Dom, 06/09/2019 - 09:23
Semáforo por demanda en Bogotá. Les permite a los peatones solicitar el paso, el cual se marca con la luminaria o con una señal audible (Foto: Guillermo Camacho Cabrera)

Transporte inclusivo

La inclusión en el transporte público avanza de la mano de los Sistemas Integrados de Transporte (SIT) que se implementan en muchas ciudades de Colombia y algunas de América Latina. Ya es posible ver una persona en silla de ruedas viajando en un bus de servicio público masivo, o a una persona ciega accediendo a la información en Braille de rutas y paradas. Los sordos cuentan con Centros de Relevo que deben multiplicarse en el transporte para garantizar accesibilidad a la información, a los vehículos y a las rutas. Hay, sin embargo, un gran vacío en la inclusión en el transporte intermunicipal.

Solo con la llegada de los Sistemas Integrados de Transporte (SIT) a las ciudades de Colombia comenzó a evidenciarse la inclusión en el transporte público.

La accesibilidad de los sistemas de transporte público para las personas en condición de discapacidad y con movilidad reducida es cada vez mayor, especialmente por los proyectos especiales que adelantan los SIT para mejorar los servicios a los usuarios ciegos, sordos, en sillas de ruedas o con coches de bebé, por ejemplo.

La información que se genera en Braille, medios auditivos y escritos, aunque dista de abarcar todos los mensajes, se centra en los que son clave como los que corresponden a la información de las paradas y las rutas.

La promoción de la autonomía de las personas a partir de la infraestructura es más clara que hace unos años. Hoy es posible ver algo que no se veía hace 20 años en Bogotá, por ejemplo: una persona en silla de ruedas viajando en un bus de transporte público.

Por otro lado, la creación de rampas, ascensores, ascensores en buses y la adecuación de espacios para personas con movilidad reducida en estaciones y vehículos, les han dado más independencia a quienes deben transportarse en una silla de ruedas y en el transporte público.

La creación de pisos con texturas especiales para los ciegos o de superficies sin obstáculos para su tránsito, también les ayudan a ellos o a quienes por costumbre chatean desde el teléfono celular mientras caminan por las estaciones de los Sistemas Integrados de Transporte.

Paraderos inclusivos con mensajes en Braille que la comunidad cuida para que todos puedan acceder a la información, la posibilidad de ingresar a los sistemas de transporte público con perros lazarillos y la información en audio que generan estaciones y buses contribuyen con la autonomía de las personas ciegas.

Conocemos de la necesidad de que las personas sordas tengan una mayor inclusión en el uso de los medios de transporte público. Al tomar un taxi, por ejemplo, muchos conductores se asustan con el pasajero sordo porque este tiene que gesticular para hacerse entender.

Soluciones como el Taxi Inteligente aportan mucho al bienestar de la población sorda que debe viajar en este medio de transporte individual. Los taxis de lujo, más espaciosos y que se podrán tomar únicamente a través de plataformas tecnológicas, les ayudarán también a las personas en sillas de ruedas en sus soluciones de transporte.

Una herramienta tal vez un poco descuidada por la población oyente son los Centros de Relevo, que les permiten hablar por teléfono a quienes oyen, con una persona sorda.

Se requiere, sin embargo, una mayor fortaleza en la capacitación de los Centros de Relevo a las organizaciones que tienen que ver con los temas de movilidad y transporte. Entre más personal capacitado haya, subirá la probabilidad de que las personas oyentes y sordas usen los servicios, tengan mayor autonomía y cuenten con la información necesaria para transportarse. La accesibilidad será mayor.

Aquí vale la pena destacar el esfuerzo que hacen las ciudades y los concesionarios de los servicios de transporte público para capacitar a conductores u operadores de los vehículos que deben servir y ayudar a sus pasajeros con una perspectiva de inclusión.

En las ciudades, el tema de la inclusión en el transporte público avanza y hay que continuar fomentándola. El problema, invisible aún, y que se debe abordar entre todos, es el del transporte público terrestre intermunicipal, que no es inclusivo y será el tema de nuestra próxima columna.

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Éste tema es muy interesante abordarlo desde diferentes miradas. Quienes nos movilizarnos diariamente en el sistema podemos observar éstas situaciones especiales de comunicación, lectura, conocimiento e identificación del sistema con usuarios y viceversa.

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