Dom, 10/29/2017 - 12:04

Para pelear se necesitan...

Es un viejo refrán que se escucha entre parejas: bien sea para evitar la discusión del momento o para prevenir lo que no se desea, decir ni hacer. Pero desafortunadamente para los personajes públicos este dicho se queda en el olvido y empiezan a “buscar lo que no se les ha perdido”.

Situaciones en que una palabra mal interpretada o mal dicha hacen del momento de efervescencia y calor un problema público, para poderle sacarle provecho a la situación.

Cuál sería el “florero de Llorente” cuando unos años atrás se veían en conversaciones amistosas, no faltaba el apretón de manos y las sonrisas a flor de piel, se manejaban las diferencias políticas, pero ahora no faltan los insultos, las calumnias y todas aquellas palabras que el pueblo está cansado de ver y escuchar.

Porque seguir aguantándonos un dirigente que transforme sus desacuerdos personales, en problemas públicos como escenario de titiriteros que mueven sus fichas a su acomodo.

El escuchar lo bueno y lo malo de quienes opinen, cuestionen, califiquen o descalifiquen su labor, es la manera de saber callar, escuchar y analizar de una manera elocuente, sabia y prudente, lo que se debe contestar teniendo cabeza fría, inteligencia, tolerancia y mucha paciencia, para actuar.

No podemos pretender que cientos de cabezas que piensan diferente a usted acepten y aplaudan lo que usted escribe o dice por medios de comunicación que lo único que dejan son heridas abiertas y molestias entre todos.
Existen en los medios quienes cometen errores o por imprudencia dicen algo que en su momento no se debió tocar ¡de acuerdo!; pero, no es más sensato llamar a la mesa a quien lo dijo y pedirle con palabras de respeto el justificar su comentario y si es necesario rectifique lo dicho y no empezar típicas discusiones de “chinos de primaria”.

Señores, no estamos en el patio del colegio, donde las peleas de escuela se quedaban allí y luego como si nada al día siguiente “a jugar se dijo”, personajes que con cedula en mano, mujer a cuestas y pelaos pisándoles la cola, no son capaces de usar la mente, dejar a un lado la emotividad, dejar de cansar al pueblo con decisiones equivocas, apostar quien quiere más, gritar más fuerte e imponerse a la mala en la sociedad.
Todos buscamos una buena segunda oportunidad.

 

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