Vie, 08/05/2022 - 09:23

Pinchazos

Una de las cosas grandiosas que han traído tanto las redes sociales, como el movimiento social “Me too”, es que por fin están viendo la luz las realidades. Muchísimas mujeres con sus historias y experiencias en primera persona, nos hacen abrir los ojos ante diversas realidades del machismo en estado puro.

Violencia de todo tipo, acosos, abusos, micro machismos que hemos adquirido y digerido de forma natural, forman parte del diverso y amplio historial que hace que para ser mujer el mundo dé un poco de miedo.

No, no voy a mentir. Si te paras a leer todas las realidades de las mujeres, da pánico ser una. 

Pero todo se puede resumir en dos conceptos bastante básicos, dictadura y sumisión a esta. Como si las mujeres fuésemos juguetes, se nos ha discriminado, ofendido y abusado con tanta regularidad que se ha normalizado.

No nos engañemos, cuando un mal uso se tomó como normal y se usa de forma universal, no se ve como mal uso. Pasa con absolutamente todo lo que nos rodea.

Hace poco en una película infantil, la pequeña protagonista le indicaba una frase llena de profundidad, justo esto. “No porque fueran héroes, significa que tuvieran razón”.  Si nos olvidamos de los conceptos de heroicidad, simplemente tomamos ese concepto como los axiomas universales hasta ese momento. Podemos llegar a una verdad aplastante para temas como el machismo, el racismo y un largo etc… “No porque estuviera aceptado, significaba que tuvieran razón”, justamente ese es el punto.

La dominación y sumisión de las mujeres, resulta realmente atroz. Lo último en mi país es verdaderamente terrible. Los pinchazos  en discotecas y demás lugares de ocio nocturno se empiezan a ver no a cuenta gotas, sino como un aluvión. Mujeres cuentan en sus testimonios como notan un pinchazo y luego comienzan a encontrarse mal. Afortunadamente quien lo cuenta era quien acompañaba y no fue a más. Pero también están las que o no lo cuenta o quizás, como fue efectivo no lo recuerdan. El patetismo de los agresores me parece muy elevado. Tener que recurrir a drogas, inconsciencia para lograr mantener una relación sexual, es simplemente enfermo, no tiene otra definición. 

En un mundo como el actual, donde aún se desea actuar contra la voluntad de las personas, es un mundo donde quedan demasiados enfermos. La cura es lenta, la igualdad, la libertad sexual, son conquistas que parece que algunos no quieren ver. Pero si algo bueno han traído las redes sociales y el movimiento “Me too”, es que el silencio ya no volverá a ser su cómplice.

Llegará un momento en el que no dé miedo ser mujer, lo huelo en el ambiente, se siente, está por llegar.

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