Dom, 09/12/2021 - 10:43

La crisis. 1929

La especulación crece más que la producción y la producción más que el consumo y todo crece a ritmo de vértigo hasta que estalla la crisis en la Bolsa de Valores de Nueva York.

En un solo día se reducen a cenizas las ganancias de años, caen en picada los precios y los salarios y mas de un hombre desde alguna azotea. Cierran fábricas y Bancos, se arruinan los granjeros, los obreros sin trabajo calientan sus manos ante las fogatas de basuras y mascan chicle para consolar la boca. Las mas altas empresas se vienen abajo y hasta Al Capone se desploma sin levante.

La Bolsa de Nueva York arrastra a varios gobiernos al abismo. Los precios internacionales se derrumban y con ellos caen presidentes civiles de Latinoamérica: En Bolivia, la crisis tumba al Presidente Siles Reyes y colocan en su lugar un general a sueldo de Simón (Iturri) Patiño, rey del estaño.

En Argentina también cae el presidente Hipólito Yrigoyen, arrastrado por el derrumbe  de los precios de la carne y el trigo, porque quiso enfrentar la catástrofe de los precios negociando con la Unión Soviética y selló su destino cuando se negó a entregar el petróleo argentino en las condiciones que imponían la Standard Oil y la Shell. En pleno cuartelazo un joven capitán, ve salir del palacio presidencial a un entusiasta que grita:

- ¡Viva la patria! ¡Viva la revolución!

El entusiasta lleva una bandera argentina enrollada en el brazo y dentro de la bandera soma la máquina de escribir que acaba de robar.

El capitán se llama Juan Domingo Perón.

EL HURACÁN, SANTO DOMINGO. 1930 (371 Palabras)

El huracán golpea rugiendo, estrella los barcos contra los muelles, derriba los puentes, arranca de raíz los árboles,desenteja viviendas decapitando gente, y hasta pone a volar a las vacas. La isla de Santo Domingo está siendo arrasada por los vientos, fusilada por los rayos y ahogada por la lluvias y el mar. El huracán embiste vengándose o ejecutando  una maldición descomunal. Tal parece que la República Dominicana hubiera sido condenada a pagar, ella solita, todas las cuentas que el planeta entero debe.

Después, cuando el huracán se va,empieza la quema. Hay muchos cadáveres y ruinas que quemar antes de que las pestes liquiden lo poco que queda vivo y en pie. Durante una semana una inmensa nube negra flota suspendida sobre la ciudad de Santo Domingo.

Así transcurren los primeros días de gobierno del general Rafael Leónidas Trujillo, quien llegó al poder las vísperas del ciclón, traído por la no menos catastrófica caída de los precios  del azúcar. Rafael Leónidas no es modesto ni falto de ambiciones: a los pocos años de su gobierno la capital pasa a llamarse Ciudad Trujillo, también el Puerto y Trujillo se llaman también otros pueblos y muchas avenidas. No se ha opuesto a que a su hijo Ramfis, de 3 años,  le otorguen el grado de Coronel  y designa personalmente ministros y porteros, obispos y reinas de belleza. Trujillo otorga a Trujillo el monopolio de la sal, el tabaco, el aceite, el cemento, la harina y los fósforos. En defensa de la salud pública clausura los negocios que no venden carne de los mataderos Trujillo o leche de sus haciendas y por razones de seguridad hace obligatorias las pólizas que vende. Naturalmente, exonera de impuestos a sus empresas y el dueño de la fábrica de zapatos ordena que pongan preso a quien ose pisar descalzo las calles.Tiene voz de pito el Todo poderoso pero no discute nunca. En la cena brinda con el gobernador o diputado que después ira a parar al cementerio.

Cuando una tierra le interesa, no la compra, la ocupa. Cuando una mujer le gusta, no la seduce, la señala.

(Robert D. Crassweller, Trujillo, La trágica aventura del poder personal. Barcelona, Bruguera, 1968)

LO QUE ESPERA LA ESPERANZA.1930 (223 Palabras)

Nicaragua, condenada a producir baratos banano, café, azúcar, continúa arruinando la digestión de los clientes, pues caen marines como bananas en en los barrosos barrancos de Achuapa y Ocotal. 

Alumbrado por aromosas astillas de Ocote, el jefe escribe cartas, informes y manifiestos anunciando que pronto resonarán en todas partes clarines de guerra contra los opresores y que mas temprano que tarde el Juicio Final destruirá la injusticia para que el mundo sea, por fin, lo que quiso ser cuando todavía no era.

Quien entra en el ejército sandinista gana el derecho a ser llamado hermano. Dinero no gana nunca y por su cuenta ha de ganarse el fusil y el uniforme quizás el de algún difunto Mariner, una vez acortado el pantalón con mucho dobladillo. 

