Dom, 01/21/2018 - 04:27

RCN: ¡Reestructuración Corporativa Necesaria!

La última semana de 2017 llegó con la confirmación de una noticia que rondaba los pasillos de la industria de la television desde octubre pasado. Después de más de dos décadas, el presidente del canal RCN dejó el cargo en busca de nuevos retos profesionales.

Tal vez no sea el mejor momento para que un presidente que lleva tantos años al frente de su cargo se vaya, cuando la situación es tan compleja y difícil para el canal. Pero sin duda, era necesario.  

Su competencia lo vivió de igual forma cuando la crisis del año 2010 terminó por sacar a Paulo Laserna de la presidencia del Canal Caracol en el año 2011. Esto obligó a que la junta directiva del corporativo tomara decisiones de fondo desde lo organizacional, para dejar de ver el canal desde la mirada farandulera.

En una industria como la televisión en Colombia, durar tantos años al frente de un canal puede tener más desventajas que ventajas. Al final, quién esté a cargo puede terminar amañádose en la comodidad de estar dirigiendo un barco, que a pesar del viento y la marea más fuerte, parece no hundirse ni con la más cruel de las tormetas. Y así es la industria en nuestro país: No hay una competencia real y no hay una exigencia de quienes financian la industria. Ante la comodidad de ser el segundo en un competencia de dos, uno puede olvidar que en realidad el segundo es el último puesto y terminar consolándose diciendo que se está muy cerca de ser el primero.

RCN necesita una reestructuración corporativa, debe comenzar a verse como una industria en donde prime más lo organizacional y menos lo conveniente. Lo que le espera ahora, si así lo planearon, es hacer una evaluación a fondo en la que se califiquen cargos y se verifiquen sus desempeños por indicadores claros que estén atados a los objetivos estratégicos del canal. No pueden seguir al vaivén de las olas, esperando cuándo será el momento en que llegue el proyecto que por fin le de la vuelta al rating, porque llevan tanto tiempo iluminando al santo que no se dieron cuenta de que la vela que tenían, hace rato, incendió la casa. Y en medio del humo que ha tiznado todo lo que hace el canal, ya no se ve lo poco que han hecho correctamente y que están en los canales alternativos de internet y redes sociales (pero de esto ya vendrá un nuevo artículo).

Después de evaluar el desempeño de quiénes ocupan los cargos, será necesario, además, evaluar la estructura misma y saber si es la idónea para una industria, que, a pesar de ser la misma, ya no tiene un público como el de antes. Se requiere un nuevo organigrama en el que encajen quiénes están y merezcan seguir haciendo parte del proyecto, y unos nuevos integrantes que lleguen a oxigenar de lleno el revolcón que busca ponerle pulmones fuertes que hagan respirar con vigor al canal RCN. Sin duda, este será un proceso en el cual traerán a un nuevo presidente interino que abordará el proceso desde lo organizacional durante un período de seis meses a un año, para que, apoyado en un proceso de evaluación de auditoría externa, sirva como base para dictar cuál sera el nuevo reordenamiento.

Después, será necesario que el canal vea sus procesos productivos como unidades comerciales individuales que deben ser rentables per se y eso, con seguridad, debe llevar al canal a dejar de invertir en tanto producto que solo hace parte de los favores y no de los intereses comerciales. Una cosa es la inversión estratégica que hace un canal como parte de lo que construye su Branding y otra muy diferente es invertir en productos por mantener “acuerdos” que terminan por favorecer a una de las partes que en el caso de RCN siempre es la contraparte y no ellos.

El mal momento del canal se agudiza con la salida de su presidente, pero como siempre en la vida, los finales no son más que la oportunidad de tener nuevos comienzos. Este es el momento para que la marca RCN asuma un proceso de reestructuración que lo ponga de nuevo en combate, a pelear con argumentos el rating, que sea capaz de reflexionar y no negarse en la autocrítica ni un solo error para corregirlo de fondo. Reestructurar la organización y hacer los cambios necesarios en los noticieros que son el gran yunque en el cuello, para de nuevo, estar en los afectos de un público, que aunque lo ha ido abandonado, aún lo mantiene con la esperanza de tener la marca dentro de sus afectos.

Sin duda, los colombianos esperamos ver la marca renacer con toda la fuerza y calidad que la llevó a producir los programas más memorables y de mayor alcance internacional. Incluso, hasta su eterno rival Caracol, le apuesta a que este sea un nuevo comienzo porque hasta ellos saben que competir con un conocido es mucho mejor que ver tomar fuerza a un tercero desconocido.

¡Buen momento para dejar el miedo, asumir las culpas y corregir el camino!

 

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