Dom, 10/13/2019 - 08:35
Monumento a Rodrigo de Triana en Sevilla, España. (Foto: Frobles en Wikipedia)

¡Tierra, tierra!

Ya pocos conmemoran la fecha del descubrimiento de América, especialmente si esta cae en fin de semana. Vale la pena, sin embargo, recordarla y hacer un alto en el camino para respirar, como cuando se hace una caminata, los 527 años del descubrimiento en lugar de dejar que la fecha pase a grandes velocidades por el calendario del año. Avistar tierra luego de meses de ver únicamente mar fue tal vez lo más sublime para Rodrigo de Triana y la expedición de Colón.

Ya nadie habla del descubrimiento de América y menos si la fecha cae en fin de semana con un feriado el lunes siguiente. La algarabía se va en el descanso del llamado puente del 12 de octubre o día de la raza que abarca desde la tarde del viernes 11 hasta el final del día del lunes 14 de octubre para el presente año de 2019.

En Colombia la fecha se vive en medio de este descanso donde las personas que viven en las ciudades quieren cambiar de ambiente y viajar por todos los medios posibles: avión, vehículo particular, flota (buses intermunicipales), motocicleta, bicicleta para viajes de hasta media distancia y, por supuesto, a pie en caminatas de descanso, disfrute y turísticas.

Otros prefieren no salir de las ciudades y disfrutar calles y avenidas, sitios de encuentro como parques, restaurantes, centros comerciales o cines. Y algunos, definitivamente optan por el descanso en casa sin viajes fuera de ella, pidiendo a domicilio o saliendo a comprar y a comer fuera, cerca del hogar, esperaría uno que a pie.

Sin embargo, ya nadie habla del descubrimiento de América y menos si la fecha cae en fin de semana con un feriado el lunes siguiente.

¿Qué se puede decir del descubrimiento hoy, 527 años después de sucedido? Es mucho y es poco. Era una época, por ejemplo, sin aviones, naves espaciales, sistemas de posicionamiento global (GPS), satélites, programas espaciales, Internet, teléfonos, carros, bicicletas, trenes, cables, buses de transporte público, tranvías, metros, energía eléctrica, petróleo explorado, contaminación, carreteras, gasolina y carbón como combustibles de los medios de transporte.

El agua primaba como elemento de vida alrededor del cual se asentaban las ciudades, siendo las costeras los principales nodos de desarrollo en Europa con sus puertos de comercio y negocios.

En América predominaban los lagos como Titicaca en Sur América o los grandes lagos de América del Norte.

En Colombia es tradicional la leyenda de El Dorado, un cacique del territorio cundiboyacense que cada cierto tiempo cubría su cuerpo desnudo con oro en polvo sobre una balsa dorada también y ofrendaba en una laguna, a los dioses (deidades naturales como el sol o la luna), su tributo de agradecimiento en oro por la abundancia en la que él y su pueblo vivían.

Los medios de transporte en América eran los acuáticos y los viajes a pie. No se referencian caballos como en Europa y el medio oriente ni camellos ni animales de carga. Las poblaciones indígenas eran caminantes y sus necesidades de transporte cubrían viajes para buscar materias primas de la orfebrería y cerámica, cazar y comerciar. Eventualmente para ir a la guerra.

Una de las principales esculturas líticas de la época prehispánica en San Agustín (Colombia), es el lavapatas, dispuesto como preámbulo en la entrada a territorios sagrados y que le da significado también a la importancia de los viajes a pie en la América de antes de la conquista.

Sin embargo, ya nadie habla del descubrimiento de América y menos si la fecha cae en fin de semana con un feriado el lunes siguiente.

Yo creo que estas fechas no deben dejarse ir de largo, como si fueran en jet o pasaran en un tren bala. Pienso que hay que recordarlas como un viaje a pie, como una caminata en medio de la naturaleza o en el área peatonalizada de una ciudad.

Para el español, el viaje en barco con el que cubría largas distancias era su cotidianidad y la formación como marinero una posibilidad abierta. Los otros medios de transporte como el burro, el caballo, la carreta suplían las necesidades de los viajes en tierra, además por supuesto, de los que se hacían a pie que, considero, eran la mayoría.

América, entre tanto, florecía en medio de los chasquis, las pirámides en América Central, acueductos como en Machupichu o la Sierra Nevada de Santa Marta, obras líticas como en San Agustín o la Isla de Pascua. En medio de leyendas como la de El Dorado y con una riqueza orfebre y de producción de cerámica, cobre y plata dedicada al ornamento, a la caza, a la pesca y algunas veces a la guerra. El arte funerario revelaba una cosmogonía única de regreso al vientre de la tierra como un paso a otro mundo al que había que llevar lo más representativo de esta vida.

El transporte era autónomo.

Luego vinieron los caballos, las carretas, los barcos de vapor, los ferrocarriles, los vehículos a motor de combustión, las carreteras y las grandes avenidas. Los aeropuertos, la aviación comercial y la aviación espacial. Hoy, 527 años después, recordamos a Rodrigo de Triana, el marinero que gritó ¡Tierra! ¡Tierra! desde el puesto del vigía en La Pinta una de las tres carabelas en las que Cristóbal Colón armó su expedición a las Indias, que resultaron ser América.

Todo fue fiesta en los barcos. Dicen las crónicas de Indias que los avezados marineros se arrodillaron inmediatamente con reverencia y fervor para dar gracias a Dios y besar las manos de Cristóbal Colón, pues había sucedido una especie de milagro.

Todo esto, aunque ya nadie hable del descubrimiento, y menos si la fecha cae en fin de semana con un feriado el lunes siguiente.

There is 1 Comment

Muy interesante tu relato. Me puso a reflexionar varias cosas. Y ahora me deja la tarea de averiguar otras. Gracias.

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