Jue, 03/21/2019 - 09:18
Tradiciones de carnaval en España. Foto: LAE Madrid

Tradiciones

Hasta ahora todo nos parecía permanente. En nuestra historia vital y social, creíamos sentenciadas ciertas cosas como si fueran verdades legítimas e irrevocables. Dábamos por hecho que había indiscutibles sucesos que siempre eran así. Las tradiciones, llaman a nuestra puerta para determinar lo que se debe y no se debe hacer, en ciertas situaciones o fechas señalas.

Una tradición no es más que un suceso que se repite tanto en el tiempo que lo acabamos normalizando. Nuevamente cito a Terry Practchett, en cuyos libros siempre dejaba caer al lector de forma sutil a veces, otras de forma abrupta: la mayor capacidad del ser humano es la de adaptarse. Las tradiciones mutan, cambian, se van modelando dependiendo de las modas y ritos sociales. En la actualidad, donde todo va tan rápido que en momentos la velocidad de la luz es lenta, las tradiciones suenan a cosas viejas y en desuso que se hacen por pura inercia. El trasfondo antropológico de muchas de ellas se ha quedado en algún cajón en el olvido. En la memoria colectiva los orígenes de Halloween, de Navidad, de Año Nuevo, resuena a algo que todos saben y nadie conoce.

¿Pero hasta cuando en una sociedad como ésta, van a tener sentidos los rituales mantenidos en el tiempo? ¿Aún queda hueco para todas esas premisas, ideas generales basadas en algo que la mayoría no recuerda?

La cultura antes no era internacional. Vivíamos y existíamos en nuestros pequeños núcleos, con nuestras pequeñas tradiciones. Pero, un momento. No es la Navidad, ni Halloween, ni nada parecido lo que se sitúa en el peligro de ser perdido en las tinieblas. Que va, son todas esas pequeñas gotas locales que se irán disipando de la historia. Quizás les quede algún lugar en libros de esos que nadie lee. Lo que realmente está condenado es todo dato o memoria que no sea la moda generalizada.

Como si nos convirtiéramos en una masa informe, nuestra memoria colectiva acabará no recordando esas pequeñas tradiciones que apenas ya se tocan. Quedarán únicamente las masificadas por este mundo nuestro internacional.

Al igual que las tiendas de barrio, tienden a ser sustituidas por las marcas que puedes reconocer en cualquier país. Así quedaran las identidades locales, muertas por tradiciones que pueden ser tan reconocidas como la “Coca Cola”.

Pero las tradiciones son más que las repeticiones en el tiempo naturalizadas. Las tradiciones suponen una memoria histórica, que narra la identidad de los pueblos, que pusieron en común y lograron enraizarlas en el vivir de sus personas.

Así, de cierta forma con la llegada de la tradición “Coca Cola”, nos estaremos perdiendo todas esas cosas que nos enriquecen. Estaremos perdiendo nuestra diversidad humana.

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