Dom, 11/21/2021 - 08:38

Mazatenango, Miguel a los 49. 1954

Antes que al coronel Castillo de Armas, la CIA buscó otros candidatos y muchos la buscaron: el primero fue el general Miguel Ydigoras Fuentes, distinguido matador de indios y exiliado en desde la caída de Ubico, a quien le propusieron prestarle el dinero necesario para la toma del poder si se compromete a destruir los sindicatos, restituir a la United Fruit todas sus tierras y privilegios y devolver el préstamo en un plazo razonable, pero a él le parecen un tanto abusivas las condiciones.

Corre la voz y corren guatemaltecos con propuestas: José Luis Arenas, presunto amigo del vicepresidente Nixon, asegura que tumbará a Árbenz por doscientos mil dólares, el general Federico Ponce jura que dispone de un ejército de 10.000 hombres, anuncia un  precio módico del cual aun no hablará y solo pide un pequeño adelanto. Un cáncer en la garganta aqueja al candidato preferido de la United Fruit, Juan Córdova Cerna, quien en su lecho de muerte ronca el nombre de su recomendado: el coronel Carlos Castillo de Armas.

A la alborada, con la primera  luz y con las aves, al galope y machetes afilados, llegan a Mazatenango, en busca de Miguel.

Los verdugos van haciendo cruces en la larga lista de marcados para morir, mientras el ejército de Castillo de Armas se apodera de Guatemala.

Miguel figura en quinto lugar entre los mas peligrosos, condenado por rojo y por extranjero metelíos. Desde que llegó corrido de El Salvador, no ha dejado un instante su tarea de agita obreros.

Le echan los perros. Quieren llevárselo colgado de un caballo y exhibirlo por los caminos con la garganta abierta de un machetazo. Pero Miguel  es un bicho muy sabido y vivido y se pierde en los yuyales.

Y así pasó el décimo nacimiento de Miguel Mármol a los 49 años de su edad

(Eduardo Heras León, Entrevista con Miguel Mármol, citada por Eduardo Galeano)

RÍO DE JANEIRO, GETULIO. 1954

Quiere borrar el recuerdo de su propia dictadura, policial y siniestra, y empieza a gobernar como nadie nunca lo ha hecho.

Se pone del lado de los salarios, no de las ganancias. De inmediato los empresarios le declaran la guerra.

Tapona la exportación de utilidades al exterior. De inmediato los capitales extranjeros se lanzan al sabotaje.

Recupera el petróleo y la energía como patrimonio nacional. De inmediato los monopolios ofendidos le responden con una feroz ofensiva.

Defiende el precio del café sin arrojar a la hoguera, como es costumbre, la mitad de la cosecha. De inmediato los Estados Unidos reducen a la mitad sus compras.

En Brasil, periodistas y políticos de todos los colores suman sus voces al coro del escándalo.

Getulio Vargas ha gobernado de pie. Cuando lo obligan a agacharse, elige la dignidad  de la muerte. Alza el revólver, apunta contra su propio corazón y dispara.

(Eduardo Galeano, El siglo del viento, págs. 188 y 189,  Siglo XXI Editores, México)

COLOMBIA: LA BONANZA CAFETERA. 1954

Como consecuencia de las sanciones al Brasil, Colombia entra en su mejor etapa de desarrollo por la llamada Bonanza Cafetera, sube el precio del café y baja el del dólar.

El presidente, Gustavo Rojas Pinilla, quien asumió respaldado por un movimiento cívico-militar que impidió  a Laureano Gómez asumir la Presidencia, construye las primeras grandes obras de infraestructura que sobreviven: El aeropuerto Eldorado, recientemente modernizado y entregado a un consorcio privado, la remodelación de la Calle 26, que conectó el centro con el norte de la ciudad, permitiendo el inmenso desarrollo de ese sector, la Autopista norte y la implantación de la televisión en Colombia.

El partido liberal, buena parte del conservatismo y la guerrilla respaldan a Rojas Pinilla en un coro que la prensa, con excepción del clausurado diario El Siglo, respalda unánimemente y lo llaman el salvador de la patria.

Termina la primera etapa de la llamada Violencia en Colombia que, según estadísticas, significó mas de 300 mil muertos en el campo por enfrentamientos entre liberales y conservadores, cuyos dirigentes inician una etapa de acercamiento no solo política sino ideológica.

BUENOS AIRES, EL PERONISMO. 1956

Cuando comete el imperdonable pecado del divorcio, la Iglesia le hace la cruz que le faltaba, los militares conspiran contra él hasta tumbarlo y la noticia se celebra en los salones y se llora en las cocinas.

Sin oponer resistencia, Perón, abandona la Argentina y se marcha al Paraguay, al exilo.

En Asunción vive días tristes; se siente vencido, viejo y solo. Dice que con su gesto de renunciamiento evitó un millón de muertos, pero también que el pueblo no supo defender lo que él le dio y que por ingrato merece las desgracias que le ocurrirá, que el pueblo piensa con el estómago, no con la cabeza ni con el corazón.

La dictadura militar fusila obreros en los basureros y decreta la inexistencia de Perón, Evita y el peronismo. Queda prohibido mencionar sus nombres y sus fechas. Sus imágenes son delito y se mandó demoler su residencia hasta la última piedra, como si apestara.

