Dom, 12/05/2021 - 09:12

La Habana, triunfa La Revolución, 1959

Los mas de diez mil soldados que tiene Batista sufren derrota tras derrota. No se sabe cuantos tuvieron los revolucionarios en su mejor momento pero se dice que los superan en mas de cinco por cada barbuchas, Fidel hacía trampa y los mismos hombres desfilaban varias veces, pero con ropas distintas para aparentar mayor número de combatientes.

En lo que no hizo trampa, y esto acabó de convencer al pueblo, fue en la reforma agraria que organizó bajo las balas en la Sierra Maestra: Los campesinos recibieron sus primeras tierras y al mismo tiempo su primer médico, su primer maestro y hasta su primer juez que los convencía de no resolver sus problemas a machete.

Fidel lanza la ofensiva final. Dos columnas, una encabezada  por el Che Guevara y la otra por Camilo Cienfuegos, 160 guerrilleros, salen de la montaña a conquistar los llanos y, como por magia, llegan al centro de la isla. Después  de once días de combate, arrebatan a Batista la mitad del país.

En el primer día del año, mientras el Fulgencio Batista aterriza en Santo Domingo y pide ayuda a su colega Trujillo, en La Habana los verdugos huyen en un sálvese quien pueda, en estampida.

El embajador Earl Smith, horrorizado, comprueba como las calles han sido invadidas por la chusma y unos cuantos guerrilleros sucios, peludos, descalzos que bailan Guaguancó marcando a tiros el compás.

Ante la multitud, Fidel habla: Les cuenta que la mitad de la tierra está sin cultivar, que el triunfo es solo un comienzo, que   la alfabetización y la Reforma Agraria son la prioridad.

Y antes, la liquidación de ese ejército de carniceros y torturadores. Los mas feroces van al paredón. El peor de ellos, llamado Rompehuesos, se desmaya cada vez que el pelotón apunta. Lo tienen que amarrar a un poste.

(Hoy somos un pueblo entero, México, Siglo XXI)

BRASILIA: UNA METRÓPOLI EN MEDIO DE LA NADA , 1960

Brasil estrena capital. Nace Brasilia, súbita, en el centro de una cruz trazada sobre el polvo rojo del desierto, muy lejos de la costa, lejos de todo.

Increíblemente fue construida en  tres años: un hormiguero donde obreros y técnicos trabajaron hombro a hombro día y noche, compartiendo la tarea y el plato y el techo.

Pero cuando Brasilia queda terminada, termina la ilusión de fraternidad, se cierran de golpe las puertas: La  ciudad no es para los sirvientes, fuera obreros y técnicos: Esto  es para burócratas. Los constructores, los creadores tendrán que vivir en un cordón de miseria construído por ellos a la buena de Dios, alrededor de la ciudad, con los desechos.

Esta es la ciudad del Gobierno, la casa del poder, sin pueblo en las plazas, ni veredas para caminar. Brasilia está en la luna: blanca, luminosa, flota allá lejos, allá arriba, por encima del Brasil y a salvo de sus miserias, sus mugres, sus tristezas, sus locuras.

No la había soñado así Oscar Niemeyer, el arquitecto de sus palacios, quien odia el ángulo recto y el capitalismo. Contra el capitalismo no es mucho lo que puede hacer, pero contra el ángulo recto opresor del espacio, triunfa su arquitectura libre, sensual y leve como las nubes.  

Niemeyer concibe la morada humana en forma de cuerpo de mujer, costa sinuosa o fruta del trópico. También en forma de montaña si la montaña se recorta en bellas curvas contra el cielo, como las de Río de Janeiro diseñadas por Dios el día que Dios se creyó Niemeyer

Cuando se celebra la gran fiesta inaugural, Niemeyer no aparece en el palco.(Francisco Bullrich, A.A. V.V., América Latina en su arquitectura, México, Siglo XXI, 1983

SANTO DOMINGO, 1961

Rodeado de bustos de Trujillo y fotos de Trujillo, Trujillo repasa las últimas listas de conspiradores y con mano desdeñosa tacha algunos nombres  de dominicanos que no amanecerán

Las listas le inspiran tristes reflexiones porque las encabezan el embajador de Los Estados Unidos  y el Arzobispo Primado que hasta  ayer no mas compartían su gobierno.

El imperio y la Iglesia reniegan, después de 31 años, del hijo fiel que se volvió impresentable.

Mucho duele tamaña ingratitud al autor del desarrollo capitalista de la República Dominicana. Y sin embargo, entre todas las condecoraciones que le cuelgan del pecho y la barriga y las paredes, Trujillo sigue prefiriendo la Gran Cruz de la Orden de San Gregorio Magno, que le otorgó el Vaticano, y la medallita que hace muchos años recompensó sus servicios a la Infantería de Marina de Los Estados Unidos.

Hasta su muerte, cuando cae acribillado en una emboscada, será el Centinela de Occidente, el Benefactor de la Patria, Salvador de la Patria, Padre de la Patria, Restaurador de la Independencia Financiera, Campeón de la Paz Mundial, Protector de la Cultura, Primer Anticomunista de las Américas, Líder, Egregio, Ilustrísimo y Generalísimo.

