Jue, 06/25/2020 - 08:52
Foto histórica. Es el año 1983 y una delegación del Congreso Nacional visita a Moscú, encabezada por el presidente del Senado, Bernardo Guerra Serna, quien aparece en medio del presidente del Presídium del Soviet Supremo, V.V.Kuznetsov y el embajador de Colombia, Edmundo López. Al extremo izquierdo el actual embajador de Rusia en Colombia, Sergei Koshkin.

Rusia, 85 años

Muchos colombianos crecimos gratamente influenciados por numerosas historias de la Unión Soviética, la Rusia de hoy, con su Revolución que enterró a la monarquía zarista, la Revolución de Octubre que relacionamos con la popular canción «Nathalie», de los inmortales Hermanos Arriagada.

Fueron y son numerosas memorias y vivencias que aún perduran, contribuyendo a hacer más cercana la relación entre Colombia y Rusia, formalmente establecida el 25 de junio de 1935, hace 85 años. En algún momento empañada por “el Bogotazo”, en 1948. Bueno es recordar que años atrás, hacia 1943, Colombia estuvo con Rusia, cuando este luchaba contra el nazismo alemán.

Los rusos, su cultura, su educación, su ciencia y tecnología, sus productos y servicios, sus monumentos, han sido importantes referentes en Colombia. El primer acercamiento formal se produjo en 1926, con la llegada de una misión naturista del Centro de Estudios Botánicos de la URSS, cuyos integrantes recorrieron las cuencas del Magdalena y del Amazonas. Fauna, flora y costumbres de nuestro país quedaron registrados en la obra "Medio año en Colombia", publicada en 1929, en Moscú. En 1944 nació en Bogotá el "Instituto Cultural Colombo-Soviético", hoy conocido como “Instituto Cultural León Tolstoi”, que esencialmente se dedica a la enseñanza del ruso y dispone de unos 5 mil volúmenes en esta lengua y en español, sobre diversidad de temas, desde la literatura hasta la historia, pasando por tecnologías y economía.

De la Rusia del siglo XIX conocimos a través de Los hermanos Karamázov, y Crimen y Castigo, de Dostoyevski, novelas de lectura popular en los colegios, en los años 60 y 70, y posteriores. De León Tolstói, Guerra y paz y Ana Karénina, que siguen sonado entre nuestros recuerdos del realismo ruso de entonces.  En esta misma época fue conocida en Rusia “La Vorágine” de José Eustacio Rivera, publicada en el idioma local.

Durante nuestra infancia, Laika, la perrita astronauta y su nave Sputnik nos pusieron a soñar en otros mundos. La Agencia Nóvosti y sus revistas nos hicieron conocer los desarrollos de Rusia, de la mano de su director en Colombia, el tolimense José Arizala.  Luego, durante algunos años la Agencia de Noticias Itar Tass tuvo representante en Colombia.

Los colombianos nos emocionamos un domingo de 1962, cuando empatamos 4 a 4 con la Unión Soviética en Arica, Chile, al participar por primera vez en una Copa Mundial de Fútbol. Marcos Coll le anotó al arquero ruso conocido como la “araña negra” el único gol olímpico que han visto los mundiales en su historia. El acrónimo CCCP que los rusos lucían en sus camisetas, “Союз Советских Социалистических Республик” (“Unión de República Socialistas Soviéticas”) lo transformamos en “Con Colombia Casi Perdemos”.

Cientos de colombianos fueron graduados en la Universidad Patricio Lumumba (hoy Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos). Desde entonces se intensificó en el país la sensación de la Unión Soviética como nación de ciencia y tecnología. En buena parte cierto, pues los colombianos allí formados regresaban a nutrir con verdaderas novedades las instituciones educativas y de investigación, además de algunas empresas.

Así comenzaron a llegar los productos rusos de calidad. Especialmente nuestro sector rural disfrutó en los años cincuenta, sesenta y posteriores de los Camperos Gaz, Lada y Uaz, que en muchos casos se intercambiaban por el café colombiano. Vehículos robustos, todoterreno, aún se les ve trepando por nuestras montañas. El año pasado comenzó a ofrecerse en Colombia un nuevo modelo, el Uaz Kazak.

La presencia rusa en Colombia se ha destacado en la industria petrolera, en generación de energía, aeronaves, vehículos terrestres, equipos industriales, química básica y metalurgia. Les vendemos productos agrícolas y carne bovina.

Rusia tiene en Colombia al embajador Sergei N.Koshkin, gran amigo de nuestro país, que lo conoce como pocos diplomáticos. Entre 1977 y 1981, y luego entre 1985 y 1990 actuó en la Embajada de su país en Bogotá, en diversos cargos. Desde el 2016 se desempeña como embajador ruso en Colombia.

En la era post pandemia Colombia debe buscar nuevas y mejores alianzas en el mundo. Con Rusia tenemos buenas bases diplomáticas, culturales y de cooperación establecidas. Es asunto de comenzar a prepararnos durante el tiempo que lleve esta pausa obligatoria. Es el momento de actuar para que los emprendedores nacionales sirvan a aliviar el déficit comercial con la nación de Eurasia, cifra que en 2018 estaba cercana a los 200 millones de dólares. Rusia necesita aliados de confiar en Latinoamérica y Colombia es socio ideal.

No es conveniente que sigamos limitados a Estados Unidos y unos 3 países europeos, como nuestros mejores socios comerciales, desaprovechando el potencial que nos ofrece la nación más grande del mundo (15 veces el territorio de Colombia). La iniciativa debe partir de nosotros.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.