Mié, 01/05/2022 - 15:36

No Miren Arriba… Ahí viene el cambio climático

Por: Arianne Lira- Licenciada en Letras Latinoamericanas por la UAEMex. Amante de la literatura, cine, teatro y admiradora de Beauvoir, Castellanos y Nin. Interesada en temas de género y cultura en general. Correctora de estilo y redactora en expoknews.

“Don’t look up” nos ha regalado uno de los retratos sociales más crudos, solo que nuestro cometa gigante es el cambio climático y sí, también viene a gran velocidad.

Posteos en redes sociales, mensajes en YouTube y declaraciones en múltiples plataformas fueron la respuesta de la sociedad ante la noticia de que un cometa de gran tamaño se estrellaría con la Tierra en la película No Miren Arriba (2021), que tendría por consecuencia la extinción de la humanidad.

Este filme se encuentra dividiendo las opiniones de los espectadores y críticos del séptimo arte, argumentando el porqué la película cumple o no al abordar las alegorías que se encuentran en ella. ¿Una de las principales? El cambio climático.

¿En qué podría asemejarse un meteorito gigante con el cambio climático? Simple, ambos tienen la capacidad de acabar con la vida en la Tierra, son ignorados por la mayoría de los habitantes del planeta y hay quienes aún no creen en él.

Analicemos cómo es que la realidad ha superado de nuevo a la ficción, y mientras los críticos del cine, espectadores y más discuten sobre No Miren Arriba, continúan bajando la vista ante un riesgo inminente que sale de las plataformas de streaming para formar parte de nuestra realidad.

Un riesgo conocido desde hace años

Con aproximadamente solo seis meses de anticipación, un grupo de expertos ha descubierto un peligroso cometa clasificado como “asesino de planetas” en la película dirigida por Adam McKay.

Mientras que el cambio climático se hizo consciente a principios del siglo XIX, cuando se sospechó por primera vez que hubo cambios naturales en la paleoclima y se identificó el efecto invernadero natural.

Entre los hechos que hicieron posible que se generara conciencia sobre el cambio climático, se encontraron, entre otros, los siguientes:

  • Cubierta de nieve: Desde 1978 la extensión media anual de los hielos marinos árticos ha disminuido, y la disminución en verano ha ido aumentado año tras año. Los glaciares de montaña y la cubierta de nieve han disminuido por término medio en ambos hemisferios.
  • Lluvia y sequía: Desde la Revolución Industrial ha habido grandes cambios en los regímenes de lluvias de todo el planeta: ahora llueve más en las partes orientales de América del Norte y del Sur, el norte de Europa y el norte y centro de Asia, pero menos en el Sahel, el Mediterráneo, el sur de África y partes del sur de Asia. Es probable que la superficie mundial afectada por la sequía haya aumentado desde el decenio de 1970-80.
  • Más calor: A lo largo de los últimos 50 años los días fríos, las noches frías y las escarchas han sido menos frecuentes en la mayoría de las superficies de tierra, mientras que los días y noches cálidos han sido más frecuentes.

Al ser un fenómeno recientemente descubierto, en su momento cantidad de personas se mostraron incrédulas ante él, y como en la ficción, el tema se manejó (y parece que se continúa manejando) con calma y sin la importancia que realmente tenía. Esto se vio principalmente por parte de las empresas.

Muestra de ello es que en 1961 las compañías de combustibles fósiles invirtieron en campañas multimillonarias para retrasar la acción climática y sobre todo para confundir a la sociedad en general sobre este problema y posibles soluciones. Y aunque se ha intentado mitigar aquello, a la fecha esta realidad persiste. Solo basta recordar la declaración del ex presidente Trump sobre el informe del cambio climático: “No me lo creo”.

Trump continuó con su visión alejada de la realidad científica hasta el punto de retirar en junio de 2017 a Estados Unidos del Acuerdo de París para luchar contra el cambio climático. Acción que sin duda inspiró la actitud de Janie Orlean, presidenta de EE.UU. en No Miren Arriba.

Gobierno y empresas con bolsillos llenos

Como se mencionó, las empresas han sido uno de los grandes obstáculos en este camino hacia preservar la vida en la Tierra, y el filme protagonizado por Leonardo Di Caprio y Jennifer Lawrence ha retratado con nulo tacto cómo los magnates y dueños del mundo son ni más ni menos que personalidades como Mark Zuckerberg, Tim Cook, Jeff Bezos y más.

Una fusión de todos y cada uno de ellos se manifiesta en el personaje que realiza David Mark Rylance Waters, quien protagoniza a Peter Isherwell, un magnate experto en tecnología que tiene en sus manos la capacidad de interferir en todo lo posible: desde el criterio de la sociedad, hasta en las decisiones del Gobierno.

