Mié, 07/07/2021 - 09:40

“Tenemos que hablar Colombia”

Justo, a tiempo, entidades de probada respetabilidad y credibilidad, como el Grupo Sura, y las universidades Eafit, de los Andes y Nacional, entre otras, han comenzado a liderar el espacio “Tenemos que hablar Colombia”, en donde todos podemos pronunciarnos y decir cómo es que debe ser la transformación de nuestra nación.

De manera ordenada, civilizada, democrática, sin violencia, sin mentiras ni caretas, ajenos a propósitos oscuros, este lugar nos ofrece una esperanza. Tras dos largos meses de manifestaciones callejeras, en donde las justas aspiraciones y centenarias necesidades insatisfechas salieron a flote con mucha fuerza, pero no han contado con un conducto adecuado para su expresión. Los reclamos de campesinos, indígenas, jóvenes estudiantes, obreros, trabajadores en general, amas de casa, pequeños empresarios, han sido aprovechados por grupúsculos politiqueros de extrema, mostrándonos ante el mundo como un país en donde debe imperar un nuevo modelo estatal surgido por obra del terror, los odios y la violencia.

Por ahí no puede ser la cosa, “Tenemos que hablar Colombia”, y “construir, desde las diferencias, una hoja de ruta compartida”, es uno de los anhelos de esta plataforma colaborativa de diálogo e incidencia ciudadana. Contando con el liderazgo de respetuosos y respetables colombianos, como el rector de los Andes, Alejandro Gaviria y el presidente del Grupo SURA, Gonzalo Pérez, entre muchos otros valores nacionales.

Encuentros representativos, conversaciones fluidas y simples de la mano de las entidades facilitadoras. Es la nueva oportunidad que nos presenta a todos “Tenemos que hablar Colombia”, para encausar nuestra maña de hace décadas y décadas: “arreglar al país”, en las peluquerías, en los cafés, en el taxi, en largos y largos chateos y conversaciones telefónicas. Y nada que avanzamos, por el contrario, cada día es un retroceso, pues tampoco hablamos ni acordamos, ni entre diferentes, ni entre similares. 

Somos muy buenos para botar corriente y desde siempre hemos venido creyendo que aquí no pasa nada, y mientras tanto suceden manifestaciones violentas que han desfigurado el bendito derecho a la protesta, presagiando que aquí sí puede pasar algo, tan claro como acabar con la débil democracia, de un solo borrón.

¿Qué mejor escenario al de nuestras universidades? Cogimos la manía de tratar de resolver nuestros inmensos problemas a través de los agotados partidos y movimientos políticos, o mediante foros y foros, simposios y simposios, y olvidamos que las universidades son los espacios ÓPTIMOS para la deliberación pública y para la búsqueda de soluciones conjuntas, como lo ha dicho la rectora de la Universidad EAFIT, Claudia Patricia Restrepo. Hacerlo antes que predomine la vocería de los violentos y exclusivistas que, ya vimos, no miden límite en su accionar y, ahora, con elecciones a la vista, se manifestarán con cuanto recurso les parezca adecuado.

Recordemos que el proyecto original, “Tenemos que hablar Chile”, nació el año pasado en el hermano país, cuando pasaba por similares circunstancias incendiarias a las que amenazan a Colombia. Llevó a una Constituyente, actualmente en marcha. Acá esa no es la meta, han prometido los promotores de “Tenemos que hablar Colombia”, y hay que creerles, tratándose de gente de honor, como son los empresarios y académicos comprometidos.

Miles y miles de colombianos comienzan a sumarse, participando en diálogos digitales, sobre ¿Qué cambiaría, mantendría o mejoraría en Colombia?, ¿qué problema priorizaría?, ¿y quién (o quiénes) deberían liderar esos cambios? Sin verborreas, sin demagogias, sin amenazas, ni contra la integridad personal ni contra los bienes materiales. Con realismo, desprendimiento y consultando nuestras posibilidades a corto, mediano y largo plazo.

El gerente del proyecto, Santiago Silva, ha explicado que el sistema contará con una plataforma de análisis de texto para “comprender las respuestas, encontrar tendencias, recurrencias, valores, emociones y reglas comunes”. Todos podemos participar desde ya y hasta fines de año, inscribiéndonos a través de www.tenemosquehablarcolombia.co y ser parte activa en las sesiones diarias. El trabajo comienza de manera presencial y virtual.

Quien quiera evitar nuevas desgracias para Colombia, quien lo desee sinceramente, debe unirse a esta iniciativa y aportar para que el liderazgo no sea arrebatado a nuestras universidades. Que se sumen más y más universidades. El papel de nuestros medios de comunicación será fundamental, para estimular la acción de los participantes, que sean los mejor capacitados, a la vez que garantizar día tras día la transparencia de los hechos.

Hasta ahora las vocerías y ayudas ofrecidas para los reclamos en las calles y en los corazones de muchos ciudadanos, en especial jóvenes, han sido mentirosas y terminado en extremismos. Además de dañino es también inútil colocar contra la pared al Gobierno de turno que, si bien maneja gran parte de la agenda nacional, no dispone de todo el poder ni es suya la culpa del estado de cosas al cual hemos llegado. De ahí la importancia de este nuevo mecanismo abierto a la participación popular, de manera sistematizada.

Estamos ante un ejercicio de comunicación pública cuyo destino serán los candidatos presidenciales del año entrante. Para que estos decidan si acogen o no los que serán anhelos realmente populares y, en consecuencia, buena parte del voto lo encausaremos basados en propuestas decantadas y serias sobre las transformaciones que necesitamos.

El nuevo presidente de la República y los nuevos congresistas tendrían así un programa de Gobierno y un compromiso legislativo impuesto por la mayoría de los colombianos vía el conjunto organizado de universidades del país. Un compromiso sagrado para él y para todos, cuyo cumplimiento y éxito dependerá de todos nosotros, quienes nos unamos y persistamos en www.tenemosquehablarcolombia.co

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