Vie, 02/21/2020 - 09:18

Vacíos

En los periódicos se pueden leer cada día las mismas noticias en portada. Cada uno aporta su visión, según su lado político y ya está, periódico escrito. En el tintero quedan muchas noticias, voces y acontecimientos reales, sin voz. Uno, bastante preocupante del que hablan los políticos por hablar, por hacer como “que conste que lo tengo en cuenta”, es la despoblación rural.

Si miras un mapa, puedes ver como las zonas rurales están desapareciendo. Tan grave es el asunto que quedaba plasmado hace poco en un estudio. Según la población que queda en algunas zonas rurales, entre el 20 y el 30 por ciento de ellas desaparecerán en los próximos 10/ 20 años.

¡Guau!, eso es un lapso muy corto de tiempo, y es mucho espacio en el mapa. La población se está centralizando, primero en las capitales de provincia, luego en las capitales de región, para agolparse más tarde en la capital. Así, de hace un dibujo de un mapa futuro donde casi toda la población resida en los núcleos importantes de las cuatro capitales  de turno.

Mientras esto sucede, las aldeas, los pueblos, las pequeñas pedanías se van quedando vacías. Las costumbres se olvidan, los oficios acaban siendo reliquias del pasado donde el mundo era diferente. La memoria de los lugares pequeños es carcomida por las malas hierbas, igual que quedaran las casas de los pueblos cuando nadie las use.

Las personas, los cuatro ancianos que quedan, ya no estarán. Los herederos se encontrarán con herencias que ni valen nada ni quieren, porque nadie quiere vivir allí. Los restos de los últimos humanos rurales quedaban palpables, cubiertos por la naturaleza que con el tiempo se apodera de todo lo creado por la mano del hombre. Alguna vez lo miraremos y recordaremos que antes se vivía así.

La vida rural. Está muriendo en muchas zonas, es una muerte dictaminada sin solución. Nadie sabe solucionarla, nadie quiere invertir en algo con una solución compleja. Los políticos tienen prioridades en las decisiones del ahora inmediato, no piensan, ni sueñen siquiera con un dibujo futuro del país.

Mientras ni los políticos ni la prensa se hacen eco real de los problemas de los habitantes, dichas complicaciones siguen avanzando como una bola de nieve enorme imparable. Impasibles, nos quedamos ante la muerte de lo rural, la desaparición de una forma de vida, de la memoria. Dejamos desvalidos a las personas de las zonas rurales que ven como sus casas se quedan sin gente, mientras la gente que puede llenar esas casas se va sin remisión.

Las noticias se siguen sucediendo alrededor de las tres o cuatro que todos comentan. Tonterías en su mayoría que no dejan ver el sufrir real ajeno.

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