Jue, 01/17/2019 - 07:35

El Fiscal y el periodista, que entre el diablo y escoja

Si hay un enfrentamiento en el que se puede aplicar la frase de la canción vallenata “me lleva él o me lo llevo yo” es el del Fiscal Nestor Humberto Martínez con el periodista Daniel Coronell. Al mejor estilo de dos espadachines medievales tanto el periodista de Semana como el jefe del ente fiscalizador han desenvainado sus aceros y cada cual deja ver su decisión de irse en ristre a hasta acabar con el otro. Ambos han lanzado dardos en el que el uno pretende demostrar que el otro miente. Y cada uno se rasga las vestiduras frente a la idea de que el otro manipula la información y su propósito es contrario al interés por la verdad y por la justicia.

La ciudadanía no acaba de asombrarse con las denuncias sobre el Fiscal y hasta se ha manifestado en marchas para pedir su renuncia. La cadena de involucrados en los sobornos de Odebrecht y el extraño silencio de la Fiscalía alrededor de un tema que en otros países ha logrado poner presidentes y altos funcionarios públicos presos por lo que es el mayor escándalo de corrupción que haya azotado a un continente entero. La cercanía de Martínez con el grupo Aval y las evidentes omisiones del Fiscal en este caso han despertado toda clase de suspicacias y de temores, sobre todo porque la propia muerte se ha encargado de pisar los talones de los testigos.

El problema para una gran parte de los colombianos es que sabe de antemano que parece estar irremediablemente condenada a escoger el mal menos peor. Un Fiscal que mete presos a sus antiguos clientes por no haber terminado conforme con la cancelación de unos honorarios, o que escucha las investigaciones que hace un funcionario de una firma involucrada y omite pronunciarse sobre los delitos mencionados por el personaje, y quien además aparece luego muerto en extrañas circunstancias, no da mucha confianza a la ciudadanía, la cual en ocasiones se siente en medio de episodios dignos de la serie de Netflix House of Cards.

Y por otro lado un periodista que confunde a un buen sector de la opinión porque hace denuncias en ocasiones con rigor y en otras con sesgos interesados y que no ha logrado aclarar nunca por qué fue socio de uno de los más importantes lavadores de dinero del Cartel de Cali y por otro lado por qué involucró en su noticiero a uno de los más grandes mafiosos colombianos extraditados a los Estados Unidos, que parece estar dispuesto a tumbar al Fiscal por el sólo hecho de que a su juicio es el aliado natural del expresidente que se ha convertido en su objetivo principal y quien a su vez es su principal denunciante sobre los nexos del narcotráfico con el periodista.

Un Fiscal que ha mostrado que se puso las pilas para desenredar el tema de los dineros y las propiedades que las FARC no entregaron como era su compromiso en los acuerdos de La Habana y que por supuesto se ha granjeado el odio de la mamertada nacional e internacional, además de haberse mostrado casi implacable en el tema en donde el guerrillero Jesús Santrich terminó intentando enviar 15 toneladas de cocaína a los Estados Unidos. Este Fiscal no puede tener muy buenas simpatías entre los que apoyaron a capa y espada el Acuerdo de Paz y no es de extrañar que los principales detractores que hacen causa común con el periodista contra el fiscal son los líderes de la oposición y los simpatizantes de la guerrilla de las FARC.

Lo cierto es que para los indefensos ciudadanos que observan pasivamente cómo se enfrentan dos de los exponentes de los principales poderes, el de la justicia y el de la prensa, que supuestamente son los poderes llamados a velar por la fe pública y por los intereses de las grandes mayorías, han llegado a la conclusión de que los dos son peores y que como van las cosas lo mejor es que entre el diablo y escoja. La gente no cree en la justicia pero tampoco le cree a la prensa. Tampoco le puede creer a los líderes de oposición que parecen en videos recibiendo millonarias sumas de dinero y con unas explicaciones que parecen hechas con la firme convicción de que los ciudadanos son tontos o tragan entero.

La pelea entre estos dos representantes de los poderes judicial y mediático ha logrado concitar aliados de bando y bando. El periodista ha sumado a su hinchada a los columnistas de humor y caricaturistas que detestan al fiscal por haberse metido con los dineros de las FARC. Pero el Fiscal ha logrado apoyos en los periodistas y maneadores de redes que tienen una línea contraria a los acuerdos de paz de La Habana y que son subvencionados por importantes abogados y políticos de derecha que ven al Fiscal como una víctima de la mamertada, que está dispuesta a no descansar hasta que la silla del Fiscal queda vacía.

Se rumora incluso que el Fiscal Nestor Humberto Martínez viene preparando su contraofensiva y muy pronto anunciará la investigación que hasta ahora nadie en el ente fiscalizador se ha atrevido a hacer en contra del periodista Daniel Coronell . El origen de los dineros con los que se montó su noticiero, a partir de que en escrituras y certificados de existencia legal aparece el socio narco y de que algunos de los periodistas testaferros del narcotraficante extraditado han manifestado estar dispuestos a contar la verdad sobre la relación del narco extraditado con el periodista empeñado en tumbar al Fiscal. La pelea está como para alquilar balcón.

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