Deja en herencia su nombre a la capital de la república, al puerto y a numerosos parques y avenidas. Su nombre está en todas las placas de los automóviles y su imagen en los sellos de correo; sus empresas tienen el monopolio de la sal, el tabaco, el aceite, el cemento, la harina y los fósforos, clausuró los comercios que no vendían leche y carne de sus tambos e hizo obligatorias las pólizas que vende su empresa de seguros. Marcha preso quien ande descalzo y  son suyas las fábricas de zapatos que, como todo lo suyo, está totalmente exonerado de impuestos.

Su  hijo, Ramfis Trujillo, regresa de París para recibir a todo un país y 9.600 corbatas, 2.000 trajes, 350 uniformes y 600 pares de zapatos y 530 millones de dólares en sus cuentas en Suiza.

Ramfis Trujillo ha adquirido notoriedad desde su reciente misión cultural a Hollywood donde obsequió Mercedes Benz y abrigos de visón y de chinchilla a Kim Novak y Zsa Zsa Gabor, a nombre del hambriento pero generoso pueblo dominicano.

(Juan Bosch, Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplos, Caracas, Las Novedades 1959)

L CUENTERO Y EL NOVELISTA, 1961

Una vez ensilló y montó un tigre, creyendo que era un burro, y otra vez se ató el pantalón con una serpiente viva y vio que no era cinturón porque le faltaba la hebilla. Todos le creen cuando explica que ningún avión aterriza si no le echan unos granos de maíz en la pista o cuando cuenta la terrible matazón que hizo el ferrocarril el día se enloqueció y en lugar de avanzar de frente se echó a correr a lo ancho.

Jamás miento, miente el Güilo Mentiras

El Güilo, pescador de camarones en los estuarios de Escuinapa, es lenguaraz del rumbo .Pertenece a una espléndida estirpe latinoamericana de los cuenteros, magos de la charla de mostrador o de fogón, siempre por hablado, jamás por escrito. A los 70 años le bailotean los ojos y se burla de la muerte que vino a buscarlo:

- Toc, toc, golpeó la Muerte

Adelante, invitó Güilo, zalamero, desde la cama

Te estaba esperando

Pero cuando quiso bajarle los calzones, la Muerte huyó despavorida

Y mientras Güilo espanta a la Muerte en México, en Brasil el novelista Jorge Amado inventa un capitán que espanta a la soledad. El capitán, cuenta Jorge Amado, desafía huracanes y fuegos fatuos, atraviesa maremotos y negros abismos mientras convida a los vecinos del barrio con tragos preparados según las recetas de un viejo lobo de Hong Kong .

Cuando el capitán naufraga en las costas del Perú, los vecinos naufragan. Son todos tímidos funcionarios jubilados, enfermos de reuma a quienes se les estruja el corazón cuando ven venir una montaña de hielo en los mares del norte o cuando el monzón sopla furiosamente en los mares de Bengala.

Todos tiritan de placer cuando el capitán evoca a la bailarina árabe que mordía uvas jugosas mientras danzaba en la arena de Alejandría, sin mas ropa que una blanca flor en la ingle.

El capitán nunca ha salido del Brasil, jamás ha pisado un barco -ni un bote siquiera- porque  se marea, pero se sienta en la sala de su casa y se echa a navegar.

Y llega mas lejos que Marco Polo o Colón o los astronautas.

(40 cuentos de Güilo Mentiras, México, Crea 1984, Jorge Amado, Los Viejos marineros, Barcelona , Seix Barral 1983)

SAN SALVADOR, MIGUEL A LOS 58 (298 Palabras)

Anda Miguel como de costumbre, a salto de mata, cometiendo sindicatos campesinos y otras diabluras cuando los policías lo atrapan en algún pueblito y lo traen atado de pies y manos a la ciudad de San Salvador

Aquí una larga paliza. Ocho días lo golpean colgado, ocho noches le pegan en el suelo. Mucho le crujen los huesos y le grita la carne, pero él no dice ni mú mientras le exigen que revele secretos.

En cambio, cuando el capitán torturador le putea su gente querida, el viejo respondón se levanta desde sus restos sangrantes, el desplumado gallito alza la cresta y cacarea. Miguel le ordena al capitán que cierre esa cochina boca. Y entonces el capitán le hunde en el cuello el cañón de la pistola y Miguel lo desafía a que aviente bala nomas. Y quedan cara a cara los dos fieros jadeantes como soplando brasas el soldado con el dedo en el gatillo la pistola clavada en el pescuezo y Miguel y los ojos  en sus ojos, Y Miguel sin parpadear, comprobando el paso de los segundos y los siglos y escuchando el retumbar del corazón que se le ha subido a la cabeza.

Y ya se da Miguel por muerto de muerte total, cuando de pronto una sombra asoma en el fulgor de furia de los ojos del capitán, un cansancio o no sé que lo invade y lo toma por asalto, y al rato el capitán parpadea sorprendido de estar donde está, Y lentamente deja caer el arma y la mirada.

Y así ocurre el 11º nacimiento de Miguel Mármol, a los 58 años de su edad.

(Eduardo Heras León, entrevista con Miguel Mármol, citada por Eduardo Galeano)

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