Lun, 01/04/2021 - 07:43

NO hacerle el feo a la vacuna

La sencilla gripa que muchos desatendieron quebrantó vidas prometedoras y futuros brillantes de cuerpos que perdieron la batalla ante el ataque fulminante del virus. El año 2021 llega con noticias buenas para la crisis no solo sanitaria del mundo, meses de trabajo continuo de científicos de diferentes naciones materializa hoy la promesa de una vacuna, en diferentes idiomas se puede leer la efectividad de la molécula que se llevará junto con el 2020 la incertidumbre de la muerte, las cuarentenas y restricciones que frenaron de un solo envión la economía.

Pero listo el remedio, listos los contradictores, no es nuevo el termino de “los antivacunas”. La ciencia no es un truco de magia que saca de un sombrero de mago una cura perfecta; el método científico aplicado en diferentes segmentos o renglones de la economía desde la creación de una nueva formula de champo anticaspa que además deje el pelo brillante hasta la reciente vacuna del papiloma deben pasar por rigurosos criterios que determinen su objetividad, confiabilidad y efectividad.

En solo 10 meses a falta de 1 vacuna el mundo cuenta hoy con 11 moléculas, cada una de ellas con sus propias características pero con un común denominador, todas le apuntan a más de un 90% de efectividad; visto a simple vista esto debería ser la mejor noticia que la humanidad pueda recibir como regalo de año nuevo, pero la libertad de pensamiento y el libre albedrio proferido desde el principio de los tiempos le permite a quienes no están de acuerdo con la inoculación sembrar desconfianza e inseguridad en el resto de población, el mismo escepticismo presente durante la vacunación contra la tan mortífera viruela en 1976, la postraste poliomielitis, el depredador de niños sarampión o la recién aprobada en vacuna contra el dengue en 2019 hace victimas del miedo y tiene contra la pared a quienes temiendo al virus se niegan a sentirse como conejillos de indias ante la nueva vacunación que erradicara el terror de la era moderna por un virus medieval.

No creer en la vacunación contra el virus que produce la enfermedad de Covid-19 nos remonta un año atrás cuando se negaba la existencia del mortal virus.

Lejos de intereses económicos o poder en la reacomodación mundial luego de la crisis financiera los científicos se deben a su ética en la construcción de una mejor calidad de vida para los sobrevivientes, la ética en la creación de un antídoto, vacuna o cura para erradicar una enfermedad esta por encima de cualquier moralismo o creencia religiosa que impida su uso en pro del bienestar.

Luego de las experiencias vividas con la aplicación de biológicos para la fiebre amarilla, la varicela, la rabia, neumococo o la hepatitis deberíamos ser portadores de confianza y fe en quienes por vocación dedican su vida a investigar y descubrir nuevas formulas para arrancarle a la muerte las vidas que sin remordimiento de sus logros, virtudes o potencialidades arrastra.

Argumentos como el corto tiempo de la aparición de una vacuna no puede ser lastre para no creer en su efectividad, si buscamos en la historia reciente las pruebas de la vacuna contra el ébola solo tardaron 10 meses y su efectividad dio fin a 12 mil muertes en el 2016.

En un país como el nuestro donde en medio del subdesarrollo las principales causas de muerte infantil se han controlado con un muy eficiente programa de vacunación (PAI Programa Ampliado de inmunizaciones) envidiado por muchos de los sistemas de salud del continente, nos tiene hoy en la mira como referentes pues todo indica que muy fácilmente se cumplirá la meta de llagar al 70% de la población con las diferentes presentaciones de las vacunas adquiridas desde la Presidencia de la República.

De la tragedia acaecía en 2020 puede rescatarse el hecho de la revolución científica que queda como legado, la tecnología de los últimos 100 años aplicada a la ciencia abrió las puertas y las expectativas con nuevos conceptos que prontamente darán respuesta hasta ahora desconocidas en el marco de la cura de enfermedades como el VIH y el cáncer entre otras.

Ya la ciencia cumplió con su cuota contra la muerte ahora es el turno de todos nosotros, esperar el llamado que se realizará en forma gratuita desde del PAI (Plan Ampliado de Inmunización) contemplado por cada una de las EPS (Entidades Promotoras de Salud) y ejecutado por sus prestadores o IPS (instituciones Prestadoras de Salud) o en otras palabras clínicas y hospitales existentes en el país, desde donde se aspira llegar en las diferentes fases del proceso de vacunación en nuestra Nación con los biológicos desarrollados por las farmacéuticas Pfizer/BioNtech (10 millones de dosis compradas),  AstraZeneca (10 millones de dosis compradas) y otra dosis por el mecanismo COVAX  (20 millones de dosis compradas).  

Se han conocido efectos secundarios a la vacuna, ¿pero cual de las existentes hasta ahora no los tiene?, el miedo a efectos alérgicos no puede superar riesgo a padecer la enfermedad. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (C.D.C.) reporto satisfactoriamente que el porcentaje de personas que han hecho alergia a los procesos de vacunación es relativamente muy pequeño en consideración a la población que ha quedado inmunizada contra el virus. Dentro del protocolo de la administración se determina el seguimiento y control posterior a las personas vacunadas con el fin de contrarrestar a tiempo cualquier forma de reacción y confirmar la efectividad contra la enfermedad.

Con la ley 2064 y 40 millones de dosis listas el gobierno realizara una vacunación masiva priorizando el personal médico y administrativo que estoicamente le han puesto el pecho a la recuperación de las víctimas de la pandemia, los servidores que se deben a la labor de seguridad y social  como fuerzas militares, bomberos, entre otros y los adultos mayores principales mártires por sus comorbilidades y salud diezmada por el natural paso de los años, posteriormente se inmunizara a la población entre 16 a 59 años con comorbilidades asociadas  y los maestros de básica y secundaria; la quinta y ultima fase se llevara a cabo con la vacunación de población entre 16 y 59 sin comorbilidades. Cabe recalcar que los colombianos que a la fecha están registrados como positivos para Covid-19 (casi 1,500,000) serán excluidos de este esquema de vacunación masiva inicial desarrollados con los biológicos de las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca y COVAX .

Con este cronograma hasta ahora planeado desde el gobierno de Iván Duque antes de mitad de año 34,234,649 de Colombianos tendrán una nueva oportunidad de vida en lo concerniente a la pandemia y si Dios así lo dispone la humanidad habrá superado otra batalla contra la naturaleza en la pelea de supervivencia de especies.

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