Sáb, 11/07/2020 - 07:48

Rara navidad

Tenemos que concienciarnos globalmente, no habrá Navidad al uso. Las familias no van a poder reunirse físicamente, la nochevieja no contará con megafiestas ni grandes celebraciones. Son tiempos de guerra. Guerra contra un virus que azota a los más frágiles de la sociedad.

No se van a llenar las calles ni los centros comerciales de gente comprando. Sí encontraremos webs saturadas y repartidores de paquetería tan colapsados que nada llegara a tiempo a su destino. Van a llegar tiempos raros, donde la navidad no será tan feliz. Las discusiones e familia, la comida deliciosa o no peor sí muy trabajada de la anfitriona no se va a dar. Las tiendas de comestibles no se van a llenar con personas comprando para numerosos.

Debemos que hacernos a la idea. La navidad será online, tras pantallas (los que tengan acceso a ellas, los demás por llamada telefónica clásica) nos veremos las caras y como no estamos preparados tendrá que esperar porque las líneas se saturaran de tanto a la vez. Las mesas no serán numerosas, los regalos no te los dará tu familia, quien los tenga los recibirá de un repartidor agotado en una aséptica caja de cartón de un anodino marrón.

Los niños no disfrutarán de las calles, los parques, sus vacaciones, sus amigos y familiares. En nuestras casas, viviremos la navidad a solas en celebraciones mínimas. Todo ello poniéndonos en el mejor de los casos, ya que la crisis económica actual y la que viene va a dejar a muchos sin navidad.

Estamos en guerra, en crisis económica y en crisis psicológica social. Estamos en tiempos convulsos, donde se ha edulcorado tanto la realidad que el ciudadano medio no comprende las decisiones del gobierno y juega a saltarse los límites como si lo que importara es poder llevar la vida más normal posible pese a los tiempos. La única medida real, es mostrar en los telediarios los muertos, las ucis, los tanatorios y morgues donde los fallecidos ya ni caben. Deberíamos escuchar cada día los testimonios de aquellos que son soldados en esta guerra y lucha nada día, mientras otros piensan en cómo saltarse las medidas para lograr tener una navidad normal.

No, no es un año normal, ni una situación normal. Aun no tenemos fecha de final y la incertidumbre es lo que más nos mata a los humanos. Mientras deberíamos vivir en un carpe diem constante, ayudar lo máximo posible la mayor parte de los ciudadanos se preocupan por una navidad que es más que evidente que será, pero será rara.

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