Mié, 02/13/2019 - 07:25
Foto: canaltropical.co

La guerra fría entre la Fiscalía y los medios

El enfrentamiento entre los dos poderes mas determinantes en la actualidad colombiana está para alquilar balcón. La guerra sucia de la Justicia y la prensa y los trapos al sol que se sacan cada vez más el tercero y cuarto poder, dejan la impresión de que la guerra fría y el enfrentamiento político han quedado atrás para dar paso a una pelea a muerte. Esta confrontación se origina en que el Fiscal General de la Nación, Nestor Humberto Martínez, se ha erguido como un bastión de la derecha que parece no estar dispuesta a permitir que reine la impunidad con los grupos guerrilleros y que la prensa y en particular algunos columnistas que defienden los Acuerdos de La Habana y el proceso de paz del gobierno pasado han diseñado toda una estrategia de desprestigio para generar una opinión adversa con el fin de tumbar al Fiscal.

Este enfrentamiento que no esconde una frontal batalla ideológica entre la derecha y la izquierda ha llevado a que la Justicia sea hoy un objetivo de la prensa y amenaza con generar un clima aún de mayor desistitucionalización que para algunos ya ha tocado fondo. La justicia mediática y los medios justicieros se han convertido en la agenda cotidiana y lo que se observa es que en ese enfrentamiento existen periodistas que están dispuesto a llevarse de calle lo que se atraviese con el objetivo de que se caiga el Fiscal enemigo.  Así por lo menos lo entienden cercanos al Fiscal cuando ven que el periodista Daniel Coronell no ahorra esfuerzos para intrigar aún dentro de la Fiscalía para empapelar a Nestor Humberto Martínez hasta en casos de soborno.

En un aparatoso juego de poderes en el que el periodista logra presionar a un juez para que basado en el testimonio de una juez que se autoincrimina y en la audiencia se muestra vacilante y dubitativa, donde refleja por lo menos que está mal libreteada, y acepta con extraño desparpajo haber recibido un dinero que supuestamente le habría enviado el empresario Carlos Mattos, al que dice no haber visto nunca y en el que incluso se contradice al hablar de la suma total que habría recibido. En la diligencia se ve que ella no está convencida de lo que dice y que mira a alguien como si recibiera instrucciones para terminar con una versión llena de imprecisiones y verdades notoriamente acomodadas. Es evidente que la idea en este video del ente acusador lo que se quiere es inducir a la Juez a que comprometa al Fiscal Nestor Humberto Martínez.

El empresario Mattos le ha salido al paso con un comunicado de prensa en el que niega conocer a la señora Juez 16 Civil Municipal de Bogotá y aclara que evidentemente el abogado que lo representaba en ese momento era Doctor Néstor Humberto Martínez Neira, pero se muestra sorprendido con este nuevo episodio del supuesto soborno. Con ciertas limitaciones típicas de la reserva del sumario niega que haya existido este pago y por supuesto que Martínez haya participado de un delito como el que aparentemente han montado unos fiscales con la presión de los periodistas enemigos. “No me es posible decir todo lo que quisiera sobre esas manifestaciones, pues revelar toda mi defensa es perjudicial para mi caso en estos momentos”.

El caso suena aún mas raro cuando a todas luces se ve que la juez obtiene importante prebendas jurídicas ya que al declararse culpable de cohecho solamente recibe la medida de estar obligada a presentarse periódicamente, tener buena conducta y no salir del país, lo que indica que sus declaraciones forman parte de un acuerdo con la Fiscalía en  medio de un sistema judicial en el que claramente la vulnerabilidad de los testigos hace que en sus versiones no haya apego a la verdad porque el interés no es ese sino los beneficios que se puedan recibir. Un trato completamente diferencial al que recibió el abogado de Mattos, Alex Vernot y al de los demás imputados por en este famoso caso, quienes están en prisión porque según la misma Fiscalía son considerados amenazas para la sociedad. 

Para Mattos y su defensa este relato que además ha tenido una extraordinaria  difusión en los medios de comunicación, justamente a pocos días de la citación a una nueva audiencia, “se contradice abierta y decididamente con los cargos que ella aceptó el 16 de enero. Es decir, se declaró conforme con una versión de los hechos radicalmente diferente de la que hoy en día circula en medios de comunicación (¿mintió antes? ¿O miente ahora?)”, dice Mattos en su comunicado. Las irregularidades ya no son solo de los funcionarios de la Fiscalía. Ahora hay un abierto contubernio con los periodistas porque según los abogados de Mattos los fiscales tienen el deber de no presentar a las personas investigadas como culpables ante los medios de comunicación. Si embargo el interrogatorio de la juez, un documento al que solo tendría acceso la Fiscalía, aparece publicado en varios sitios web, con la idea de presentar al empresario como culpable a menos de una semana de la citación que se le ha notificado.

Todo esto sucede en medio de unas extrañas coincidencias mediáticas y judiciales ocurridas en solo dos días. La nulidad de la orden de captura contra Carlos Mattos emitida por un juez, genera de inmediato una columna de Daniel Coronell en su contra y simultáneamente aparece el comunicado de la Fiscalía anunciando la apertura de un nuevo proceso contra el empresario. Algo extraño sucede ya que la decisión del juez del primer caso se dio el jueves en la tarde, un día antes de que Coronell enviara su columna a la revista Semana para ser publicada el sábado y 30 horas antes de que la Fiscalía, a través de un comunicado público, notificará a Mattos de su nuevos proceso. Es evidente que la intención del periodista es querer vincular a Néstor Humberto Martínez, como el apoderado del empresario colombo-español, dejando la especie de que Mattos sobornó a una juez, y que Martínez era su cómplice.

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