Lun, 04/08/2019 - 08:19

Medios No, Redes Sí

Desde que la prensa, hace ya demasiado tiempo, se ligó a la política han bailado a sones parecidos. Así y no de otra manera, podíamos informarnos de la realidad según el punto de vista de nuestro color político. Escuchabas radios y podcast con tus ideas, leías noticias con tus ideas, veías programas que encajaban con tu visión del mundo. De cierta forma te encorsetabas a ti mismo en todo aquello que querías ver y escuchar.

Poca crítica se deduce de ello, ya que las noticas se embuten solamente en una realidad. Para el pensamiento humano, eso ya era un problema. A ello hay que sumarle el mal uso del periodismo. Los medios dibujados de sirvientes de un tono u otro político enredaban en la realidad hasta poder sacar titulares de apariencia reales pero que no eran más que una postverdad. Que no se nos olvide sumar, la aparición desde hace unos años de las fakesnews, como su nombre indica son noticias falsas que nadie se esfuerza en desmentir ni contrastar… y por extensión quien las lee, las cree.

Cuando la crítica parecía muerta, llegó un nuevo movimiento para terminarla de liquidar. En ciertas tendencias políticas se comienza a indicar que los medios están comprados y la única realidad viene de las redes sociales. Lo que también se puede llamar la verdad del pueblo. El mundo de tu información lo acabas construyendo tú, sin que importe qué es real, ni que la información sea investigada, contrastada y todo eso que se supone que es el ejercicio (y obligación moral que parece que nadie quiere recordar que tiene) del periodismo.

Nos encontramos con personas no formadas en el ámbito de la información que suman todos los defectos del mal ejercicio del periodismo, dando  a luz un globo aún más grande (que cuando explote va a ser demencial).

La verdad, la realidad, queda en no sé qué lugar. La verdad, la realidad, se transforma en lo que queremos creer, en fantasmas de cosas que nunca han sucedido pero que yo creo porque encaja con lo que quiero que sea. Uff, es algo mentalmente agotador. Una especie de juego de rol dodee cada uno se inventa su fantasía y vive en ella.

Pero la realidad es demasiado importante para estar lavando tanto y constantemente las otras cabezas. La realidad luego no se ve reflejada en los votos que emitimos en épocas electorales, se refleja en lo que la gente quiere creer.

Ya sea por justificar sus ideas que antes les daba vergüenza decir en alto, ya sea por pensar que hace las cosas bien. Los ciudadanos son sometidos a todas la enfermedades de la información, se contagian creyendo que están siendo vacunados.

Cuando no puedes encontrar la verdad en los medios contaminados, cuando acabas informándote en la pura desinformación y apariencia que son las redes sociales, cuando te pones orejeras de burro para no ver más que la realidades que encajan con tu cabeza, justamente cuando todo esto está sucediendo a la vez, ¿dónde queda la información real?

Hay un enterrador cavando en la tierra una tumba, he visto la lápida y en ella aparece en letras grandes: PERIODISMO.

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