Santos López está con Sandino desde el primer día. Desde los 8 años trabajaba como peón en las fincas y tenía 12 cuando el levantamiento en la mina de San Albino. En la tropa patriota fue aguatero y mensajero y espía entre enemigos borrachos y distraídos, junto a otros compinches de su edad y se especializó en tender emboscadas y armar alboroto con triquitraques para que poquitos parecieran un montón.

Santos López cumple 17 años cuando Sandino lo hace Coronel.

(Santos López, Memorias de un soldado, Managua, FER, 1974)

VETADO EL VOTO NO DEVOTO. 1932 (460 Palabras)

El general Maximiliano Hernández, Presidente de El Salvador por golpe de estado, convoca a elecciones y a pesar de las mil trampas el minúsculo partido Comunista las gana. 

-Así no vale- dice el general y queda suspendido por siempre jamás el escrutinio.

Los camaradas se alzan y estalla el pueblo el mismo día que el volcán Izalco.

Por tres días ocupan el poder los primeros soviets de América.

Y tres meses duran las matanzas: Farabundo Martí, el indígena José Feliciano Ama y otros dirigentes caen frente  los pelotones de fusilamiento. El cadáver de José Feliciano, cabeza de la rebelión en Izalco, es ahorcado en la plaza principal y obligan a los escolares a presenciar el espectáculo. 

Treinta mil campesinos condenados por denuncias del patrón o por simple chisme excavan sus propias tumbas con las manos.

Uno de los fusilados es el obrero-zapatero Miguel Mármol, de 26 años, con una increíble historia: cuando nació, su madre se negó a dar el nombre del autor de la deshonra y cuando  se lo presentó a la abuela, esta al verlo tan feo, indio trompudo que más que cólera daba lástima, le cerró la puerta en las narices. La madre se derrumbó y cayó sobre el crio. Cuando la levantaron lo creyeron muerto. Esa fue su primera resurrección. 

A los 13 años está limpiando botas en un cuartel y decide escapar por malos tratos. El día que escapa un terremoto derriba el cuartel y es su segunda resurrección. A los 25 es cofundador del partido comunista salvadoreño y la policía lo busca para matarlo, sigiloso se acerca a su casa, escucha s su hijo llorar, entra a cambiarle los pañales y cuando alza la mirada ve a los agentes rodeando la casa.

Escapa por entre las rejas mientras suenan los tiros y renace por cuarta vez.

A Miguel Mármol lo llevan amarrado en un camión cerca de donde nació.

- Voy a morir donde tengo enterrado el ombligo, dice.

Lo bajan a culatazos, van fusilando de dos en dos y a él le toca el turno con un vendedor de estampitas condenado por ruso. Le pica todo el cuerpo, quisiera rascarse cuando escucha la orden: ¡Preparen, Apunten, Fuego!

Cuando despierta tiene un montón de cadáveres encima y escucha los fusiles dando los tiros de gracia. Pero en lugar del balazo final le llegan machetazos. Los soldados arrojan su cuerpo a la fosa y le echan tierra.

Le lleva siglos desprenderse de tanto muerto y de tanta tierra y al fin logra salir de su entierro, y así ocurre el quinto nacimiento de Miguel Mármol a los 26 años de su edad.

(Miguel Mármol, Los sucesor de 1932 en El Salvador, Casa de las Américas, 1983)

SAN SALVADOR, MIGUEL A LOS 27. 1932 (260 Palabras)                                                                                                                                        

De quienes salvaron a Miguel no queda ni uno solo vivo.  Los soldados acribillaron a quienes lo recogieron en la zanja después del fusilamiento y a quienes lo pasaron por el río en silla de manos y a quienes lo escondieron en una cueva y a los que lo trajeron a casa de su hermana. Ella estaba rezando novenas por su descanso eterno y hubo que abanicarla cuando lo vio cosido a tiros y a machetazos y se repone tras el altar armado en su memoria, sin más remedio que el agua de cogollo de chichipince que la hermana aplica con santa paciencia sobre las heridas purulentas.

Miguel, al otro lado de la cortina, ardiendo en fiebre, pasa el día de su cumpleaños escuchando las alabanzas que le dedican desconsolados parientes y vecinos que por él lloran a mares y rezan sin parar.

Una noche de esas una patrulla militar se detiene en la puerta:

- ¿Por quién rezan?
- Por el alma de mi difunto hermano.

Los soldados entran, se asoman al altar, fruncen las narices. La hermana de Miguel estruja el rosario, tiemblan las velas ante la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, a Miguel le vienen súbitas ganas de toser. Pero los soldados se persignan:

- Que descanse en paz, dicen y siguen de largo. Y así ocurre el sexto nacimiento de Miguel Mármol a los 27 años de su edad.              

(Miguel Mármol,  Los sucesos de 1932 en El Salvador, La Habana, Casa de las Américas 1983)

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