Lun, 11/04/2019 - 20:13
Foto: Cortesía @JuliethBlues

Paredes blancas

Ahí tienen sus muros blancos, sus calles transitadas, tan llenas de las rutinas impuestas por otros como ustedes. Ahí tienen el país a su medida, la patria según sus designios, los símbolos mandados a construir por ustedes.

Ahí tienen sus nóminas de periodistas que dicen lo que ustedes mandar decir sobre el orden público y la moral y la seguridad y la democracia mientras repiten hasta la saciedad los videos que muestran a los vándalos que causan destrozos y rayan las paredes y le tiran piedras a su primera línea de defensa, mientras callan sobre la violencia ejercida por ustedes. Ahí tienen sus analistas, tan oportunos y oportunistas, diciendo mil veces y una más que hay otras formas de protestar, y cuando dicen esto, se refieren a formas que no incomodan a nadie y que al final lo dejan todo como estaba.

Ahí tienen sus agentes reclutadores, en todas las ciudades de este país tan de ustedes, recordándonos que aquí la guerra es una obligación y que reclamar cualquier otra cosa es insurgencia. Ahí tienen a sus hombres de fusiles, actuando allá donde nadie puede verlos, lejos del foco de las cámaras de seguridad y los titulares del mediodía, imponiendo su versión de la historia con fuego y muerte: Dios y Patria, Juramos vencer y venceremos. Ahí están sus historiadores, con sus libros editados y aprobados por algún ungido de la verdad oficial, para decir que toda causa es violenta si no es avalada por ustedes. Ahí tienen sus púlpitos con fanáticos o tipos que fijen ser fanáticos, rectos y acomodados a los designios del dios de turno, pero que en el fondo no son más que amplificadores de su mensaje de desprecio por lo que está al margen. Ahí lo tienen todo: el mundo según sus mandatos, que es el mundo para ustedes y nadie más.

Ahí tienen sus bases militares para vigilar y perseguir a los sospechosos y para convertirlos por sus luchas en enemigos de la patria, que es como han llamado siempre a sus intereses de mandar más y acumular más, a cualquier costo. Ahí las tienen, para fabricar verdades a su acomodo que serán repetidas al pie de la letra por algún juez, si es el caso, y hacer de esos sospechosos amenazas para después ordenar su muerte y su desaparición. Ahí tienen su país de estatutos de seguridad, que son en el fondo estatutos para el miedo y la obediencia.

Nosotros, los sospechosos, estamos al margen de su patria, y nos quedan las luchas, las de siempre, y las libramos ante todo terreno adentro y lejos, muy lejos, de su mirada oficial, tan rígida y tan prepotente. Nosotros tenemos causas, no contra ustedes sino a pesar de ustedes, y vamos dejando testimonio de ellas en todas las obras que no están bajo su control y que están libres de su auspicio: tenemos los libros que no están en sus bibliotecas, las canciones que no están en sus medios de difusión y los murales que están debajo de las paredes que ustedes mandan a pintar de blanco.   

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