Jue, 07/30/2020 - 09:08

El trabajo en casa, uno de los retos que el COVID-19 nos ha obligado a asumir

Por: Luis Eduardo Sánchez Rodríguez, médico – magíster en administración de instituciones de salud de la Dirección de Posgrados de Salud de Areandina.

El teletrabajo ha sido una de las soluciones para continuar la actividad productiva de millones de personas. Sin embargo, trae consigo retos y preguntas que tanto empleados como empleadores deben hacerse para no afectar negativamente el ambiente laboral.

Con el confinamiento obligatorio, miles empresarios vieron en el teletrabajo una forma de afrontar la emergencia sin perder, en lo posible, la productividad de sus empresas. Los empleados dedicados a labores administrativas, de cobranzas, contables, de ventas por medios electrónicos y telefónicos, y a un sinnúmero de tareas fueron convocados a trabajar desde casa. Sin embargo, una opción que parecería fácil de implementar empezó a revelar lo poco que conocemos lo que es trabajar en el hogar y sacó a flote algunos de los retos que trae consigo esta modalidad de trabajo que ahora será cada vez más común:

La mezcla de roles

La mayoría de los seres humanos tienen segmentados los espacios para el trabajo, para la recreación y para la vida familiar. Esto facilita el manejo de horarios y si se quiere, permite que los pequeños hijos e hijas asimilen que los padres no están con ellos porque trabajan y que cuando llegan a casa asumen su rol en el núcleo familiar. Por otro lado, está el tercer ambiente, el de la recreación y esparcimiento que va desde la posibilidad de salir a un bar hasta tomarse unas vacaciones fuera del hogar.

Lo que no se podía prever es lo que ocurriría cuando los tres espacios empezaran a coexistir y a borrarse esa línea y espacios divisorios entre sí, haciendo cada vez más frecuente las escenas “cómicas”, como la presentadora de noticias de televisión cuyos gatos pelean frente a la cámara que ubicó en la sala de su hogar, o las escenas de los docentes en el desarrollo de su clase que es interrumpido por algún integrante de la familia. Más allá de lo divertido, los trabajadores empezaron a ver como se dificulta concentrarse cuando los hijos están a su alrededor, cuando sus mascotas desean una caricia o sienten deseos de salir en medio de reuniones y otras actividades que demandan su dedicación casi permanente.

Las incomodidades

Cuando un espacio ha sido diseñado para el trabajo, cada elemento tiene unas medidas específicas, el tamaño del escritorio, la altura de la silla, el espacio que permita tener a la mano los elementos propios de la labor. En casa, la mayoría de los trabajadores no cuentan con estos aspectos y son reemplazados por espacios comunes, la mesa del comedor, las sillas plásticas, extensiones de energía en la que se conectan simultáneamente tres o cuatro electrodomésticos.

El mal manejo de los horarios

El confinamiento sacó a los trabajadores de sus rutinas y muchos no han asimilado la necesidad de tener tiempo para el trabajo, para tomar los alimentos, para los hijos y para abastecerse. Con el trabajo en casa se perdió esta noción, por lo que cada vez es frecuente ver comunicaciones, correos a altas horas de la noche e incluso en la madrugada; evidenciando que muchos están laborando más de diez horas diarias y aun así perciben que el tiempo no es suficiente.

Los hábitos poco saludables.

Las jornadas tan extensas, el poco tiempo y espacios para el descanso, han incrementado el consumo de alimentos poco saludables, así como la dificultad para realizar actividad física, reflejándose en el aumento de peso y los riesgos que afectan la salud cardiovascular.

¿Qué debe hacer el trabajador?

Teniendo en cuenta los cambios en el tiempo de aislamiento y las posibles consecuencias para el estado de salud y bienestar general de la población, los expertos en seguridad y salud en el trabajo invitan al trabajador a asumir las siguientes recomendaciones:

  1. Destinar un espacio para el trabajo en casa que facilite la concentración, que le brinde la posibilidad de ubicar los elementos de la labor a su alcance.
  2. Si existe la posibilidad, pedir al empleador que le permita llevar su silla e incluso su escritorio. Pedirle que envíe a la gente de salud ocupacional a verificar su espacio de trabajo en el hogar (si las medidas sanitarias lo permiten)
  3. Verificar las condiciones eléctricas del sitio escogido. El riesgo de un corto circuito puede ser previsto y solucionado.
  4. Asear y ordenar el sitio de trabajo en el hogar a diario.
  5. Estructurar los horarios para el trabajo, para alimentarse, para estar con los hijos, para abastecerse y para el ejercicio físico. Además, respetarlos y hacer que la familia los respete.
  6. Practicar pausas activas e involucrar en ellas a la familia. Alejarse de la nevera y la cocina en esos momentos… los kilos de más no son saludables.
  7. Establecer una rutina de comunicación con el jefe y compañeros de trabajo o planificar reuniones periódicas.
  8. No olvidar que los fines de semana deben ser para la familia. Programar con ellos las salidas que el confinamiento ha ido implementando y que permitirán a todos airearse, respetando las medidas de protección necesarias.

Y el jefe, ¿qué papel debe cumplir?

Dentro de la relación laboral normal, el trabajo en casa no implica el cese de las responsabilidades del empleador. Por esto es indispensable:

  1. Establecer medios presenciales o virtuales de evaluación del sitio de trabajo que incluyan la revisión de los espacios, de los muebles, de la silla de trabajo y de las instalaciones eléctricas a utilizar.
  2. Proporcionar los elementos faltantes para la adecuada labor.
  3. Promover la organización del tiempo y verificar los horarios de trabajo mediante videollamadas concertadas y evitando responder o exigir comunicaciones en horarios diferentes a lo pactado.
  4. Organizar pausas activas guiadas mediante videollamadas.
  5. Hacer llamadas personalizadas buscando identificar obstáculos a la labor, situaciones de estrés, el cumplimiento de las metas y sobre todo las razones de ello.
  6. De ser posible de acuerdo con las restricciones de las medidas gubernamentales, identificar de manera precoz la necesidad de que el trabajador retorne a la oficina
  7. Mantener informado al trabajador sobre la situación de la empresa, hablando directamente del futuro para minimizar la incertidumbre respecto a la estabilidad laboral.

Por supuesto, que todas las recetas tienen su toque personal, pero estos ingredientes pueden convertir el trabajo en casa en algo bueno, sin tener que utilizar medios de transporte que le quitan tiempo e incrementan los riesgos de contagio al trabajador y optimizando su productividad para beneficio de la empresa.

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