Jue, 12/31/2020 - 10:34

Se fueron, y siguen las vacantes

Hace 25 años la Revista Dinero publicaba la edición especial “100, los más influyentes en Colombia”. Esta lista nos pone a pensar en varias cosas. Por ejemplo, que difícilmente la justicia opera sobre quienes han estado en el poder, violando la ley, atropellando. Algunos de esos poderosos de entonces fueron y son tan “avivatos”, que siguen tan campantes. Pero este no es el objeto de nuestra reflexión central. Solo dejo la constancia.

Otros, luego de pasados 25 años, son hoy más poderosos en prestigio y en oro. Por ejemplo, los empresarios Carlos Ardila, Fuad Char, Luis Carlos Sarmiento y herederos de Julio Mario Santo Domingo (no todos tan buenos a la hora de esculcarles). El pintor Fernando Botero, tan vigente ayer como hoy; el ex presidente del BID, Luis Alberto Moreno; el periodista Julio Sánchez Cristo, cada vez ganando más terreno (sus otros colegas de entonces, ahora golpeados por la acumulación de calendarios, de dolencias físicas y en el ocaso). Son pocos, realmente pocos los que subsisten tras 25 años. Mala cosa para el país, como que hay mucha concentración en el poder económico y en la escala de billonarios solo se ha permitido el ascenso de la familia Gilinsky.  El periodismo en crisis.

Algo tan preocupante como la desaparición de líderes, de innovadores, de personajes que marcaron momentos y hechos históricos en sus áreas de acción. Se fueron (o por su edad están dedicados al descanso y la reflexión), y no les ha llegado reemplazo que valga. Tenemos, por ejemplo, a Adolfo Carvajal, Quelquejeu, sinónimo del Valle del Cauca, innovador como empresario en artes gráficas (Carvajal y Norma), alma de la Fundación Carvajal, de Icesi, de Proartes y de la Fundación Valle del Lili, además de iniciador de Coldeportes.

Hernán Echavarría Olózoga, promotor de nuestro café apenas comenzaba la segunda mitad del siglo pasado. Iniciador de la Comisión Nacional de Valores. Impulsor y fundador de numerosas instituciones, como Eafit, Cesa, Uniandes, etc. Socio vital del Grupo Corona y sus empresas. Pedro Gómez Barrero, precursor de los centros comerciales en Colombia y hacedor en 1976 del famoso Unicentro de Bogotá, empresario orgullosamente honorable, HONORABLE (calificación que ya es escasa, casi ausente, en el empresariado). Creador de muchas urbanizaciones de calidad, vital en la reconstrucción de Armero e iniciador de la Fundación Compartir, trabajo social que lo ocupaba hasta hace pocos meses, con más de 90 años de vida.

Sigamos con el ex magistrado de la Constitucional, Carlos Gaviria Díaz. No muy apreciado por algunos añosos periodistas, pues su fallo llevó a la desaparición de la tarjeta profesional en el oficio. Hecho que no le quita a su vida pública. Valioso educador en su área y promotor de doctrina, a través de sus escritos y ensayos. Defensor de los derechos humanos, sin rabo de paja.  Autor de la sentencia sobre la dosis personal de drogas. Se le deben fallos que cambiaron a nuestra sociedad, sobre el concordato, el fuero militar, la libertad de cultos, cero discriminaciones en la educación, etc. Su poder lo dedicó al servicio social, ajeno a negocios personales y causar daño a terceros.

Pacheco, el gran Pacheco. Animador y comunicador en la TV entregado a entretener, formar a niños y adultos, al respeto por la vida animal. Su talento lo destinó a promover servicios sociales. Muy lejos de la actual TV y sus presentadores(as) y comunicadores(as), más con la farándula y el sensacionalismo. A Fanny Mikey basta identificarla con el Festival Iberoamericano de Teatro, su obra monumental que movía a medio país. Sobra citar el resto de sus numerosas ejecutorias. Nadie ha podido igualarla…

Fernando Hinestrosa Forero, sinónimo de la prestigiosa Universidad Externado de Colombia, en cuya rectoría (casi 50 años) llegó al elevado nivel de que hoy goza, tanto en instalaciones físicas como en calidad educativa, en Colombia y ante el mundo. Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, ministro de Justicia y de Educación, embajador ante la Santa Sede, formador de verdaderos juristas. Difícil, casi imposible encontrar hoy un rector universitario que se le iguale, como jurista, como educador, como administrador y como ser humano.

Nicanor Restrepo Santamaría. Ingeniero administrador, ex gobernador (de lujo) de Antioquia, desde su Presidencia co estructurador de la poderosa Sura, líder del Grupo Empresarial Antioqueño o Sindicato Antioqueño. Colombiano honesto y gran trabajador, practicante de la verdadera Responsabilidad Social Empresarial, que promovió la paz respetando su significado. Profesor por vocación. Una vida discreta dedicada a construir en grande. La Universidad Nacional, poco dada a otorgar reconocimientos personales, puso en marcha (2016) el Centro de Pensamiento Nicanor Restrepo Santamaría, vinculando a investigadores de Eafit y de la Universidad de Los Andes.

Rosso José Serrano, policía intachable con múltiples conocimientos complementarios. Abogado de nuestra Universidad La Gran Colombia, graduado en Defensa Nacional en la escuela Superior de Guerra y en Metodología Integrada de la Universidad Javeriana. Criminólogo y experto en seguridad fronteriza. Director de Antinarcóticos de la Policía Nacional y luego director Nacional de la Institución, desde donde capturó a los poderosos hermanos Rodríguez Orejuela y desmanteló importantes grupos de narcos. Verdaderamente combatió la corrupción en la Policía Nacional. Reconocido en Estados Unidos como Mejor Policía del Mundo. Desde su retiro, la Policía Nacional no ha conseguido un elemento de su clase.

Gloria Zea, fundadora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, ex directora del Instituto Colombiano de Cultura (que luego dio paso al Ministerio del ramo). Estando en ese último estableció la Compañía de Ópera de Colombia, creadora de la Fundación Teatro Camarín del Carmen y gerente de Procultura. A la vista no hay quien siga su ejemplo, ni consiga la buena voluntad de los poderosos para lograr el mecenazgo necesario.

Seguro a la Revista Dinero se le escaparon otros nombres en la selección de los 100 poderosos de 1995. Tal vez en la escogencia que he hecho sobre los más notables que hoy no están, han quedado por fuera algunos nombres. Sin embargo, esta breve muestra para notar que tenemos escasez de emprendedores y verdaderos líderes sociales que marquen esta difícil época y hagan historia. Cuando menos que su buen ejemplo motive a los colombianos en formación.

En cuanto a los presidentes de la República que figuraban entre los 100, no hacen falta. Pero siempre hay los que insisten en figurar, en opinar, en beneficiarse de cuotas de poder, en exhibir su desvergüenza a pesar de cuantos abusos cometieron (Samper, Santos, Uribe, etc., etc.) Normalmente todos (creo que entre los recientes se salva Virgilio Barco) quedan con gran saldo en rojo frente a la Nación, pero eso sí, acabado su periodo presidencial reciben jugosa pensión, acompañada de carros, guardaespaldas, el bombo que les da uno que otro periodista agradecido o lagarto, y los activos adicionales recibidos por los favores hechos a cargo del Tesoro Nacional. Condenarlos al olvido debe ser lo mejor, ya que las instituciones fueron amoldadas para no  castigarlos.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.