Mié, 01/23/2019 - 08:27
Foto: Las2Orillas

El suicidio civil de Paola Solarte

La audiencia que se celebra hoy contra Paola Solarte está manchada de irregularidades. Luego de que la justicia se viera en calzas prietas para aceptar el reconocimiento de responsabilidad penal de una persona, prácticamente en estado de alteración emocional, debido a las presiones circunstanciales armadas por la Fiscalía para lograr que se allanara a cargos, hasta el punto que la propia Juez se vió obligada a aplazar la audiencia al ver el estado mental de la imputada, finalmente y en volandas tanto el fiscal Jaime Alonso Zettien y el misterioso abogado defensor Alfredo Rodríguez Montana, pareciera que la están conduciendo a su propio cadalso.

Hoy la audiencia analizará los cargos que aceptó la hija menor de Carlos Solarte, dueño de CASS Constructores SAS, bajo una gran presión circunstancial respecto de los delitos de interés indebido en celebración de contratos, cohecho y abuso de confianza. La tensión que rodea el caso hace prever que la juez tendrá que observar el contexto y las condiciones exógenas que han llevado a que finalmente en medio del desespero Paola Solarte haya aceptado la formula inducida por el fiscal y cohonestada por el abogado defensor, quien pareciera estar del lado de la contraparte y a veces parece más un defensor de oficio.
 
Sobre la conciencia de este juzgado pesa la idea de que la imputada nunca estuvo en condiciones plenas para decidir sobre lo que debía aceptar bajo la presión de estar separada de sus hijos siendo una madre cabeza de familia, en unas decisiones tanto de La Fiscalía con su defensa en las que no se tuvieron en cuenta los mandatos de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en el sentido de que en estos casos debió pedirse desde el día uno el derecho a casa por cárcel por ser madre cabeza de familia.
 
Organismos internacionales y de derechos humanos han estado atentos a lo que sucede en este caso porque la situación mental y emocional en que se encuentra Paola Solarte no da garantías para que la imputada este obrando en plenitud de conciencia y completamente en sus cabales. La presión a que fue sometida por haber sido separada de sus pequeños hijos y las amenazas de que podría pasar los próximos 15 años en el Buen Pastor son suficientes torturas psicológicas que ameritan una apelación en este caso.
 
Paola Solarte ha sido sometida a humillaciones y a situaciones de alto estrés ya que incluso tanto abogados como funcionarios de la Fiscalía lograron lavarle el cerebro en el sentido de que su propia familia la quería sacrificar a ella y que la habían abandonado. En medio de estos mensajes que le causaron desazón y desesperación es que los fiscales exhiben el trofeo de los preacuerdos en donde ella se inculpa de hechos que incluso desconoce. Algunos incluso proponen que la justicia debía pedir un examen psicológico a la imputada para determinar si esta en uso de sus facultades mentales plenas.
 
Este caso ha comenzado a llamar la atención a nivel internacional sobre todo después de que los episodios en torno a Odebrecth han tenido casos de suicidios, botellas de cianuro y extrañas muertes. En este caso ya se comienza a hablar de que Paola Solarte es una víctima codificada de un nuevo tipo de muerte económica en el que el cianuro es la autoinculpación que logra el suicidio civil. Le cambian el delito de peculado, que no aplicaba porque no era funcionaria pública, por el de cohecho que no tiene pruebas porque nadie dió y nadie recibió. Y no existe el que supuestamente firmó el ingeniero Jorge Eduardo Pizano, muerto en extrañas circunstancias.

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