Dom, 08/19/2018 - 10:57
Foto: (Tomada de Internet) August Landmasser se niega a alzar el brazo durante un evento nazi en Hamburgo, Alemania, en 1936.

En estos tiempos de lo perdido

Ahora que no quedan luchas nuevas y que la rebeldía pasó de moda, ahora que inventaron normas hasta para oponerse a las normas, ahora que las canciones ya no hablan de cosas imposibles y que los poemas ya no hablan de la resistencia, porque  resistir y oponerse no vende discos ni libros. 

Ahora que disfrazan de irreverencia su misogonia, su clasismo, su homofobia y su odio, ahora que la libertad de expresión sirve para pasar por opiniones lo que no son más que agresiones, justificaciones de lo infame y lo cruel y lo inhumano. Ahora que lo políticamente incorrecto se usa como excusa para justificar su violencia y posicionar sus discursos contra todo lo que les ha incomodado siempre para velar en últimas por su persecusión y exterminio. Ahora que romantizaron la desigualdad que sustenta el sistema y que van por ahí diciendo, por ejemplo, que los pobres son pobres porque quieren ser pobres, que sólo hace falta pensar positivo y ahora que inventaron gurús del pensamiento positivo que hablan en programas de televisión y en conferencias del sistema para repartir esa ilusión falsa de que se puede escalar dentro de ese sistema y que solo hace falta empeñarse sin quejarse ni levantar la voz nunca.

Ahora que ser libertario es defender los valores de antes, los odios de antes, el racismo de antes, el machismo de antes. Ahora que ser libertario es creer que el racismo, la xenofobia y la misoginia son valores deseables. Ahora que ser libertario es legitimar discriminaciones y persecusiones y ahora que señalar la estrechez de sus pensamientos es discriminarlos a ellos, que llevan siglos discriminando y persiguiendo y matando. 

Ahora que los conservadores se dicen rebeldes y los fascistas se dicen nostálgicos. Ahora que se inventaron términos para deslegitimar todas las luchas. Ahora que quieren refundar la guerra de todas las guerras. Ahora que no hay maestros sino coaches, ahora que no hay canciones sino "tops cinco", ahora que no hay libros ni escritores sino best sellers. 

Ahora, en estos tiempos de lo perdido, ahora que el mundo ya no huele a causas nuevas, ahora que ya no queda esperanza en las revoluciones, nos queda volver a cantar y volver a escribir, y nos queda seguir escribiendo, seguir resistiendo, seguir caminando para que un día nos queden las canciones y los poemas y las historias al margen: la suma de todas las historias de los derrotados, las palabras que no nos dejan perder la memoria, las paredes que nos gritan que el mundo fue y sigue siendo una porquería. Ahora que refundan el odio y la metralla, nos queda volver a leer poemas y volver a cantar canciones.

Ahora, en estos tiempos de lo perdido, en estos tiempos de la derrota, nos quedan las palabras y con ellas nos quedan las causas, las luchas, la historia y la locura de reescribirla.        
 

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