Dom, 12/29/2019 - 06:13
Ilustración hecha por Nicolás Giraldo Vargas para Krak Media del texto que se publicó en septiembre de 2019 sobre un colombiano preso en Tanzania.

Mi gran deseo para el 2020

Para el próximo año tengo un solo deseo. Y no es más que eso, porque que se cumpla, no depende de mí. El próximo año tiene una numeración fantástica, mística, y para las optometrías será una oportunidad de publicidad maravillosa, porque será el año de la visión perfecta. El año 2020.

Mi deseo ni siquiera tiene que ver directamente conmigo, aunque si se cumple, me hará muy feliz, porque es como si fuera para alguien muy cercano, entrañable, para alguien con quien he aprendido a hablar desde el alma y a quien he abrazado en algún sueño, anhelando su libertad. Mi deseo, mi gran deseo para el 2020, es la libertad de Andrés Felipe Ballesteros Uribe, un colombiano preso en Tanzania.

En el mes de junio de 2019, una persona a la que aprecio mucho me contó que el hermano de alguien cercano a ella estaba preso en Tanzania desde hace algún tiempo. No me supo decir bien cuánto tiempo ni tampoco por qué estaba preso. Solo me dio un número de contacto y un nombre. En ese momento el medio para el que trabajo, Krak Media, estaba lanzando un especial sobre mujeres deportistas y el tema de un colombiano preso en Tanzania no tenía mayor relación con nuestro especial. Sin embargo, hablé con Christian Bitar, el director de Krak y le comenté el caso. Sin pensarlo mucho, me dijo que empezara a trabajar en ello y de hecho, me habló de otros colombianos que estaban presos en Qatar, incluso, el hermano de un amigo de él. Sin planearlo estábamos preparando un especial sobre colombianos cautivos en tierras extrañas y lejanas, pero el hermano de uno de los colombianos presos en Qatar, nunca respondió mis mensajes. Entonces me concentré solo en el colombiano privado de la libertad en Tanzania. Ya no habría un especial, pero habría un caso lo suficientemente impactante para llamar la atención, que es algo importante para esos medios pequeños que pocos saben que existe. Entonces seguimos adelante con el caso, por fuera de los especiales.

Le envié un mensaje de whatsapp a Juan Carlos Ballesteros Uribe, la persona de quien mi amiga me había dado el contacto, que en ese momento se encontraba en Tanzania asistiendo al juicio de su hermano. Este juicio se surtía después de casi cinco años de haber sido detenido por las autoridades tanzanas en lo que parecía inicialmente solo sería una detención pasajera y de rutina. Le expliqué a Juan Carlos la metodología de mi entrevista, poco convencional pero efectiva. Yo le haría las preguntas por notas de voz de whatsapp y él me respondería de la misma manera. Me respondió también con un mensaje que estaba de acuerdo con la metodología y que podríamos empezar. Yo estoy radicado en Alemania, por lo cual la diferencia de horario con Tanzania no es tan marcada como para que ello fuera un problema en nuestra conversación. Empecé con mis preguntas y, hasta ese momento, Juan Carlos empezó con sus respuestas.

Lo primero que me dijo Juan Carlos es que su nombre espiritual era Joseph Yeladim. Ok, dije en mi mente, entonces estamos frente a un ser espiritual, y como si fuera algo menor seguí mi entrevista sin comprender en ese momento lo importante que sería la espiritualidad en todo este proceso. La voz de Juan Carlos me impresionó, no por su tono o por alguna característica anormal. Todo lo contrario. Juan Carlos empezó su relato con tono pausado y claro, con matices entre lo académico y lo paternal, con una tranquilidad tan pasmosa que me costaba creerle que de verdad estuviese viviendo alguna tragedia de tal magnitud. De inmediato me conecté con su voz y nunca más se me ocurrió llamarlo por su nombre. De ahí en adelante le llamaría Joseph y así ha sido desde ese momento, porque Juan Carlos solo existe para el mundo convencional y burocrático. En realidad es Joseph, el ser espiritual, quien ha asumido las riendas por la lucha de la libertad de Andrés Felipe. De no ser así, Juan Carlos ya habría desfallecido. Pero Joseph es invencible.