En No Miren Arriba, Isherwell ve en el cometa la oportunidad de extraer de él 30 billones de dólares en material, por lo que frena el intento del Gobierno para destruirlo y busca imponer su alternativa por medio de un plan utópico que pone en riesgo la vida de las personas, pero que podría enriquecerlo aún más. Ante lo que el científico preocupado cuestiona: “¿Qué importan los billones si vamos a morir?”.

Es esta pregunta la que no parece interesar a las grandes corporaciones ni al Gobierno en la realidad que nos atañe. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio, el iPhone contiene una buena cantidad de metale

s base, incluyendo un estimado de 33 gramos (1.1 oz) de hierro, 6 gramos de cobre, 2.7 gramos de níquel y 0.7 gramos de estaño.

Cabe destacar que algunos de los minerales que se usan para la fabricación de los móviles se comercializan o se venden para financiar a grupos armados en zonas de conflicto, por lo que en más de una ocasión se ha tachado a la compañía de usar minerales “manchados de sangre”. ¿Coincidencia con el filme?

Otro reflejo de esto se generó recientemente durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2021 (COP26), en donde se propuso la exigencia de una eliminación progresiva del carbón y de lo subsidios a los combustibles fósiles, la cual fue sustituida por la “reducción progresiva”.

Esto sucedió después de que la India y China —naciones que se caracterizan por ser exportadoras de combustibles fósiles— se opusieran a dicha demanda. La gravedad del tema es que los participantes simplemente decidieron no dar prioridad en acabar con el uso de carbón y eliminar totalmente los subsidios a los combustibles fósiles, esto promovido claramente por intereses económicos.

Las grandes corporaciones y Gobiernos no han comprendido que de no tomar acciones, el impacto del cambio climático simplemente terminará por extinguir toda vida posible.

En el aclamado filme, Jason Orlean, hijo de la presidenta Orlean y jefe de Gabinete, responde ante la pregunta “¿Qué importan los billones si vamos a morir?”, “¿Y si somos ricos?”, contesta entusiasta pensando en cuánto dinero tendrán al ignorar el riesgo mortal. Una ironía en totalidad.

Likes y followers mantienen nuestra vista baja

La obtención de likes y followers se ha convertido en la nueva fiebre, y no solo para las generaciones más jóvenes. En la actualidad existe una vorágine de capturar la atención de los demás, de monetizar los contenidos y generar todo aquello que pueda ser publicado en Internet para obtener popularidad y más.

Esto ha terminado por cegar a la sociedad y creer ciegamente en lo que en las mismas redes sociales aparece. Los influencers se han convertido en los nuevos portavoces y encontrarse en tendencia y línea, el propósito de despertar cada día.

No Miren Arriba nos da una cucharada de esta realidad con la escena post créditos protagonizada por Jason Orlean, al parecer el único sobreviviente sobre la Tierra, quien después de estar a nada de morir como el resto de humanos y ser abandonado por su madre —quien se salva al emprender un viaje al espacio con un grupo seleccionado de personas (parece que les hablan Jeff Bezos, Richard Brandson y Elon Musk)— su primer interés es sacar su teléfono celular y comenzar a grabar una especie de “en vivo” o “tiktok”, para comunicar que está vivo y que no dejen de seguirlo y darle like.

Soy el último hombre en el mundo, no olviden dar like y suscribirse.

Jason Orlean.

Esta escena muestra que al parecer en nuestra actualidad es mucho más importante tener presencia y popularidad en las redes sociales, que un interés real por lo que sucede a nuestro al rededor, como el cambio climático y diversas problemáticas que nos involucran.

Isaac Asimov —escritor y profesor de bioquímica y autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica— solía pensar que cuando tuviéramos la accesibilidad de tener una herramienta como el Internet en nuestras manos, cada quien tendría la posibilidad de consultar en tiempo real una cantidad enorme de información, la cual serviría para alimentar nuestra mente.

Hoy en día parece que si bien Asimov no se equivocó del todo, tampoco imaginó que esto podría ser simplemente contraproducente, y que el Internet podría, en lugar de llevarnos a mirar hacia arriba, agachar la vista para perdernos por horas viendo reels en TikTok.

El filme posee una cantidad de vertientes dignas de analizar y sobre todo de reflexionar, ya que sin importar la película “esté bien lograda o no”, “sea una joya del séptimo arte o no”, hay algo que está claro:

“¡No Miren Arriba… viene el cambio climático!” es la voz que resuena a diario en la boca de Gobiernos, grandes corporaciones, líderes empresariales y plataformas tecnológicas. ¿Estamos ante un destino garrafal inminente?

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