Vie, 07/24/2020 - 09:54
Tapabocas con diseño de Carlos Buitrago. Foto: tubarco.news.

Mascarillas

El accesorio indispensable de la pandemia mundial producida por el COVID-19, sin duda es la mascarilla. Las vemos por todos lados, en los carteles de aviso de las tiendas, hospitales, centros médicos, bares, restaurantes y cualquier sitio cerrado. Los gobiernos regionales empiezan a ponerlas obligatorias, convirtiéndose en algo tan elemental como llevar zapatos, o ropa interior.

Marcas de moda se han hecho eco y las diseñan  venden. Podemos ver mascarillas de cuadros famosos, marcas favoritas, estampados preciosos de más  o menos moda, podemos verlas simplemente negras, con banderas, las vemos quirúrgicas, ffpp2, vemos las sanitarias e incluso algunas indescriptibles que parecen simples servilletas de papel.

Además en este novedoso mundo de las mascarillas, vemos los diferentes usos que tienen. En las pocas veces que he salido en lo que se puede llamar mi auto confinamiento infinito, las he visto paseadas tapando la boca y la nariz, sin esta última bien ajustada... ergo no sirve de nada. Las he visto puestas del revés, debo decir que los filtros así no funcionan. También en variantes de mascarillas que salen a la calle para ser paseadas, en el codo, como fantástica pulsera en la muñeca, para solventar problemas con la papada (supongo yo que será algún tratamiento de belleza), de diadema puesta sobre el pelo (será otra moda del momento), colgadas del bolsillo del pantalón como si se tratara de un llavero, colgadas de la mano (voy a empezar a pensar que las mascarillas son los nuevos perros).

Pero no, no podemos olvidar el asunto más clásico de las mascarillas, la nariz por fuera… Entonces me pregunto, ¿por qué llevas mascarilla, si dejas la nariz por fuera?

Los malos usos de las mascarillas hacen que pierdan efectividad, no tiene sentido usarlas mal porque ese mal uso no va a parar nada y hasta puede matarte.

Pero el ciudadano vive en un carpe diem sin sentido común, sin lógica. Se pone la mascarilla por obligación, para no ser multado, como si se tratara de un niño pequeño que cumple el mínimo esfuerzo de las normas obligatorias.

Somos niños con un estado paternalista que no sabe gobernarnos. Mientras tanto, los contagios siguen, los focos siguen, los nuevos rebrotes que indican que las cosas obviamente no se están haciendo bien. Entonces quizás se vuelvan a llenar los hospitales, vuelvan a quedarse muertos fueras de los hospitales por falta de sitio. Somos unos inconscientes y tendremos lo que nos merecemos, porque sinceramente ¿Es tan difícil llevar bien una mascarilla? ¿Es tan difícil leer como se pone? ¿Es tan difícil no reusarlas, ni lavarlas mal para que no sirvan de nada?

No comprendo a mis conciudadanos, y lo digo yo que por lo menos hasta otoño no tendría que usarla, porque soy de esas que las usa pese a que no lo necesite porque soy inmune. Pero de los inmunes no se habla, porque entonces el resto de ciudadanos encontraría una “trampa” a la que agarrarse para simplemente no llevarla.

¿Quereis morir? Adelante, pero al menos no os llevéis a nadie más por delante.

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