Ese primer día Joseph estaba triste y confundido. El 14 de junio de este año, el juez Hon Matupa de Tanzania había ordenado la libertad inmediata de Andrés Felipe ante el pedido de la Fiscalía de desestimar los cargos porque no había pruebas que incriminaran al reo de los delitos que se le imputaban, relacionados con tráfico de estupefacientes. Sin embargo, las autoridades de policía tanzanas que acompañaron la diligencia en una sorpresiva e inexplicable decisión, decidieron recapturar a Ballesteros Uribe por “prevención” y las autoridades judiciales decidieron, sin razón alguna, empezar el caso nuevamente desde ceros, como si esos eternos y lacerantes cinco años, jamás hubieran transcurrido. Una locura. Una locura despiadada y cruel además. Joseph no se lo podía explicar y como era obvio a mí me costaba entender. Sin embargo, al investigar sobre las arbitrariedades del sistema judicial en Tanzania descubrí que con respecto de los extranjeros este sistema funciona como una especie de delincuencia legal (así suene raro) en donde las autoridades activan mecanismos de secuestro y extorsión para obtener provecho económico de las familias y los Estados que desesperados optan por comprar, por grandes sumas de dinero, la libertad de sus seres queridos o sus connacionales según sea el caso. Pero la familia de Joseph no tiene los recursos para comprar esa libertad y el Estado colombiano tampoco tiene por qué comprarla, en donde se supone que existen medios legales para exigirle a un Estado violador de los Derechos Humanos que cumpla con la normativa internacional. Es decir, la justicia en Tanzania con respecto de los extranjeros es corrupta y hay que proceder con métodos corruptos para obtener la libertad de las personas que sin merecerlo caen en las redes de este tejido putrefacto de secuestros y extorsiones que se gesta desde el Estado mismo.

Después de esta primera conversación con Joseph, seguimos intercambiando mensajes esporádicamente. Le pedí algún documento que pudiese certificar la decisión del juez Matupa y dicho papel no llegaba aún a las manos del hermano de Andrés Felipe, por lo cual fui escribiendo la crónica del caso pero sin publicarla, hasta que pudiera incluir este documento que al menos para mí era la prueba irrefutable sobre la inocencia del colombiano preso en Tanzania. A finales de agosto Joseph me envió la fotografía de la constancia de Matupa. Yo hice algunas verificaciones, busqué información de contexto y terminé de escribir en una campiña francesa alejada de toda civilización la crónica que publiqué el 10 de septiembre de 2019, y que pueden leer en el siguiente enlace: https://www.revistaenfoque.com.co/informes-especiales/la-tragedia-descon...

Una vez el texto salió publicado, sentí un deber ineludible de sumarme en serio a la causa de la libertad de Andrés Felipe Ballesteros Uribe y así se lo compartí a Joseph. Pasaron tres semanas y el texto no tuvo mayor repercusión. Algunos comentarios condescendientes en Twitter, otros de una lástima profunda en Facebook, y la consabida estupidez del chisme y la mala leche colombiana de “si está preso será por algo”, de esas personas perezosas que no leen más allá del titular. Entonces decidí enfilar mis baterías y aprovechar la cantidad de seguidores que tengo en redes sociales para llamar la atención sobre la falta de solidaridad y empatía que generó este caso. A finales de septiembre publiqué algunos tuits y algunos estados de facebook realmente indignado, realmente molesto. Las respuestas no se hicieron esperar. Mi ira había encontrado eco en personas que de verdad podrían llevar este caso a los medios y darle algún lugar en la agenda pública. La primera persona que respondió con toda atención y solidaridad en este caso fue la periodista de “La Luciérnaga” de Caracol radio, Catherine Juvinao. Catherine me contactó y me pidió el número de whatsapp de Joseph para iniciar sus propias indagaciones. Desde ese momento y hasta ahora el caso ha sido expuesto por varios medios de comunicación radiales, impresos y audiovisuales y llamó la atención de entidades del Estado como el Ministerio de Relaciones Exteriores que se vio obligado a expedir un comunicado oficial sobre la situación de Andrés Felipe Ballesteros en Tanzania. Además, el Defensor del Pueblo, Carlos Negret, se puso la diez para gestionar desde el Estado colombiano la libertad de su compatriota, en un gesto magnánimo de alguien que pudiendo hacer algo dentro de su misión, lo hace, en una burocracia tan anquilosada como lo colombiana. Pero más allá de eso, a Negret lo mueve un sentido humano genuino, comprendiendo el drama de una familia que perdió a un ser querido hace más de cinco años porque un sistema judicial corrupto lo succionó por cometer la única falta de no saber que se estaba metiendo en la boca del lobo. Andrés Felipe Ballesteros Uribe solo quería conocer las exóticas y paradisiacas playas de Tanzania que son famosas en todo el mundo para celebrar su cumpleaños 28. Nada más.

