogas. Entre estos países sobresalen países de la Asia suroccidental como Tailandia, Laos y Birmania los cuales componen el “triángulo dorado”, una zona que en el pasado fue el punto de mira del tráfico mundial de heroína. Singapur puede ser visto como el país que ha tenido el mayor éxito en la lucha antidroga, y las Filipinas que casi ha sido destrozada por el narcotráfico está teniendo primeros avances con su mano dura contra el crimen organizado. Su salida del Estatuto de Roma les pudo haber facilitado la implementación de medidas efectivas en contra de aquellos actores que destruyeron su sociedad con drogas.

Es tiempo de que en Colombia nos plantemos la siguiente pregunta: ¿La membresía en el Estatuto de Roma nos impide tener éxitos sostenibles en nuestra lucha contra el narcotráfico?

Añadir nuevo comentario