Vie, 06/02/2017 - 13:45

En un colegio de Fusagasugá se perdió el respeto

Contribución de Lida Gutiérrez Barbosa- Más Radio

Hace algunos fines de semana en la televisión colombiana vi un programa dedicado a los maestros. Escuché testimonios de agresiones que sufrían ellos a manos de los alumnos, fue una muestra muy pequeña de lo que está ocurriendo con esta nueva generación.

La evolución de la humanidad como es normal, genera cambios emocionales, psicológicos y sociales. Pero se han deformado aquellas figuras que no admiten cambios como EL RESPETO, que permite hacer esa transición de una a otra de la mejor manera y que mantiene el equilibrio.

Colombia desde siempre ha sido un país muy violento. Se está pasando por una “involución” en la política, en la economía, en lo social y está golpeando la educación.

En esta feria de protestas y paros, se vive un bombardeo entre redes sociales y medios de comunicación, de todo tipo de violencia que para una persona que apenas está abriéndose camino en la sociedad, es una locura.

Aquí en Fusagasugá los dos colegios públicos más grandes entraron en paro de actividades por todos bien conocido. Pero en su generosidad, ninguno ha cesado actividades.

Voy a hablar del colegio femenino Manuel Teodoro Aya Villaveces, quienes el día jueves en la mañana realizaron una reunión con los padres de familia donde dieron un tiempo para que sindicato, padres y directivos se expresaran con relación a la situación de dicho paro escolar promovido por Fecode. Escuché atentamente a cada uno de ellos. Todos dieron su opinión, unos que enviaran a sus hijas otros que no, vi mucho proselitismo por parte de algunos y al final el director Guillermo Rodríguez comunicó que trabajarían normalmente, porque no querían perjudicar a las niñas, pero que ellos seguirían apoyando el paro.

Cuando termino la reunión, unos padres y madres de familia estaban llamando la atención de quienes salíamos, protestando y alentando a los demás para que demandaran al colegio e incitando a protestas. Algo curioso, porque los profesores estaban preocupados por las niñas.

Desde el día anterior por mensajes de audio- whatsapp, niñas invitaban a las demás para que no fueran a estudiar porque perderían sus vacaciones reponiendo clases y que ellas no lo iban a permitir, por lo que las niñas de 11 grado no dejarían entrar al colegio a nadie.

Escuché y me pareció violento, sin base alguna y amenazante, pero nunca creí que lo hicieran.

Al medio día mi hija me llama y me dice que no la dejan entrar, que las niñas de 11 grado la empujaron a la calle, que hay niñas asustadas, que las están gritando, que qué hace. Yo voy al colegio y me encuentro con estas niñas bloqueando la puerta, no dejan pasar a nadie, tienen pancartas, tapas de ollas, pitos y gritan arengas al paro.

Me cerco y me devuelven de un empellón, pido permiso para entrar y se me vienen encima gritando que no, que me devuelva por donde vine, me siguen empujando, empujando a las niñas que querían ingresar al colegio y veo al rector tratado como un trapo a quien zarandean, empujan y gritan de la misma forma que a mí.

Es obvio que mi genio no da para estas groserías, lo que me hace pensar que si me voy, esta actitud violenta ganaría y las niñas pequeñas que se me acercaron a que las ayudara a entrar y que me veían como su salvación en ese momento quedarían en la calle; así que decidí hacerme paso a la fuerza de un descuido y entré con algunas niñas. ¡Es de no creer!!

Recibí insultos, ¡me gritaban vieja cincuentona lárguese!, ¡nos la va a pagar!, ¡fuera! ¡Nosotras estamos peleando por los derechos de los profesores y usted no ayuda, váyase! Me golpearon con las carteleras en la cara, me pitaron en los oídos. Como es obvio por instinto reaccioné, les dije que por eso debían estudiar para no actuar de esa manera, que se suponía yo era representante de sus papas ante un comité de convivencia y que esa no era la manera de a tratar a los padres, porque entre otros desmanes, no solo fui yo la agredida, ví como agredieron a otras mamás y niñas. Tengo que admitir que hacer una señal con mi dedo medio no fue la correcta, me rebajé a su nivel, actitud que me reproché, pero ante amenazas como vieja sapa, ya vera lo que le va a pasar, metida, etc., pues mi reacción fue esa. Me acusaron de estar amenazándolas al decirles que esa no era una actitud de niñas que estaban pidiendo recursos para graduarse con ciertos lujos y que en cambio estaban dando un mal ejemplo a las demás, ¡y eso fue una locura! Casi me agreden físicamente.

