Dom, 05/10/2020 - 08:41

La naturaleza es sabía

Debo admitir que los grupos de WhatsApp son una mis mejores inspiraciones como articulista. La mirada de los demás sobre las realidades, te hace reflexionar. Yo, que pensaba que con todo esto del COVID 19, las frases que ponían por delante a la naturaleza frente a la ciencia habrían pasado a mejor vida he tenido que ver que no era así. Por poco lo conseguimos.

Hace poco en un grupo de WhatsApp con embarazadas, trataba de compartir una de las cosas para mí más esenciales para el pre, parto y post, el cuidado perineal y suelo pélvico. Yo que he hecho caso a fisioterapeutas y médicos que saben mucho de estos temas, he tenido un parto y post parto básicamente de cuento. Al hacer caso de la ciencia, no sufrí puntos, ni episiotomía, ni desgarros, por hacer caso a la ciencia durante el post parto no tengo ningún tipo de problema urinario ni de escapes y un largo etc. Bien, es curioso como al exponer mi experiencia gratificante, todas defendían que estábamos hechas para eso y que no era necesario que eran mitos.

Los humanos actuales no somos animales, si hemos llegado a donde hemos llegado no es por nuestra capacidad adaptativa, que va. No nos podemos engañar, hemos logrado vencer a todo lo que nos podía dañar y matar, no por nuestra fuerza, ni elasticidad, sino simplemente por nuestra capacidad cerebral. El conocimiento, la investigación y la sabiduría nos han salvado. Nuevamente tengo que ver cómo se niega a la ciencia en pos de la naturaleza. Comulgo con que no hay que medicalizarlo todo, con que las cosas son más fáciles (en estos temas obstétricos), cuando la seguridad en nosotras mismas nos hace estar tranquilas, todo es más fluido. Pero no debemos ser tan obtusas como para negarnos a tener las cosas más fáciles gracias al conocimiento. Conceptos tan locos, como parir en casa, o en piscinas y un largo etc…, me parecen impensables, es como si no hubiéramos aprendido del pasado.

Para ello una anécdota histórica. En pleno siglo XIX una pintora alemana Paula Modersohn-Becker, tuvo una curiosa historia de amor con el que finalmente fue su marido. El tema de la historia que es mucho más larga e interesante, versa sobre la negativa de su marido a tener relaciones sexuales por el miedo a un posible embarazo y un parto. Finalmente tras años de idas y venidas, ella quedó embarazada y murió por consecuencias del parto. Es decir, el parto era un peligro para las mujeres de épocas anteriores que carecían de nuestros avances médicos. En sus épocas el miedo era palpable, simplemente la muerte al estar más normalizada era quizás menos temida y más vista como algo evidente. Somos animales cuya cabeza debe tener un tamaño enorme para poder alojar a su cerebro. Por eso nacemos mucho más inmaduros que otras especies animales, un bebé cuando nace no se mueve, apenas ve y lo que mejor le funciona es el olfato, porque al principio el oído tampoco les va al cien por cien, son casi incapaces de mantener la cabeza erguida. Es más necesitamos otros 9 meses de exterogestación para no estar tan indefensos. Aun así no somos capaces de tener cierta independencia hasta los cinco años, otros animales necesitan días o a lo mejor semanas a lo mucho. Con ello quiero decir que nuestro cerebro que es el que nos ha hecho sobrevivir ha evolucionado mucho más que nuestro cuerpo. Esa enorme cabeza ha corrido más que el cuerpo de las mujeres, por eso estrictamente no estamos lo suficientemente evolucionadas para traer al mundo sin ayuda esas enormes cabezas a través de nuestra vagina.

Si examinamos realmente esa frase de  “La naturaleza es sabía”, es algo que no encaja con nuestra especie, ya que nosotros siempre tratamos de superar a la naturaleza en pos de nuestra supervivencia. No olvidemos como sí hemos sobrevivido, no olvidemos que nuestra evolución no es solo genética sino también tecnológica.

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