Sáb, 08/31/2019 - 09:44

Sigo con la PAZ

Mientras espero en el sur de la Florida la casi inminente llegada del huracán Dorian, me queda tiempo para pensar en Colombia. Esa que tanto anhelamos quienes vivimos lejos. La Colombia que nos duele; la de los problemas en medio de sus imponentes y bellos paisajes. La Colombia de gente inigualable, pero polarizada a más no poder. Miro el mar que está mucho más alborotado que de costumbre, como si él presintiera la llegada de un inmenso ciclón que amenaza con asfixiarlo, y recuerdo que los colombianos somos mucho más alborotados que esas olas que golpean contra las playas de Boynton Beach, donde vine a ver cómo se preparan los hispanos para la llegada de Dorian.

La prueba más reciente de esto es la reacción en cadena, de diversas tendencias, que desató el video de Iván Márquez anunciando su regreso a las armas, al monte desde donde sembraba de dolor y sangre a esa Colombia que se apasiona, para bien o para mal, con las noticias. Aunque la mayor parte de las publicaciones en redes sociales era agresiva y desataba olas de histeria colectiva entre los lectores de cada mensaje, hubo algunos que invitaban a la mesura y a la calma. Yo, un optimista empedernido prefiero quedarme en esa orilla: la de los que no perdemos la esperanza de una Colombia en paz, en la que quepamos todos, es posible.

En el video se ve a Iván Márquez enfundado en un impecable uniforme verde oliva, igual a los usados por algunos militares en Venezuela. Porta una pistola al cinto como si quisiera intimidarnos con una imagen que nos recuerda que con las armas nos ha hecho mucho daño. Está acompañado de Jesús Santrich, de El Paisa y de Romaña, el primero un campeón del cinismo y la burla; y los últimos dos, protagonistas de sangrientos episodios de nuestra violencia reciente. Hablaron de guerra y trataron de reivindicar una causa que en el mundo actual está desaparecida.

Esta grabación contrasta fehacientemente con la rueda de prensa que en Bogotá lideró Rodrigo Londoño, más conocido como Timochenko. Junto a él, como mostraron los noticieros de televisión, estaban Carlos Antonio Lozada, Pablo Catatumbo y Rodrigo Granda. Todos, en otra época, igual de peligrosos a los del primer video. La diferencia estuvo en que estos últimos hicieron un llamado a la reconciliación, pidieron perdón por lo que estaban haciendos sus antiguos compañeros de armas y defendieron el camino de la paz.

Yo, la verdad, prefiero quedarme con el vaso medio lleno que puede ser un camino hacia la esperanza. No critico y menos juzgo a los que solo ven el vaso medio vacío que a la final cuesta vidas humanas. Si, soy un irremediable soñador así muchos me tilden de iluso, de arrodillado y de hasta guerrillero. Me quedo, y espero hacerlo por siempre, con una paz imperfecta. La guerra perfecta, a los colombianos, nos ha costado muchas vidas.

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