Jue, 03/23/2017 - 23:26

Un llamado a la solidaridad del gremio periodístico

El pasado fin de semana El Heraldo desató la polémica al despedir a siete de sus periodistas con el argumento de la reestructuración. ¿Estaremos frente a la llegada de la crisis global que enfrentaron países como España y Estados Unidos? A esta hora se realiza un plantón de periodistas para protestar en contra de los abusos y explotación laboral del gremio por parte de patronos públicos y privados.

El Heraldo, uno de los periódicos con mayor prestigio en la costa Caribe colombiana, se quedó de un momento a otro sin diez de sus periodistas debido al despido de siete de ellos y a la renuncia voluntaria de otros tres en solidaridad con sus compañeros.

La noticia ha generado controversia en el gremio y en las redes sociales se publican versiones de rechazo, asombro y apoyo a los comunicadores, en especial porque entre los desvinculados de la nómina hay empleados con varios años de experiencia y con reconocimiento ganado como “buenos” periodistas.

El despido ocurrió el sábado. José Granados, editor de fin de semana y sobre quien pesa una amenaza contra su vida por una noticia publicada; Germán Corcho, editor Judicial; Jimy Cuadros, editor del diario popular Al Día; Eloy Barandalla, del área de Deportes de Al Día; Cristian Mercado,  reportero gráfico; Diego Forero, Redactor local; y Laura Pulido, de Tendencias; recibieron una carta de despido por reestructuración laboral.

En reacción a lo sucedido Jorge Cantillo, redactor político; William Cano, redactor local y Sara Hernández, redactora de Revistas; renunciaron en apoyo a sus colegas.

Según el medio digital La Cháchara, los periodistas despedidos lideraban el reclamo del pago de una segunda cena que el medio de comunicación había pactado hace varios años con los periodistas cuando estos tuvieran más de 12 horas de trabajo continuo. Según explica el portal, este dinero sumaba al mes un promedio de $233.000 por lo que al quitarla, los comunicadores sintieron un recorte en su salario.

La versión del medio de comunicación es distinta. Marcos Schwartz, director de El Heraldo, explicó que los despidos son dolorosos, pero que estos obedecieron a una auditoría de productividad que realizó el medio para buscar estrategias de sobrevivir a la crisis económica que golpea a los medios de comunicación en el mundo.

“No se trata de que los periodistas despedidos no produzcan. No me atrevería a decir esto. La plancha de periodistas de El Heraldo se incrementó en los últimos años de 64 a por lo menos 140; estamos hablando de que la empresa está buscando formas de ahorro frente a la crisis y es probable que haya una reducción de personal en todos los niveles de la empresa. Los despidos son dolorosos, pero han sido mínimos en comparación con el número de empleos en el que también ha crecido la empresa recientemente”, comentó Schwartz.

El CNP se pronunció frente al hecho en un comunicado

El Colegio Nacional de Periodistas, CNP- COLOMBIA,  rechaza la  forma en que fueron desvinculados del diario El Heraldo, medio informativo de Barranquilla 6  colegas, dos de los cuales han sido galardonados a lo largo de su carrera por su profesionalismo y  responsabilidad en su labor, como el caso de  José Granados Fernández quien obtuvo premio nacional Simón Bolívar  y otras distinciones, como un  galardón en el Concurso Semana-Argos en la categoría "Proceso regional y democracia".

Igualmente la colega Laura Pulido Patrón  quien  también  en  noviembre  de 2015  se hizo acreedora junto Granados al importante  premio Semana-Argos en la categoría "Proceso regional y democracia", recibieron la carta de despido lo mismo que German Corcho Troches, Jimmy Cuadro Rojano,  Cristian Mercado Duque y  Diego Forero.

En solidaridad con el acontecimiento los comunicadores  Sara Hernández Campo, Jorge Cantillo Barrios y William Cano Moreno, César García Garzón, renunciaron a sus cargos por lo que el número de  retirados del medio escrito se elevó a 11, lo que de una u otra forma  afecta tanto a los periodistas como a sus  familias.  

Lo acontecido, nos deja entrever que la crisis en Colombia con este episodio en cuanto a la labor periodística está siendo pisoteada cada vez más, especialmente cuando los colegas buscan por todos los medios obtener, mejores salarios, prestaciones sociales, para lograr  eficientes condiciones y calidad de vida tanto para ellos como para sus familias y como respuesta a sus peticiones, por muy mínimas que sean, como en este caso; sostener  un auxilio adquirido para un derecho a una cena cuando se labore hasta altas horas de la noche, reciban como resultado su retiro del medio.

El Colegio Nacional de Periodistas, CNP- COLOMBIA, observa con preocupación cómo cada día en  los distintos medios  de  comunicación de las diferentes regiones del país, se vulnera el trabajo físico, esfuerzo mental y capacidad  de periodistas y comunicadores que cumplen con el sagrado deber de informar, como es la misión escogida para llevar a nuestra sociedad mensajes claros y precisos del día a día.

