Dom, 05/29/2022 - 07:56

Videla en Argentina (1976-1983)

El general José Rafael Videla gobernó en la Argentina desde 1976 hasta 1986. En una etapa conocida como la dictadura cívico-militar, fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión después de haber sido responsabilizado como autor de 469 crímenes de lesa humanidad: 66 homicidios, 306 secuestros, 97 torturas y 26 robos, los cuales no cometió personalmente, pero sí personas bajo su mandato, especialmente militares.

-Terroristas-explicaba el general- no son solo quienes ponen bombas, sino también quienes activan con ideas contrarias a nuestra civilización occidental y cristiana.

En esa guerra santa las víctimas desaparecen.  Muchos no cometieron delito distinto al de figurar en una libreta de teléfonos, No hay inocentes proclama monseñor Plaza, obispo de La Plata, y el general Camps opina que es justo liquidar a cien sospechosos de terrorismo, aunque solo cinco resulten culpables.

 A las prisioneras embarazadas las ponen a escoger entre la violación y la picana eléctrica, pero después de no soportar esta última, terminan siendo violadas por todos mientras suena La Marcha Nupcial.

-Y bueno, es la guerra -dice monseñor Gracelli.

En los cuarteles queman senos con sopletes

-Por encima de todo está Dios -dice el general Videla.

Monseñor Tórtolo, presidente del episcopado compara al general Videla con Jesucristo y a la dictadura militar con la pascua de resurrección. En nombre del Santo Padre, el nuncio Pío Laghi visita los campos de exterminio y exalta el amor de los militares a Dios. La Patria y la Familia justifican el exterminio porque la civilización tiene derecho a defenderse.

En Colombia, la Comisión de la Verdad, combatida por Alvaro Uribe Vélez que gobernó en país entre el 2002 y 2010, investiga los crímenes cometidos en ese periodo y ya ha señalado el asesinato de 6.402 personas cuya desaparición justifican como militantes de la guerrilla.

Los crímenes, torturas y violaciones cometidos en ese período y ya reconocidos por altos militares y jefes paramilitares en su mayoría extraditados, superan en crueldad, número y sevicia a los ocurridos en Argentina.

Pero en Colombia hay dos diferencias fundamentales: La Iglesia, aunque oficialmente no ha condenado a los principales responsables, se hay importantes prelados que sin esperar fallos judiciales condenan las masacres y la Comisión de la Verdad está presidida por un sacerdote.

La otra gran diferencia es que en Colombia hay millones que justifican esas acciones criminales y respaldan con sus votos a los responsables.

(El Siglo del Viento, Eduardo Galeano Págs. 283 a 285 El Siglo XXI Editores, Barcelona 2016)

SAN JOSÉ, EJEMPLOS “DEMOCRÁTICOS”. (1976)

El presidente Aparicio Méndez, fue elegido en comicios en los que votaron, en total, veintidós ciudadanos: Catorce generales, cinco brigadieres y tres almirantes.

Los militares prohibieron al presidente electo que hablara con los periodistas, o con nadie que no fuera su mujer, por ello castigan al diario que publica sus declaraciones, suspendiendo por dos días y el periodista que lo entrevistó queda despedido porque publicó unas declaraciones según las cuales “El partido demócrata de los Estados Unidos y la familia Kennedy, son los mejores socios de la sedición en el Uruguay”*

Antes de prohibir la palabra al presidente los militares se la prohibieron a los demás uruguayos: No se puede mencionar a ninguno de los miles de políticos, sindicalistas, artistas, científicos o periodistas puestos fuera de la ley.

El término guerrillero está oficialmente prohibido, y en su lugar debe decirse malviviente, reo, delincuente o malhechor, en las fiestas de carnaval no deben incluirse cantos con palabras como reforma agraria, soberanía, hambre, clandestino, paloma verde o contracanto** y mucho menos la palabra pueblo aunque se use para referirse a una población pequeña.

En Uruguay la principal cárcel se llama Libertad y los presos aislados en sus celdas y prohibidos de la palabra se comunican golpeteando las paredes con los nudillos, letra por letra. Los textos de estudio son sustituidos por nuevos libros “con pedagogía militar prohíbe hablar de la reforma agraria de José Artigas, que fue la primera en Latinoamérica, los salarios se reducen a la mitad y en Montevideo el gobierno declara que “la existencia de partidos políticos no es esencial para una democracia. Tenemos el claro ejemplo del Vaticano donde no existen partidos políticos  sin embargo hay una real democracia”.

Seguramente estos militares no supieron que por la misma época en Bogotá el arzobispo primado de Colombia, quien luego sería el Cardenal Crisanto Luque, rechazó una manifestación popular en Fontibón donde el pueblo sedicioso, es decir, en tumulto, protestaba por el cambio de cura. Según el príncipe de la jerarquía eclesiástica “la Iglesia no es una democracia sino una monarquía”.

En cambio, sí los escucharon en la otra orilla del río de la Plata, los militares argentinos dan un golpe y el general Ibérico Saint-Jean anuncia:

-Primero matamos a todos los subversivos. Luego mataremos a los colaboradores, luego a los simpatizantes. Luego a los indecisos. Y por último mataremos a los indiferentes.

NOTAS: 

*Cometen sedición, “los que sin desconocer el gobierno constituido, se alzan, públicamente y tumultuariamente" (artículo 143 del Código Penal del Uruguay

**Canción protesta

(El Siglo del Viento, Eduardo Galeano Págs. 278 a 282  Siglo XXI Editores, Barcelona 2016)

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