Ustedes se preguntarán lo mismo que yo, ¿Y los coordinadores, profesores y el rector, que???

El rector no tiene autoridad, los profesores desde lejos miraban, otros estaban en clase con las niñas que alcanzaron a entrar, y los coordinadores en sus oficinas.

¿y si alguna niña hubiera sido atropellada por un carro?  porque las empujaban a la calle. Si al saltar el muro como algunas hicieron, ¿se hubieran herido gravemente? Unas compañeras de mi hija saltaron la pared para entrar. ¿Cómo responde el colegio ante su irresponsabilidad???

¿Cómo ocurre esto dentro del colegio y nadie hace nada???

Veo un problema gravísimo en la educación no solo en los colegios sino al interior de las familias.

Falta RESPETO, eso que de la mano de los valores nos mantenía a raya.

Admiro las culturas orientales, admiro a los chilenos y más cerca … a las tribus de indígenas, donde el respeto a los mayores, a la autoridad y a la honra son bases para una mejor convivencia. Es la orientación que nos disciplina. Si no hay autoridad y no se hacen respetar los líderes en un colegio donde se supone están formando a jóvenes, ¿con que confianza puedo enviar a mi hija a estudiar?

Lo que ayer viví fue inadmisible desde todo punto de vista. ¿Dónde estaba la autoridad? ¿Por qué permiten esta falta de respeto con los mayores y directivos dentro de la institución?

EL RESPETO es inmodificable, pero que pesar que ya esté en vía de extinción y que todos se limiten a ser espectadores.

 

There are 4 Comments

Primero, no se sabe ni el nombre del colegio. segundo, esta diciendo incoherencias y exagerando llegando al punto de mentir... solo es su punto de vista obviamente a favor de ella

Las acusaciones de la señora si se le puede llamar así son falsas, fue ella quien intento ingresar a la fuerza empujando a las estudiantes y amenazándolas, cuando las personas exigen respeto es porque lo ofrecen , la grosería y patanería que recibieron las estudiantes del Teodoro Aya Villaveces por parte de dicha señora no causan más que vergüenza, puesto que se supone, como ella misma lo dijo que en nuestros hogares nos enseñan a difundir un valor tan trascendental como lo es el respeto, si esta señora respondio de la manera en la que lo hizo no me imagino que clase de principios y valores le enseña ella a su hija, las cosas se deben hablar como son y más cuando se hacen acusaciones tan fuertes hacia una institución, le recordamos que su hija hace parte de ella, le agradeceríamos que por favor empezara a hablar con la verdad, lo único que buscabamos era que los docentes sientieran respaldo por parte de sus estudiantes, puesto que muchas de las estudiantes posiblemente aspiran a ser maestras y muchas también en un futuro madres y lo que queremos es un mejor futuro tanto para nosotras como para nuestras familias, dejemos de fijarnos y de glorificar a otros país por sus formas de vida, actos y acciones y empecemos a querer el país en el que estamos, a sentirnos orgullosos de ser colombianos y dejemos de resaltar la violencia y más bien resaltemos la unión, la comprensión, la solidaridad e infinidad de cosas que nuestro país nos brinda, empecemos a apoyar las causas que valen realmente la pena, por un mejor país, una mejor educación y una mejor calidad de vida. #YOAPOYOAMISPROFES

Cuando la gente hablé con la verdad y ame a Colombia, el país será como todos queremos... Si usted pide respeto, primero aprenda a respetar.

El gobierno con su ley de educación y la de infancia y juventud ha dejado a maestros y padres sin autoridad. Porque les da derechos pero no les impone deberes y obligaciones

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