Dom, 11/10/2019 - 09:00
Imagen: Federación Europea de Víctimas de la Carretera

Unámonos

Las víctimas de siniestros viales, sus familias, allegados y círculos cercanos, así como los organismos de emergencia requieren y merecen todo nuestro apoyo. Una forma de mostrarlo y llamar nuevamente la atención de la sociedad alrededor de las víctimas y sobrevivientes de siniestros viales es participando este 17 de noviembre en la conmemoración del Día mundial en recuerdo de las víctimas de tráfico. Compártanos su nombre y su país, querido lector o lectora, y conmemoremos juntos.

Nadie, en ningún momento, espera que se pierda una vida en un siniestro vial. O que a alguien le queden secuelas de este. Los siniestros viales son algo inesperado en la existencia de la gente y son una epidemia. Una pandemia, para describirlos mejor.

Cada año fallecen en el mundo más de 1,3 millones de personas víctimas de siniestros viales y más de 50 millones resultan con lesiones producidas por estos.

Las cifras no caben en la cabeza. Solo en Colombia en las últimas dos décadas han muerto por esta causa más de 123 mil personas y se han registrado lesiones en unas 700 mil más.

Sin embargo, el impacto social de estos fallecimientos no logra que las cifras bajen ostensiblemente. Para los gobiernos lograr que las reducciones de muertes en siniestros viales se den en porcentajes de un dígito es un gran logro y hacerlo en porcentajes de dos dígitos es una verdadera proeza. Las dinámicas de la siniestralidad vial son difíciles de controlar porque dependen mucho del comportamiento de las personas y de los niveles de conciencia que tengan frente al respeto de las normas.

Si todos los conductores, motociclistas, pasajeros, ciclistas y peatones respetaran a cabalidad las normas de tránsito, la prevención de siniestros viales sería mucho mayor de lo que es ahora. Sumado esto a la construcción de infraestructuras seguras y a un efectivo control en vía y tecnificado por parte de las autoridades, se tendría la fórmula perfecta para acabar con la pandemia. Pero el comportamiento de millones de ciudadanos que toman decisiones a cada momento es complejo de predecir y controlar.

Sin embargo, vale la pena reflexionar un momento sobre la forma en que pensamos el transporte y actuamos en él.

Transportarse es un acto personal sencillo y a la vez complejo que requiere de una serie de destrezas sensoriales, motoras, de comportamiento y de salud mental.

El mundo de hoy nos vende la idea de que el buen transporte es velocidad y es ahorro de tiempo. Entre más rápido se desplace la gente y en menor tiempo, el transporte es de mejor calidad, se cree.

Esta, sin embargo, es una verdad a medias porque lo único que logra es que muchas personas quieran desplazarse al mismo tiempo por las mismas vías a gran velocidad y con mejores ahorros de tiempo. Esto genera interacciones riesgosas para la integridad de la gente.

Si es de noche o es madrugada, por ejemplo, la verdad a medias también funciona para la seguridad vial: se puede aumentar la velocidad pero también aumenta el riesgo de siniestralidad vial. No se logra así la meta de contar con un transporte de mejor calidad.

El afán, del que poco se habla en seguridad vial, es un factor de riesgo asociado con la velocidad, con el tiempo y con la empatía con los demás. Una persona con afán se desplaza con su propia necesidad (o costumbre) de llegar rápido a su destino y, si no tiene empatía, puede generar siniestros viales al interactuar con los otros sin verlos o, lo que es peor, sin hacer conciencia de sus propios riesgos.

El próximo domingo 17 de noviembre se conmemora el Día mundial en recuerdo de las víctimas de siniestros viales, que se realiza cada año el tercer domingo de este mes por convocatoria de Naciones Unidas.

En este día se quiere recordar a los millones de personas que han perdido su vida o que han resultado gravemente heridas en las calles y carreteras del mundo. También a sus familias, amigos y muchas otras personas afectadas.

La conmemoración del Día mundial en recuerdo de las víctimas de siniestros viales en 2019 está dedicada al tema “La vida no es un accesorio del vehículo”, destacando su carácter de irremplazable y el tercer pilar de la década de acción por la seguridad vial: vehículos seguros.

Las familias de las víctimas de siniestros viales requieren apoyo, orientación y soporte psicológico y económico.

A los organismos de emergencia que atienden el siniestro también está dedicado este Día mundial en recuerdo de las víctimas de 2019.

Sin embargo, se requiere por parte de los gobiernos la estructuración de programas especializados en atender a las víctimas de siniestros viales y sus familias desde lo jurídico, desde lo económico y desde lo psicosocial.

Unámonos este 17 de noviembre alrededor del recuerdo de las víctimas de siniestros viales.

Con la Asociación de Familiares de Atropellados de México, que preside Juan Velásquez Sandoval, estamos convocando desde esta columna a los ciudadanos y a las organizaciones a unirnos alrededor del recuerdo, de la reivindicación y del apoyo a las víctimas de siniestros viales, sus familias y allegados.

Solo necesitamos su nombre, querido lector o lectora, y su país de origen para registrarlos hoy en el listado de 100 y más personas y organizaciones que conmemoramos juntos del Día mundial en recuerdo de las víctimas de siniestros viales. Los puede compartir en el siguiente formulario: http://bit.ly/NombrePais 

La tarea se completa con al menos un mensaje en homenaje a las víctimas y a los cuerpos de socorro el 17 de noviembre por las redes sociales a su disposición: Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, WhatsApp y Telegram, entre otras muchas.

Las víctimas y sus familias, así como los organismos de emergencia, requieren y merecen todo nuestro apoyo. Una forma de mostrarlo y llamar nuevamente la atención de la sociedad es participando este 17 de noviembre por las redes sociales.

Unámonos, compártanos su nombre y país y seamos una sola voz el siguiente domingo.

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