Mié, 03/30/2022 - 08:53

El final

El final del Covid 19 empieza a dejarse ver por el mundo. Quizás sea demasiado arriesgado, pero la inevitabilidad de saber que ya es un virus que ha venido a quedarse, ha hecho que en cierta forma se escriban los últimos capítulos de este primer libro.

Viviremos con la enfermedad como si fuera otra gripe, es algo que lentamente nos empiezan a vender los gobiernos de los diferentes países. En Europa ya suenan voces que marcan fechas como la “Semana santa” para que sea el final de algo tan simbólico en esta pandemia como es el tener que dejar de llevar la mascarilla en sitios cerrados.

Algunos países ya se han adelantado, y fuerzan la vida normal, esa vida que teníamos antes, sin saber exactamente si es el momento indicado.

En breve los datos sobre el tema dejarán de ser noticia y colapsar los medios de comunicación. Paulatinamente se comenzará a dar más importancia a noticias más inmediatas, más graves e ira quedando un hilillo de información que acabará difuminándose en el tiempo, como esa línea dibujada que no se sabe textualmente cuando acaba.

Algunos suspiraran de alivio al verse por fin libres de las cadenas de la dictadura mundial del Covid-19. 

Pero muchos cambios han venido para quedarse. El avance en el teletrabajo, las compras netamente por internet, pero por mucho que llevemos dos años viendo socializar como un semi tabú, una de las cosas que no va a cambiar esta pandemia, es algo inherente al ser humano… nuestra necesidad de sentirnos, abrazarnos y buscarnos después de tantos y tantos meses de soledad. 

Nosotros que contaremos la historia con más o menos tristeza a los que aún no han nacido o a los que no lo recordarán, diremos no sin cierto temor en el cuerpo, pero sí con esa desidia del algo muy conocido: Sí, eso fue antes o después del Covid.

Si nos paramos a pensar, probablemente ahora llegue la peor parte. Esa en la que se empieza a vislumbrar las brutales realidades que se han ido escondiendo. Porque hablando pronto, quizás demasiado rápido. Aunque la ciencia ha estado a la altura, la política no ha sabido ni sobrevivir.

La historia nuevamente nos dará nuestra faz más oscura. Pero trataremos de borrar lo malo, para sobrevivir con menos heridas en el lomo.

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