Dom, 07/12/2020 - 09:22

La economía social y solidaria una estrategia para enfrentar los impactos del Covid-19

Por: Lilian Andrea Ramírez Carranza- Decana Programa de Economía- Universidad Piloto de Colombia.

Muchas preguntas se han venido planteando sobre los impactos que dejará a nivel económico el Covid-19, también han sido pocas las respuestas que se han dado al respecto. Se especulan dos opciones, por un lado, el re-nacer de un capitalismo más salvaje y agresivo al que se vive actualmente y por la otra la necesidad de re-pensar la economía a partir de los impactos que esta pandemia ha traído a luz y que evidentemente refleja la necesidad de modificar este modelo de raíz.

Como economista y ciudadana la primera opción para mí no es una respuesta, por ende, expreso tres ideas de reflexión para la segunda opción, cuya esencia se relaciona con la economía social y solidaria. primero el cambio del significado actual del crecimiento económico, segundo la necesidad de consolidar un modelo económico bajo características peculiares y tercero comprender la economía bajo un modelo sistémico. Cuando se habla de repensar el concepto de crecimiento económico, implica comenzar a alcanzar metas en el ámbito de satisfacer las necesidades básicas de TODOS, consolidar territorios sanos, con igualdad, trabajar en armonía con los ecosistemas, infraestructuras sólidas, energías más limpias, cambio social para tomar decisiones y de una u otra manera modificar las relaciones actuales de compensación, entre otros.

Por otra parte, comprender la peculiaridad de la economía social y solidaria implica fundamentar su implementación por lo menos de los siguientes criterios, la confianza, el liderazgo compartido, la solidaridad, la democracia y el planteamiento de soluciones a las necesidades de la población a través de intereses comunes. En esta economía el trabajo colectivo, la cooperación, el empoderamiento corresponsable de las comunidades y la apuesta por la cohesión social se convierten en algunas de sus ventajas, su lugar de trabajo y origen es el territorio en donde la meta principal es la disminución de la desigualdad.

La economía social, también debe pensarse de manera sistémica, es decir vislumbrar que todo existe como parte de un sistema y debe entenderse en relación con las otras partes. Es una herramienta para fortalecer e impulsar un modelo de empresa social, la institucionalidad y el trabajo colectivo, comprendiendo la razón del ser del territorio a partir de análisis sectoriales específicos que permitan el acoplamiento de los circuitos comerciales, trabajar desde la unión con enfoques como el comercio justo y la responsabilidad social empresarial y gubernamental. Esta economía plantea desde sus principios el trabajar de manera cooperada y empoderada con todos los actores del territorio, este posiblemente sea su mayor desafío. En Colombia ya existen ejemplos que se han venido consolidando desde tiempo atrás con el trabajo que desarrollan algunas cooperativas, mutuales, fondos de empleados, asociaciones y evidentemente los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, pueden ser un ejemplo de ello.

No es una tarea fácil, pero tampoco imposible implica abrir la mente para cambiar los imaginarios, trabajar de la mano con las capacidades humanas y de los territorios, fortalecer el proceso institucional colombiano en el marco de la economía social o solidaria como se denomina en nuestro país, educar para la cooperación, promover la integración y el empoderamiento de los ciudadanos. La solución para la crisis del Covid-19 obliga a repensar el modelo en todos sus ámbitos, la perspectiva territorial y el papel de la población en la búsqueda del desarrollo humano y sostenible, por lo tanto, la invitación es volver la mirada hacia la economía social que a la fecha ha recorrido un camino interesante que valdría la pena capitalizar para brindar soluciones diferentes a las que se están planteando en la actualidad.

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Considero que el coletazo de un sistema capitalista neoliberal, vendrá con toda intensidad, muy nefasto por demás sobre todo en nuestro país. Pero ahí está la alternativa de la economía solidaria que viene abriendo camino desde hace más de 150 años, con hechos reales, concretos que requiere ser visibilizado desde todos aspectos, visiones, miradas...donde la academia tiene el protagonismo necesario para consolidarla.

Sin demeritar el análisis y acudiendo a diálogos, situaciones y nuevas cotidianeidades que he logrado evidenciar técnicamente en varios contextos territoriales de Bogotá, Quibdo, Barranquilla y Villavicencio, debo replantear la tesis, dando otra lectura. El fenómeno social y económico que vivira Colombia, el país con la cuarentena más larga del mundo y con el mayor desempleo real, es el de la Subsistencia Solidaria arraigada a contextos relacionados con los nuevos paradigmas de la situación generada por la biopolitica, en donde evidentemente los microfenomenos sociales y económicos se orientan a la pervivencia del rebusque, precisamente por la falta de demanda de bienes y servicios generados por la economía social, en la mayoría de casos, incrementando las tasas de intermediación y de usura del mercado paupérrizando aún más la situación de las clases medias y bajas, generando nuevas masas y pulsiones orientadas cambios que consistirian en soluciones cortoplacistas con visión macro económica, esta última, excluyente de la economía social, el despegue económico mundial será lento, a la vista no vendrán modificaciones de fondo al modelo, vendrán medidas que protegen pocos sectores en donde, y desafortunadamente, no están todos los actores que componen la economía social, ya que el lucro es el principal ingrediente del modelo político del país, la solidaridad y los grandes movimientos de capital del sector privado se focalizan en ayudar a sus propios conglomerados políticos, no se da puntada sin dedal, que viva la Subsistencia Solidaria

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