Lun, 01/25/2021 - 08:46
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Su silencio es cómplice

La violencia contra la mujer sigue siendo una gran amenaza para la salud pública mundial. Esta sigue en aumento y la violencia de pareja es su forma más común. Una de cada tres mujeres ha sufrido al menos una vez en su vida violencia física o sexual y muchos de nosotros hemos tenido contacto con una mujer que recibe algún tipo de maltrato o violencia de su compañero sentimental y no sabemos cómo reaccionar o simplemente nos alejamos pensando que no es asunto nuestro pues se trata de un conflicto de pareja.

Las estadísticas indican que los feminicidios son el desenlace de una larga lista de actos aparentemente inofensivos que en su momento no se pudieron identificar como violencia contra la mujer o sus hijos. 

Episodios excesivos de la vivencia diaria que se camuflan en sentimientos como el amor, los celos, la sobreprotección, que resultan ser la semilla que a través de los años con la monotonía y el aguante se traducen en agresiones psicológicas o económicas sin descartar las de tipo sexual y físicas. 

En la actual situación que se vive en los hogares donde hay presiones de tipo económico y de salud es normal sentirse disgustado. Este estrés si no es bien canalizado es suficiente para llegar al maltrato y si se combina con alcohol o sustancias psicoactivas los resultados pueden ser fatales.

En este tiempo de aislamiento se ha visto que las mujeres desafortunadamente tienen menos contacto con sus familiares, amigos o demás personas que en dado caso pueden protegerlas y los agresores se valen de estas restricciones para ejercer poder y control limitando aún más la ayuda oportuna.

La mayoría de mujeres no identifican cuando están siendo agredidas de tal forma que no se sienten mental o emocionalmente seguras para presentar una denuncia pese al dolor padecido,, pero generalmente confían su amargura a amigos, conocidos, vecinos o compañeros de trabajo y son precisamente ellos los que deben dar ese empuje para hacerla ver la realidad, alejarla de su maltratador y denunciar. Si usted conoce de algún tipo de violencia contra la mujer o los niños, aunque no disponga del tiempo o los recursos  escuche atentamente a la víctima sin juzgar, crea en sus vivencias y pregúntele cuáles son sus necesidades y preocupaciones, Apóyela para que se ponga en contacto con los números de atención o con las instituciones cercanas de ayuda, si no es posible visitarla o acercarse a la víctima utilice el celular, el WhatsApp o los canales de comunicación que estime necesarios evitando que el maltratador se entere y ponga en peligro a la víctima. Cuando la mujer no quiere denunciar a pesar de las tantas campañas publicitarias, recuerde que no es fácil salir de una situación de maltrato y menos en municipios pequeños, zonas rurales donde los valores familiares y los prejuicios machistas someten económica y socialmente a la mujer.

A partir de la Ley 1257 del 2008 se determinó que todo aquel que conozca sobre alguna situación de violencia contra mujer, niños, niñas y adolescentes está en la obligación de denunciarlo para darle el seguimiento correspondiente. No tiene que ser la víctima o un familiar, pueden ser los vecinos, amigos, etc.

De tal forma que si usted es testigo o sospecha que una familiar, amiga, vecina o un menor que dentro de su contexto familiar es víctima de daño físico o síquico, amenaza, agravio, ofensa, explotación sexual o cualquier otra forma de agresión por la pareja sentimental y no quiere presentar una denuncia, no se muestre agresivo, ellas necesitan entender lo que ocurre y sentirse apoyadas, pero es su obligación moral y legal denunciar a la policía o informar a las líneas de ayuda del peligro al que esta expuesta la mujer por su maltratador, serán ellos quienes activarán la ruta única de atención a mujeres víctima de violencia y se encargaran de brindar una atención integral y diferencial que aporte al restablecimiento de sus derechos. Como testigo su testimonio es clave más allá de que la víctima presente o no la denuncia.

En sus manos puede estar el salvar una vida, recuperar la autoestima y el valor como ser humano con derechos de una mujer que ha vivido en el maltrato bajo los chantajes de su pareja permanente.

Infórmese, tome nota de las líneas de atención, de la comisaría de familia cercana a su hogar y esté atento a las situaciones de alerta.

Las líneas de atención disponibles para solicitar asesoría y ayuda son la Línea Púrpura 155, la línea 123, la línea 144, la línea 122, el número 018000910588, también puede acudir a las comisarias de familia, centros de conciliación y la fiscalía; además de las fundaciones o instituciones sin animo de lucro publicas y privadas que apoyadas en políticas públicas velan por la equidad y la protección de genero erradicando la violencia contra la mujer.

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