Dom, 02/04/2018 - 07:55

Envejecimiento poblacional y transporte

Los países de América Latina y el continente en conjunto deben tomar conciencia de los cambios generacionales que viven. Los viejos de los años 2050 y 2060 ya nacieron y están entre nosotros, son los niños y jóvenes de 10, 15 y más años. Las políticas públicas de transporte que incluyan esta perspectiva de cambio generacional y demográfico serán exitosas.

Publicó el diario EL TIEMPO hace unos diez días, el 25 de enero de 2018, un sintético dato de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre la perspectiva del aumento de la esperanza de vida en Colombia y en América Latina.

Dice la información que en cien años (tomados entre 1965 y 2065), la esperanza de vida promedio de la población de Colombia aumenta de 60 a 82 años y de 59 a 84 años en toda América Latina.

Esta perspectiva real del aumento de la esperanza de vida de la población es un desafío para quienes hacen políticas públicas en Colombia y en nuestro continente.

De acuerdo con el demógrafo colombiano José Olinto Rueda, la esperanza de vida es el número promedio de años que se espera viva una persona desde el momento de su nacimiento (Rueda Plata, José Olinto [2004]. Retos del envejecimiento demográfico en Colombia, en Periodismo y comunicación para todas las edades. Bogotá, Ministerio de Comunicaciones, Centro de Psicología Gerontológica CEPSIGER, pp. 27-35).

Rueda sostiene con estadísticas que, en el año 1900 la expectativa de vida de los colombianos apenas alcanzaba los 28 años y que, la población del país pasó de 12 millones y medio en 1950 a más de 42 millones en el año 2000.

Prevén los demógrafos que en 2050 la población en Colombia sea de 71 millones y medio de personas. 

Hoy ya redondeamos los 50 millones de habitantes. Somos 49,6 millones, para ser más exactos, según el reloj de población del Departamento Nacional de Estadística (DANE).

Los mayores de 60 años, que en Colombia representaban 5% de la población en 1950 (626 mil personas), en 2050 llegarán a constituir 21,6% de la población total (15 millones 440 mil personas). Si en 1950 había un anciano por cada cinco niños, en 2050 habrá un niño por cada cinco ancianos.

Dice Rueda (2004), que “el escenario demográfico está dado: las personas viejas del 2050 ya nacieron y están entre nosotros. Son los niños y jóvenes de 10, 15 y más años. Es decir, se trata de un hecho real, concreto, inevitable” (Ibídem).

Para Rueda, “esa es otra expresión de la revolución demográfica que estamos viviendo: no solo el incremento en volumen del número de personas adultas mayores, sino la continua expansión de su ciclo vital, es decir, más personas mayores viviendo más tiempo”.

Personas mayores y transporte

El incremento en el número de personas viejas o mayores hace que la planificación hoy deba tener en cuenta este cambio generacional.

La planificación del transporte y de la infraestructura necesariamente, para ser exitosas, deberán tener en cuenta estos cambios demográficos tanto en Colombia como en América Latina.

El logro de mejores espacios para caminar, la construcción de un tráfico seguro, sin muertes ni lesiones en la vía por el hecho natural de desplazarse, la planificación de la oferta y uso de medios de transporte público amables y acordes con los grupos de edad (actualmente los medios de transporte público y masivo, en su mayoría, no son aptos para los niños y los ancianos), son retos que deben afrontar los gobiernos.

Esto, articulado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Objetivo 11 sobre ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, cuya meta 11.2 dice: “De aquí a 2030, proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad”.

Poner la infraestructura y los medios de transporte al servicio de las personas de todas la edades y condiciones es el proyecto más inspirador que pueden desarrollar los países y sus ciudades.

Los logros estarán vinculados con los necesarios aumentos en las coberturas de seguridad social, el afrontamiento de los cambios en los estilos de vida de las personas y a la respuesta al fenómeno social que implica que muchas de las personas mayores estén solas, sin apoyos institucionales y familiares.

También se deberán superar los estereotipos que asocian la vejez con discapacidad y la discapacidad con imposibilidad. Todas las personas viejas son diferentes y todas las discapacidades posibilitan formas de moverse, transportarse y comunicarse.

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