Es deber del  Colegio Nacional de Periodistas, CNP- COLOMBIA en su lucha por mantener una unidad a nivel gremial en el país, defender los derechos  de sus afiliados o no, quienes tienen la importante misión de  cumplir con el sagrado deber  de informar a la comunidad e iniciar  las investigaciones del caso,  para que  no se siga atropellando la labor del llamado cuarto poder en Colombia. 

La academia también reaccionó

El despido de los periodistas de El Heraldo ha originado un debate en torno a la crisis económica que están atravesando los medios de comunicación en Colombia, nada ajeno al resto del mundo.

Adolfo Baltar, director del programa de Comunicaciones de la Universidad Tecnológica de Bolívar, manifestó que el despido de siete periodistas es un hecho dramático desde todo punto de vista de la profesión, debido a que históricamente los comunicadores han tenido unas condiciones laborales precarias. “Muchas horas de trabajo, muchas exigencias y poca compensación”, expresó Baltar.

Por su parte, Anuar Saad, director del programa de Comunicación Social de la Autónoma del Caribe y quien trabajó por algunos años como jefe de redacción en El Heraldo, manifestó su preocupación por la situación.

“Un despido de ese talante en cualquier empresa, no solo de comunicación, es preocupante. En este caso lo es más porque se trata de periodistas valiosos para el medio, algunos hasta laureados y otros graduados más recientemente, pero que destellan como excelentes comunicadores. No sabemos si el medio está abocado a una crisis financiera, pero en todo caso es un hecho que deja un halo de incertidumbre en el gremio”, comentó Saad.

¿Están en crisis los medios tradicionales?

Con la controversia frente al despido de los colegas se prenden las alarmas frente a lo que sucede en nuestro país con los medios de comunicación, que a pesar de todo siguen siendo uno de los actores más valorados por la sociedad y un espacio crucial para la política.

El lento pero persistente declive de los medios tradicionales y el explosivo crecimiento de los nuevos están cambiando el modo en que circula la materia prima de los medios, la información, que ya no se presenta, como antes, en unidades cerradas (diarios, cables de agencia, noticieros de radio y televisión), sino en formatos cada vez más abiertos. Hoy es imposible controlar del todo la circulación de la información. El «sistema wiki» –trabajo colectivo para llegar a un resultado siempre inacabado– se aplica en buena medida a las noticias, que fluyen y se van enriqueciendo o corrigiendo a lo largo del día con comentarios, fotos, discusiones...

En La explosión del periodismo, Ignacio Ramonet sostiene que si antes la información se producía siguiendo el modelo fordista típico de la sociedad industrial (el producto se entregaba cerrado y listo para consumir), hoy asume la forma de un work in progress en constante evolución, un proceso dinámico y en buena medida colaborativo, más abierto y horizontal que en el pasado. Esto ha contribuido a debilitar el rol del periodismo como único generador de información, y esta se ha desmonopolizado a favor de internautas, blogueros, ciudadanos que pasaban por ahí con un teléfono con cámara, etc.

De todos modos, conviene tener cuidado con los ideales de horizontalidad total y ciudadanización del periodismo. La idea de que todos pueden ser periodistas es cuestionable, porque el periodismo implica el manejo de una serie de técnicas y saberes que el resto de los ciudadanos no las posee. Bien ejercido, el periodismo no solo transmite noticias, sino que también las contextualiza, las ubica en un marco histórico o social determinado y ofrece las claves para entenderlas.

El plantón debería ser en toda Colombia

Uno de los periodistas despedidos,  José Granados, agradeció la jornada de plantón que sucede a esta hora en la Plaza de la Paz de Cartagena de Indias, frente a la emblemática Torre del Reloj.

Sin embargo, el plantón debería suscitarse en todo el territorio nacional, no para buscar el reintergo de los colegas, sino para alzar la voz de protesta de todo un gremio frente a las condiciones laborales actuales. 

Un sistema pensional no diferencial pese a las condiciones de riesgo del oficio, ninguna garantía de sostenibilidad por parte de los medios y salarios no ajustados a la responsabilidad del gremio, son algunas de las condiciones por las que todos deberíamos protestar. La mayoría de los periodistas no lo hace, no por falta de ganas, sino por el miedo a perder el único espacio que tiene para comunicar, expresar, informar y cumplir su deber periodístico, además de su sustento diario. 

Recuerdo en este momento lo escrito por Cicerón Flórez Moya Subdirector del diario La Opinión, de Cúcuta en un especial para El Tiempo, "Es contra toda esa maraña y suplicios de los enemigos de la libertad, los periodistas tienen que defenderse sin claudicar a su integridad y a las responsabilidades que les impone la naturaleza de su profesión. Es el reto de cada día. Y es ineludible."

 

 

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