Hasta este momento la libertad para Andrés Felipe Ballesteros se muestra esquiva y lejana. Cada quince días lo transportan desde la cárcel de Keko en Dar es-Salam hasta un juzgado solo para decirle que su caso sigue en investigación, sin más información, sin más esperanza, y lo vuelven a tirar en esa celda pútrida en la que comparte sus desgracias con sesenta personas más en condiciones infrahumanas.

Sin embargo, la solidaridad nacional  e internacional sobre este caso se hace cada vez más palpable y más visible. Cada vez se suman más voces para exigir la libertad de Andrés Felipe. Joseph, que es un trotamundo y vive en Costa Rica, ha sumado a esta lucha al famoso escritor costarricense José León Sánchez, quien estuvo privado de la libertad durante treinta años siendo inocente. Ahora José León suma su increíble vitalidad de noventa años a esta causa y es sin duda una de las voces más potentes de aquellos quienes han sido privados de la libertad injustamente. El Defensor del Pueblo, Carlos Negret, logró la repatriación de los colombianos presos en Qatar y ha dicho explícitamente que sigue trabajando en el caso de Andrés Felipe. Los resultados de su gestión son innegables, pero el reto al que se enfrenta en Tanzania, dadas las características de ese Estado, es mayúsculo. Y los medios de comunicación se siguen sumando para entrar en los detalles de esta tragedia para mostrarle a los colombianos que uno de sus nacionales permaneció durante cinco años en el olvido y que ya es hora de que todos los que tenemos un mínimo de empatía al menos recemos por su libertad.

Joseph es un ser comprometido con la religión católica. Hace parte de la comunidad laica de los carmelitas descalzos junto con su familia. Él me dijo que quería escribir un libro sobre la experiencia que ha tenido con su hermano Andrés Felipe y yo lo invité a ser parte de unos de mis cursos de redacción. Joseph escribió un texto maravilloso en donde mezcla la magia de la espiritualidad con la narración de los hechos reales a lo que suma un fondo musical increíble. Es decir, su texto no solo se puede leer, además se puede escuchar un fondo musical en la imaginación pleno de clásicos y notas sublimes. Yo soy escéptico, de los que creen en un Dios por conveniencia, peleo a diario con las religiones y no me considero un ser especialmente espiritual. Soy más bien instintivo y mundano. Pero puedo decir sin temor a equivocarme, que Joseph en este momento es mi amigo.

Por todo lo que les he contado, mi único gran deseo para el 2020 es la libertad de Andrés Felipe Ballesteros Uribe. Mi mayor regalo sería ver ese abrazo que le dará a su hijo que ya casi cumple los seis años y quien cuando lo perdió no tenía memoria para recordarlo. Nada de esto depende de mí. Pero Joseph me ha enseñado que la oración hace milagros y yo le creo. Entonces le rezo a ese Dios que saco de mi bolsillo cada vez que lo necesito. Y le rezo con devoción. Mi visión perfecta para el 2020 es ver ese cuadro de libertad. Mi visión 2020 es abrazar a Andrés Felipe Ballesteros Uribe en libertad. Amén.

* Si quiere leer el texto que escribió Joseph Yeladim en el curso de redacción de la alianza entre Krak Media y Revista Enfoque, siga el siguiente enlace: https://revistaenfoque.com.co/rincon-del-bohemio/libertad-en-re-menor

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