Dom, 07/07/2019 - 10:22
Imagen: Pixabay.

Más sobre inclusión y transporte intermunicipal

Dos de nuestros lectores, pedagogos ambos, nos enseñan que la inclusión en los sistemas de transporte debe ser universal y cubrir a personas en condición de cualquiera de las siete discapacidades, a personas en condiciones de movilidad reducida y a toda la población, ya esté en condición de discapacidad o no. La tarea por hacer es construir una sociedad para todas las edades y condiciones.

En pasada columna nos referimos al tema de la inclusión y el transporte público intermunicipal en Colombia, del que poco se habla a pesar de su gran importancia tanto para la economía nacional como para la movilidad de cerca de 190 millones de pasajeros al año, quienes se desplazan cotidianamente por las carreteras del país.

Dijimos también que entre 5% y 9% de la población de los departamentos de Colombia tiene dificultades para realizar alguna actividad, ya sea porque su movilidad está reducida o porque presenta otros tipos de discapacidad.

Nos escribe el pedagogo Gustavo L. para pedir que recordemos que los tipos de discapacidad son siete: auditiva, cognitiva, física, mental, múltiple, sordoceguera y visual.

Y es válida la aclaración del lector porque la inclusión es más compleja de lo que imaginamos. En general, tenemos en mente que esta cubre exclusivamente a las personas en condición de discapacidad visual o auditiva o, generalmente, a quienes se desplazan en sillas de ruedas; sin embargo, vale la pena decir que la inclusión es universal y debe tener en cuenta las siete discapacidades. También a aquellas personas que presentan reducciones en la posibilidad de moverse por llevar consigo paquetes grandes, bebés alzados o en coche, por presentar discapacidades temporales o a la población adulta mayor. Y también a quienes son analfabetas, hablan idiomas diferentes al español o tienen condiciones especiales por cuestiones de edad (como los niños y las niñas), o de estatura.

Complementa la lección sobre accesibilidad la lectora María Amparo Ch. profesora en las secciones de primaria y bachillerato de un colegio oficial en el departamento de Cundinamarca, quien nos escribe con relación al tema de inclusión y el transporte intermunicipal: 

“Gracias por el artículo, pero te cuento que llevo 14 años viajando por Cundinamarca y el servicio [de transporte] sigue siendo igual. En ocasiones, quienes tenemos, por decirlo así, todas nuestras capacidades, tenemos dificultad para subir o bajar porque algunos buses tienen escalones muy altos; el pasillo es estrecho y generalmente uno se golpea las piernas con los apoyabrazos cuando el bus arranca o al acelerar (si voy de pie).

“A determinadas horas sucede igual que en el transporte urbano: el bus va muy lleno y el espacio es muy pequeño. La frecuencia del transporte la regulan las mismas empresas y los conductores (…) pasan de largo en algunas paradas solicitadas o no te recogen. Ellos argumentan que prefieren perder un pasajero que pagar multa a la empresa. En ese orden de ideas, imagínate si ven abuelitos o personas discapacitadas”.

Gracias a los lectores por sus precisiones y por recordarnos y enseñarnos los postulados de la accesibilidad y la inclusión en el marco de la que tenemos como tarea pendiente: construir una sociedad para todas las edades y para las personas de todas las condiciones.

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