Mar, 08/13/2019 - 09:02

El valor de estar vivo

Dame un momento antes de empezar a leer mis palabras. Cierra los ojos, intenta respirar tan profundamente que sientas que tus pulmones se llenan, déjate llevar para sentir desde tu cabeza a los pies, dedo a dedo, extremidad a extremidad, recorre con tu respiración todo tu cuerpo como si se tratase de un mapa que no conoces del todo bien. Vuelve a llenar tus pulmones, echar todo el aire y abre los ojos.

Bien, volvamos a la realidad de tus ojos abiertos. Estás vivo, felicidades. Pero, ¿eres consciente del valor que tiene la vida?

Cuando tu madre tuvo relaciones sexuales con tu padre fue uno de sus óvulos es que fue a dar la bienvenida a uno de los tantos espermatozoides que retozaban por el interior de tu madre en ese momento. Esa casualidad hizo que de una sencilla separación celular se acabara gestando toda una persona. Esa persona eres tú, que empiezas y acabas en tus pensamientos. Exacto, eres lo que piensas y sobre todo eres como piensas. La forma que tienes de comunicarte con el mundo y de leerlo, además de comprenderlo te hace ser tanto tú como pudieran hacerlo aquel ovulo y aquel espermatozoide.

¿Te das cuenta? Eres único aunque sigas las modas, aunque quieres integrarte tanto que no se sepa dónde acaba lo que se debe pensar y lo que realmente piensas. Tu consciencia te diferencia de otros animales, de las plantas y todo lo demás que habita la naturaleza.

Estar vivo en un experimento vital constante que actúa en un efímero pasado/presente/futuro incierto. Eres totalmente un hoy y ahora salpicado de todo lo que has sido y sospechoso de lo que está por llevar. Deseo, imaginación, todo lo maravilloso de nuestra especie y toda la ruindad junta.

Eres un porcentaje de muchas cosas, te van a clasificar por género, identidad sexual, raza, lengua, país, nivel económico, nivel intelectual. Vas a estar toda tu existencia sobreviviendo a etiquetas que te van a colgar por todos lados. Porque también eres normativa social, eres un querer encajar todo, tienes el TOC de tu especie aunque no lo sepas.

Ahora para un momento y piensa que como Dorian Gray tienes un cuadro donde queda marcado todo lo malo que haces. Cierra los ojos, ¿cómo sería tu cuadro? ¿Te gusta? ¿No te gusta? Cada cosa que no te gusta de ese cuadro ha sido parte de tus decisiones en la vida.

Despierta, eres algo accidental, somos entes efímeros que son incapaces de ser conscientes del valor real de la vida. Estar vivo en un tesoro, ahora abre bien los ojos a todo lo que te queda por venir.

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