Pero ¿qué hacer con el cadáver embalsamado de Evita? Ella es el símbolo más peligroso. Los generales arrojan su cuerpo dentro de una caja, bajo una etiqueta de Equipos de Radio y lo destierran. A dónde, es secreto. Dicen que a Europa o a una isla en medio del mar.

Evita se convierte en una muerta errante, que viaja en secreto por lejanos cementerios, expulsada de su país por generales que no saben, o no quieren saber, que ella yace en su gente.

(Marysa Navarro, Evita, Buenos Aires, Corregidor, 1981)

LEÓN, SOMOZA Y SOMICITA. 1956

En plena fiesta, Rigoberto López Pérez, poeta y suicida, dueño de nada, voltea de 4 balazos al dueño de todo.

Un avión de la fuerza aérea norteamericana lleva moribundo a Tacho Somoza a un hospital en la zona norteamericana del Canal de Panamá y en lecho norteamericano muere.

Somoza llevaba 20 años en el poder. Cada 6 años levantaba por un día el estado de sitio y celebraba elecciones que lo confirmaban en el trono. Luis, el hijo mayor, el heredero, es ahora el hombre más rico y poderoso de América Central. El Presidente Eisenhower lo felicita.

El mayorazgo se inclina ante la estatua de su padre, héroe de bronce que galopa inmóvil en pleno centro de Managua, pide consejo y guía al fundador de la dinastía, multiplicador de cárceles y negocios, y después cubre de flores su tumba monumental.

Burlando la vigilancia de la calle de honor, la mano de alguien (mano de todos) ha garabateado de apuro un epitafio sobre el mármol de su tumba:

"Aquí yace Somoza, algo más podrido que en vida"

(Nicaragua: La revolución sandinista. Una crónica política, 1855/1979, México, Era, 1982)

BENIDORM, UN  FUTURO A-COMODA-DO. 1957

Los dos partidos tradicionales colombianos finalmente se ponen de acuerdo en una playa del mar mediterráneo. Laureano Gómez, jefe del partido Conservador, y Alberto Lleras Camargo, quien como ministro de Gobierno de López Pumarejo cerró su periódico El Siglo y lo encerró por ser el Director, firman la componenda que pone fin a 10 años de exterminio mutuo.

Amnistía mutua se conceden los dos grandes partidos. Desde ahora alternarán la Presidencia y se repartirán los empleos.

Colombia podrá votar, pero no elegir.

Nadie que no milite en alguno de esos dos partidos tendrá cabida en el gobierno ni en los cuerpos colegiados durante los próximos 16 años.

En estos años, la burocracia se duplica para lograr “la paridad política” y surge un movimiento de oposición que acusa al sistema de ignorar a las minorías, movimiento que finalmente llega al poder como parte de uno de los dos partidos que, en el camino, solo se diferencian en la hora que sus integrantes van a misa.

Este pacto del riquerío es una mala noticia para el pobrerío, señaló Eduardo Galeano.

NOTA: A PARTIR DE ESTA RESEÑA GALEANO DEJARÁ DE SER LA FUENTE MAS IMPORTANTE, PORQUE QUIEN ESTO ESCRIBE VIVIÓ EL”FRENTE NACIONAL” COMO PERIODISTA Y TODO LO OCURRIDO EN LOS AÑOS SIGUIENTES

L SANTUARIO COLOMBIANO I Parte. 1957

Una noche de tormenta los pescadores descubrieron el rostro de Dios fulgurante a la luz de los relámpagos, en una piedra con forma de huevo. Desde entonces celebran los milagros del Santo Huevo bailándole cumbias y bebiendo a su salud.

Porque pocos frailes quedan en estas comarcas del Caribe colombiano donde nadie se toma la misa en serio. De la boda y del trabajo huye quien no sea paralítico y para mejor disfrutar de los 7 pecados capitales  duerme la gente infinitas siestas en la hamaca donde se mece mejor el amor

- Aquí Dios es un amado compinche y no un jefe de policía rezongón y condenador.

El párroco de Majagual anuncia que subirá por el río a la cabeza de un batallón de cruzados y arrojará la sacrílega piedra al río y prenderá fuego a la capillita de palma. Desde entonces, los pescadores ofrecen misas musiqueras y montan guardia alrededor del Santo Huevo, hacha en mano.

Porque en la Costa cada pueblo tiene su Santo y en el interior cada uno su espanto.

En la Jagua, el aburrido Cristo ni suda ni sangra, ni tiene quien le limpie la mierda desde que el cura huyó llevándose la platería.

Pero en cambio sigue vivo, sudando y  milagreando, Nuestro Señor el Negrito, el cristo moreno del pueblo de San Benito Abad que da consuelo a quien sepa acariciarlo con ganas.

Muy cerca, el cura de Sucre expulsa del templo a Santa Lucía, porque Santa con Pene nunca se vio.

Al principio parecía un ganglio, un bultito bajando y creciendo, creciendo, bajo la sagrada túnica, cada día mas corta. Todo el mundo se hacía el distraído, hasta que por fin un niño gritó la terrible evidencia:

- ¡Santa Lucía tiene picha!

Condenado al exilio, Santo Lucio encuentra refugio en un rancho no lejos del Santo Huevo y los pescadores le elevan un altar porque él, que supo ser ella, es fiestero y confianzudo, comparte las juegas de sus fieles, escucha sus secretos y se alegra cuando es verano y vienen subiendo los peces.

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