Dom, 07/05/2020 - 11:26

La responsabilidad heredada: visita a un campo de concentración

Hace ya cerca de un año fue mi último viaje turístico. Durante el cual hice una especie de viaje histórico/temporal por la segunda guerra mundial. Uno de los lugares propios y significativos del conflicto fueron los campos de concentración.

No, no daré un discurso sobre el nazismo, los judíos y demás etnias metidas en aquellos zulos, no hablaré de las barbaries que se cometieron.

Yo, me pregunto sobre el después. A mí, que digamos no me toca vitalmente nada de aquello, no tengo antecesores ni en un bando ni en otro, me estremecía todo aquello. La visita más desagradable finalmente que otra cosa, era como un viaje perturbador a los lugares que quedaban como testimonio. Veía a jóvenes alemanes haciendo se fotos para sus redes sociales, jóvenes alemanes de instituto que como casi cualquier adolescente ignoraba y pasaba de la historia que le contaban porque estaba más pendiente de la chica/o mono de turno. Cosas de las hormonas. Allí, mirándoles, pensaba  en los descendientes. No únicamente en los descendientes judíos, cuyas heridas quien sabe si aún sangrantes podemos conocer todos y hasta empatizar. En este momento yo hablo de la culpabilidad, del después, de los herederos de la barbarie.

Recordaba una entrevista a la secretaria de Hitler, en la que decía que “La juventud no podía ser una excusa”. Miraba a aquellos posibles herederos, me preguntaba si se sentían responsables, si amarían de diferente manera a sus abuelos os bisabuelos, si los actos de nuestros seres queridos cambian nuestros sentimientos hacia ellos. Pensaba en un concepto probablemente cultural, que sí sé que ocurre en países como Japón, “la responsabilidad heredada”

¿Podemos heredar la responsabilidad de los hechos que han decidido acometer nuestros antecesores? ¿Debemos sentirnos avergonzados de un pasado que probablemente ni nos toque con la yema de los dedos? O simplemente tenemos que obviar como olvidamos las noticias de las que únicamente leemos los titulares sin que nos importe el texto que viene abajo.

Quizás la responsabilidad heredada no tiene sentido en la sociedad actual, donde la futilidad es la idea general de trasfondo que reposa en casi cada cosa que nos interesa brevemente. Mentes de colibrí que diría algún sesudo filósofo. Mientras no debemos olvidar que para que esa responsabilidad heredada de la que hablo exista, deberíamos recordar lo que hicimos, lo que fuimos, ese concepto de Memoria histórica que parece ser más un sarpullido tonto en una conversación que algo que realmente importe o se tenga en cuenta.

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